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5 poemas de desamor para superar una despedida

La soledad puede doler cuando se mira a un espejo vacío, pero el amor es el camino más peligroso por el que se ha de andar en la vida.Amar sin ser correspondido, sin tener la certeza de los labios anhelados, es ir por la vida a tientas sin saber dónde pisamos, recorriendo el camino como un ciego, […]




La soledad puede doler cuando se mira a un espejo vacío, pero el amor es el camino más peligroso por el que se ha de andar en la vida.

Amar sin ser correspondido, sin tener la certeza de los labios anhelados, es ir por la vida a tientas sin saber dónde pisamos, recorriendo el camino como un ciego, con las manos pegadas al suelo para no errar. 

El amor es como una fiebre: nace y muere sin que la voluntad tenga en ello la menor parte. Es una realidad que la literatura nos enseña a querer. Sus historias nos hacen creer que la propia debe ser como en aquellas letras que nos embelesan; es gracias a la literatura que se crean ideales de enamoramiento, y a todos nos gustaría vivir una historia de novela, no importa si es trágica.

De las muchas formas en las que se expresa el desamor, una de las más poderosas, sugerentes y dolorosas es la poesía, por esta razón presentamos 5 poemas para probar y revivir el sentimiento de ahogo en las mieles del desamor:

poemas de desamor


Procedimiento de una despedida


Veo a todos con sonrisas enfermizas,

haciéndose daño, provocándose,

en una constante lucha de ver quién puede más

y que, el primer lugar, se llevará las lágrimas del otro.

Prefiero serte fiel, aunque 

tenga que soportar estos nudos,

que apenas me dejan vivir, y

esta asfixia que me provocas al pasar.

Eres la aguja de este pajar,

que por suerte o cualquier cosa que haya sido,

te encontré, pero con una incertidumbre 

de la existencia recíproca.

Mi rivalidad no eres tú,

es mi duda que limita mis acciones,

es el temor a escuchar pretextos,

al verte caminar sujetando otro pensamiento.

Mueves tu mano de lado a lado,

dándome a entender que estamos despidiéndonos,

que comenzaras un viaje nuevo

sin mover tus pies y despertarás en un lugar diferente.

**

El arte de la desnudez amarga

Te quedas dormida con los ojos abiertos, en el café donde nos encontramos. Eso me permite verte, apreciarte sin que te des cuenta. Empiezo con los cabellos rubios, suaves y compasivos, sostenidos por una diadema de colores que dan juego a tus ojos verdes, de pestañas largas e intensas, convirtiéndose en la siguiente estación. No sé a dónde miran, me entra la duda e intento resolver qué es. Veo a una mujer empujando la carreola mientras se decide qué fruta comprar; un hombre de estatura alta caminando a pasos lentos, observando los grandes edificios mientras sujeta entre sus manos una cámara; un niño pasando entre las filas de los coches, parados por el rojo del semáforo, con un bote de unicel. Concluyo que no observas nada, sino que juegas en tu mente.

Regreso la mirada, ahora paro en la parte carnosa de tu rostro, de color artificial, violeta para ser exacto, lo cual me gusta, y me dan ganas de despertarte acercando los míos. Subo un poco y ahí está, hecha a cincel, perfecta, aquella que alimenta a tus pulmones. Todo en conjunto, agregando el dorado de tu piel, provocan la curvatura de mis labios y que la gente vea mis dientes. Pienso en despertarte, pero decido en observarte más.

Aquellas redondeces, que no son pobres ni exuberantes, son perfectas a la complexión de tu cuerpo y hacen que el hombre desee hacerlas suyas. La mesa me impide continuar, sólo me permite ver poco de tus piernas, protegidas por esas mallas deportivas que se ajustan a tu tamaño y puedo ver marcada la figura de la concepción. Admito que comienza a hincharse mi pantalón. Una brisa de aire empuja aquel perfume que me hace cerrar los ojos. Suspiro y espero varios segundos. Decido despertarte pasando la palma de mi mano enfrente de tus ojos. Reaccionas ipso facto, pestañeas un poco y diriges tu mirada hacia los pies.

–¿Qué pensabas amor?

-Ya no quiero seguir, creo que tenemos que hablar…

**

Conciencia del abismo en una sonrisa

Se consciente de lo poco que provocas al mundo, 
pero también de las consecuencias de tu mirada sobre mí.
Es algo que estás muy lejos de comprender,
que sólo entenderás en la oscuridad.


Te vas de mí, como agua entre los dedos,
como arena que va contando el tiempo.
Sólido y duro como el invierno,
me dejas ahí, estancado, sin camino.

Sólo perderé unas cuantas palabras
que a lo mejor y las uses para sentirte feliz,
guardándolas para cuando quieras usarlas,
o puede que las tomes como chiste y te rías de mí.

Tendré que intentarlo,
sino me refugiaré en la poesía,
dándole nada para que me dé todo,
ya que mis versos son pequeños en su universo.

Soy el loco que piensa día a día
en la asesina de los sueños,
matándolos con el arma más mortal,
el humo que desprende en este invierno.

**

La locura llega a enamorar

Me gustas con tus problemas mentales,

Apasionada esquizofrenia.

No te pareces a los “normales”,

ambiciosa tu vida, tu manía.

No es que seas loca,

pero tu Delirum Tremens

te delata, desboca

lo que en realidad eres.

Hablando de amor,

me refiero a enfermedad.

La simple existencia

de locura en realidad.

Te amo por delirio,

Porque eres un caparazón,

de flores de lirio,

de imágenes sin corazón.

Desde la oscuridad veo

aquel amor estoico.

Tus ruedas giran al revés del deseo,

un poco pletórico.

No te apantalla lo grade,

Siendo tú impertérrita.

Sufres de lipotimia,

pero recuerdas los momentos.

Vives en una ciudad de pantofobia

de soñadores imperfectos.

Te ves en los campos de ilusiones,

Mas cuando abres los ojos,

en las cuatro paredes de colchones,

oyes la esclavitud en los gritos.

Dices que no estás loca,

[Yo lo sé]

Sólo es un método de controlar

a los que descubren las respuestas.

**

El capitán sin futuro

Crisis escrita en medio del mar,

sentimientos de alto nerviosismo

porque ahí estas tú,

en la luna, inalcanzable.

 

Otros te tienen,

como al cortar una hoja de un árbol

mientras yo,

navego si magnetismo.

 

A mi barco no le ayuda el viento,

escasea de velas y timón.

unos con barcos de papel

llegan a descargar su inmensa pasión.

 

A tu puerto,

a tu hermoso y precioso cuerpo

que sólo es paso para muchos

pero para mí, el lugar del porvenir.

 

Anda y sigue con tu papel de pirata,

que mucho le has robado a este capitán,

esperando a que devuelvas,

lo poco que te llevaste de él.

Supongo que estoy en medio de la nada,

Esperando a que la marea me lleve

Ya sea contigo o a otro fin.

 poemas de desamor


El autor de estos poemas y creación literaria es Rodrigo Palau, escritor potosino, creyente de la teoría de que las letras nos harán libres y que son el único patrimonio que el mundo tiene en común. Es realista y sueña lo imposible. 

Para leer más de sus letras, puedes visitar su perfil en la plataforma. Síguelo en redes sociales y descubre más de sus creaciones: Twitter e Instagram.


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Las fotografías que acompañan el texto pertenecen al artista Martin Waldbauer



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