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7 libros que las personas inteligentes odian

Sigo escuchando que no importa lo que leas mientras leas. No hay una verdad absoluta, pues aunque mi idea de que la literatura también puede ser mala y que hay libros que nunca debieron existir es una postura igual de tajante, tal vez debemos equilibrarlo en una balanza. Hay libros buenos, muchos, y tal vez […]



Sigo escuchando que no importa lo que leas mientras leas. No hay una verdad absoluta, pues aunque mi idea de que la literatura también puede ser mala y que hay libros que nunca debieron existir es una postura igual de tajante, tal vez debemos equilibrarlo en una balanza. Hay libros buenos, muchos, y tal vez son mayoría los que se deben consumir, pero también hay ciertas cosas que nos hacen cuestionar qué acabamos de leer. 

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Un título tan presuntuoso como el del artículo no se trata de clickbait, es una prueba de que hay obras tan buenas o malas, que terminan siendo repudiadas por los lectores, tanto novatos como experimentados. “La montaña mágica” de Thomas Mann u “Of Time and the River” de Thomas Wolfe, son obras maestras de la literatura (quizás el nombre Thomas puede significar algo), pero sin duda nadie te dirá que las debes leer como si se tratara de un premio, más bien es una pequeña agonía que te hará ver en el futuro los resultados; así como empezar a entrenar crossfit, odiarlo y después de meses ser adicto a él. 

Los siguientes títulos se dividen en dos. Los que están condenados al odio de muchos lectores que gustan de la buena literatura y los otros que, a pesar de ser grandes obras maestras, pueden causar tal catarsis en el lector que es imposible entenderlas después de años. 

“Psicomagia” (1995) – Alejandro Jodorowsky

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Curarse a través de la creatividad no suena nada mal. Lo malo es que el libro de Jodorowski, más que ir por el camino del coaching (algo que tampoco se puede tomar en serio) o de una serie de recomendaciones realistas, se funde entre palabrería ambigua que si bien puede ser gratificante, no tiene bases sólidas; dejándolo en la temida sección de autosuperación. Es claro que la ficción no debe tener bases, pero curarse, mejorar y muchas cosas más a través de consejos sin algo que los respalde, termina por perjudicar más que ayudar. 


“Padre Rico Padre Pobre” (1997) – Robert Kiyosaki

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Uno de los libros que llegan por alguna razón a manos de muchos adolescentes. Ya sea por maestros de administración o negocios o padres que tal vez confunden el título. Pero sin duda, quienes terminan por creerse la farsa de Kiyosaki (SPOILER: Para hacerte rico hace falta mucho más que el trabajo duro y las ganas de triunfar) son los que después están ofreciendo entrar a algún mágico negocio en el que serás tu propio jefe. Recuerda, siempre que algo suene a una estafa piramidal, es una estafa piramidal. 


“50 Shades of Grey” (2011) – E. L. James

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Hay razones de sobra para odiar esta novela y sus secuelas. La trama es pobre, el lenguaje risible, las situaciones inverosímiles y el erotismo haría que Henry Miller, Sade y Apollinaire se retorcieran en sus tumbas. No hay nada que pueda salvar a la novela que termina por hundirse bajo el peso de su falso erotismo. 


“Crippled America: How to Make America Great Again” (2015) – Donald J. Trump

*Fuente: El País Internacional.



Ódialo por el presente
Ódialo por el mensaje
Ódialo por la hipocresía
Ódialo por el terror
Ódialo por lo que representa
Ódialo por lo que separa
Ódialo por lo que logró
Ódialo


Además de esos libros, considerados obras menores, hay otros que están inscritos en la literatura universal y que a pesar de eso pueden ser un dolor para muchas personas. 

“Finnegans Wake” (1939) – James Joyce

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Los más estudiosos de la literatura, sobre todo de la inglesa, están obsesionadas con el Ulises de Joyce. Los temas, la estructura, el reto, el mito… todo se concentra en una de las obras de arte más grandes de la historia, pero el siguiente y último trabajo de Joyce es otra historia. El perfecto experimento de Joyce se va un paso más allá del transgresor Ulises, pero es tal su complejidad que son pocos los que se atreven a estudiarlo con la delicadeza que necesita, por lo que incluso doctores en Literatura han desistido.


“Heart of Darkness” (1899) – Joseph Conrad

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Considerada una de las mejores obras de la literatura inglesa, Conrad vivió en una época muy distinta a la nuestra, sin embargo, es imposible dejar de lado el gran racismo que su obra máxima expide. Chinua Achebe incluso ha declarado la falta de respeto por la cultura africana que esta “joya” inglesa representa. Una forma de continuar con el colonialismo cultural. 


“Infinite Jest” (1996)  – David Foster Wallace

libros interminables

Este es un libro que muchos amantes de la literatura odian, pero lo odian por no lograr terminarlo. Resulta un reto cercano al Ulises, incluso se dice que la regla es comenzar a leerlo por primera vez a los 25 años y dejarlo, después retomarlo y dejarlo de nuevo para finalmente tomarlo por tercera vez y por fin terminarlo. Es un trabajo tortuoso y lleno de complicaciones que te hará querer golpear a alguien que te diga que leer es divertido. La obra más grande de los últimos años es prueba de que la literatura puede golpearte con todas sus fuerzas y hacer que no quieras leer nada durante meses, pero sin duda terminarlo vale el esfuerzo.


Odiar un libro por lo bueno o malo que es no es algo malo. Hay gustos y no puedes imponerte ante los demás, pero sí puedes dejar en claro que hay cosas que no son para todos. Tal vez si lees algunos de los libros más importantes de la historia podrías comenzar a diferenciarlos, aunque otra forma mucho más corta es con los mejores de lo que va del siglo XXI. 


Comunicólogo y gestor cultural. Mi pasión son los viajes, el cine, la música y la literatura. El arte esta en todos lados.

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