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13 frases de “Fahrenheit 451”

Hoy se celebra el 93 aniversario del nacimiento de Ray Bradbury, escritor estadounidense quien a poco más de un año de su fallecimiento sigue transmitiendo su amor por los libros a nuevas generaciones. Su trabajo se convierte en parte esencial de los amantes de la ciencia ficción y de la literatura universal. Con más de 500 […]

Hoy se celebra el 93 aniversario del nacimiento de Ray Bradbury, escritor estadounidense quien a poco más de un año de su fallecimiento sigue transmitiendo su amor por los libros a nuevas generaciones. Su trabajo se convierte en parte esencial de los amantes de la ciencia ficción y de la literatura universal.

Con más de 500 trabajos publicados entre novela, guiones de teatro y verso, Bradbury es conocido mundialmente por sus novelas Crónicas Marcianas Fahrenheit 451.

Bradbury

 
A continuación te presentamos algunas frases que el gran maestro de las distopías nos regaló en Fahrenheit 451, palabras que recuerdan la importancia de los libros, la cultura y la autoexploración como individuos.


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“Llena tus ojos de asombro – dijo- vive como si fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño hecho o pagado en las fabricas”.

“Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocará de un modo especial, de modo que tu alma tenga algún sitio adonde ir cuando tú mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que tú plantaste, tú estarás allí. No importa lo que hagas – decía – en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ello tus manos. La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un autentico jardinero esta en el tacto. El cortador de césped igual podría no haber estado allí. El jardinero estará allí para siempre”.

“Un libro es un arma cargada en la casa de al lado … ¿Quién sabe cuál puede ser el objetivo del hombre que ha leído mucho?”

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“La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándola fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y en realidad da muy poco”. 

“Tiene que haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar para hacer que una mujer permanezca en una casa que arde. Ahí tiene que haber algo. Uno no se sacrifica por nada”.
 

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“Tengo diecisiete años y estoy loca. Mi tío dice que ambas cosas van siempre juntas. Cuando la gente te pregunte la edad, dice, contesta siempre: diecisiete años y loca”. 

“Si escondes tu ignorancia, nadie te herirá y nunca aprenderás”. 

“Los buenos escritores tocan la vida a menudo. Los mediocres la rozan rápidamente. Los malos la violan y la abandonan a las moscas”. 

“La magia sólo está en lo que dicen los libros, en cómo unían los diversos aspectos del Universo hasta formar un conjunto para nosotros”.

“Los libros están para recordarnos lo tontos y estúpidos que somos. -Son la guardia pretoriana de César, susurrando mientras tiene lugar el desfile por la avenida: `Recuerda, César, que eres mortal´-. La mayoría de nosotros no podemos salir corriendo por allí, hablando con todo el mundo, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de tiempo, de dinero o de amigos. Lo que usted anda buscando, Montag, está en el mundo, pero el único medio para que una persona corriente vea el noventa y nueve por ciento de ello está en un libro. No pida garantías. Y no espere a ser salvado por alguna cosa, persona, máquina o biblioteca. Realice su propia labor salvadora, y si se ahoga, muera, por lo menos, sabiendo que se dirigía a la playa”. 


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“Y cuando murió, de pronto me di cuenta de que no lloraba por él, sino por las cosas que hacía. Lloraba porque nunca más volvería a hacerlas, nunca más volvería a labrar otro pedazo de madera y no nos ayudaría a criar pichones en el patio, ni tocaría el violín como él sabía hacerlo, ni nos contaría chistes. Formaba parte de nosotros, y cuando murió, todas las actividades se interrumpieron, y nadie era capaz de hacerlas como él. Era individualista. Era un hombre importante. Nunca me he sobrepuesto a causa de su muerte. Cuántos chistes faltan al mundo, y cuántos pichones no han sido tocados por sus manos. Configuró el mundo, hizo cosas en su beneficio. La noche en que falleció el mundo sufrió una pérdida de diez millones de buenas acciones”.

“No eres como los demás. Y he visto a muchos, y los conozco. Cuando hablo tú me miras. Anoche, cuando dije algo acerca de la luna, tu miraste hacia la luna. Los demás nunca harían algo así. Los demás me dejarían hablando sola o me amenazarían. Ahora nadie tiene tiempo para nadie”.

 

Comunicólogo y gestor cultural. Mi pasión son los viajes, el cine, la música y la literatura. El arte esta en todos lados.

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