EL AMOR CONSANGUÍNEO: Cuentos de Inés Arredondo y el incesto.

“Quisiera llevar el ‘hacer literatura’ a un punto 
en el que aquello de lo que hablo no
 fueran historias sino existencia, que tuvieran 
la inexpresable ambigüedad de la existencia”.
Inés Arredondo    Inés Arredondo (1928-1989) quería ser la mejor escritora mexicana y combatió contra el estúpido prejuicio que distingue la literatura y la literatura femenina. Tuvo […]

“Quisiera llevar el ‘hacer literatura’ a un punto 
en el que aquello de lo que hablo no
 fueran historias sino existencia, que tuvieran 
la inexpresable ambigüedad de la existencia”.
Inés Arredondo 

 

Inés Arredondo (1928-1989) quería ser la mejor escritora mexicana y combatió contra el estúpido prejuicio que distingue la literatura y la literatura femenina. Tuvo el valor de convocar a todos sus ángeles y demonios a la misma mesa y hacer del aquelarre un festín de imaginación sin quedar atrapada en las pasiones y desequilibrio mental y emocional de sus personajes. 

 

“El amor -pasión muchas veces termina con la muerte, las pasiones exaltadas tienen esa marca, que, aunque no se produzca la muerte, está presente.” 

La autora muestra un deseo inevitable entre sus personajes, los cuales pueden ser homosexuales, locos o esquizofrénicos, por otro lado, cada uno de ellos busca romper el orden natural de las cosas; como una lucha constante entre el bien y el mal, lo puro y lo impuro , la inocencia y la perversión , la virginidad y la prostitución. Sus marionetas juegan dentro de un laberinto lleno de obstáculos psicológicos y complicados donde al final pueden terminar locos o muertos. Otro de los temas sobresalientes de sus textos es el incesto, esa relación que hay entre parientes , la necesidad irrevocable de conseguir lo que se desea de el ser de su misma sangre.

 

Según el Diccionario de la Real Academia Española el significado de incesto es: “Relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio”. En la sociedad mexicana es mal visto este acto, mientras que en otras culturas es algo completamente normal. Aunque es un pecado, el incesto es considerado una acción totalmente natural y normal como lo indica García Ponce : 

“La tentación del incesto es considerada así como una inclinación natural originalmente, producto de la sexualidad pura, indiferenciada, que no reconoce limitaciones hasta que éstas le son impuestas al hombre por una fuerza exterior”.

 

 

Pero Inés no se guía por esa naturalidad del ser, presenta al incesto como una necesidad de su esquizofrénico personaje para poder contestar: ¿Quién soy?

 

En “Apunte Gótico”, una niña desea sexualmente a su padre quien se encuentra semidesnudo cubierto por una sábana , a lo que el padre piensa: 

“Algo dulce y espeso, en el centro, que hacía extraño mi cuerpo y singularmente conocido el suyo. Mi cuerpo hipnotizado y atraído… Me mira y no me toca: no es muerte lo que estamos compartiendo. Es otra cosa que nos une”.

La tarea de la autora es “reconstruir las sensaciones físicas producto del deslumbramiento del amor; describir el halo implacable que comunica dos cuerpos, acechar el chispazo de un presentimiento que en una mirada se adueña de la voluntad y vacía el pensamiento, señalar las verdades ásperas por las cuales el deseo tropieza y se encarniza con sus víctimas”. 

Deshacerse de la fina separación que hay entre lo racional y lo carnal, hacer que sus personajes jueguen con lo prohibido y hacer que el lector moralista se trastorne. 

 

En “Mariposas Nocturnas” hay una relación entre Hernán, padre y Lía, hija , que se asimila al caso anterior: 

“Esta vez, como las otras, Lía, desnuda, parecía una estatua. Él le abrochó al cuello un collar de esmeraldas de las compradas en el viaje. Comenzaba el rito acostumbrado. 
Pero cuando, con otro collar en las manos, se acercó a ella de frente, para colocárselo, la estatua se movió intempestivamente y sus brazos rodearon a don Hernán atrayéndolo hacia sí. Hubo un momento infinito en el que no se movieron, luego él la rechazó con violencia haciéndolo caer hacia atrás.” 

Pero en este caso no existe el incesto, Inés para evitarlo, propone la homosexualidad donde es aplicada con un joven inocente.

 

El incesto, la homosexualidad, el deseo, la locura y la pasión seguirán encadenados a los títeres de Inés Arredondo porque ellos son la razón que les da vida, mostrándose a través de descripciones, características e imágenes proyectadas en la mente del lector para marcar el atrevimiento literario de la autora. Porque a pesar de haberse involucrado temerariamente en estos argumentos, ella rescata,como sus heroínas, a su alma del infierno al que había sido condenada por buscar la pureza original, el límite inhibido y, sobre todo: ser reconocida por esa carne contigua que le negó un rostro. 

 

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