Mujer saliendo del psicoanalista (1960)

“A principio de los años sesenta. Remedios le escribía al Dr. Alberca acerca de sus sueños, pesadillas y terrores. También de su extrema sensibilidad, timidez y sentido de culpabilidad”.- Beatriz Varo, En el Centro del Microcosmos (1990).  Remedios Varo circuló en el medio surrealista de André Bretón al ser una artista universal conectada con su ser consciente […]

“A principio de los años sesenta. Remedios le escribía al Dr. Alberca acerca de sus sueños, pesadillas y terrores. También de su extrema sensibilidad, timidez y sentido de culpabilidad”.
- Beatriz Varo, En el Centro del Microcosmos (1990). 

Remedios Varo circuló en el medio surrealista de André Bretón al ser una artista universal conectada con su ser consciente y onírico. Para la artista de origen español, las ciencias fueron un tema recurrente y de gran interés, el cual acompañó de figuras estilizadas, simbolismos y arquetípicos psicoanalíticos que permanecen como elementos de su obra.  

 Este óleo sobre tela con medidas de 71X41 cm, que a manera de autorretrato, narra a una figura antropomorfa femenina cubierta por un manto verde, color que en la adivinación es símbolo de la esperanza, acompañado de un rostro semejante al de ella que mira en sentido opuesto, aunque no es visible a la vista de lo real. El uso de máscaras es un poder transformador de ocultamiento entre el yo y el alter ego, la mirada de la mujer no se dirige hacia el espectador, se dirige ligeramente hacía el lado derecho; es en esta dirección donde se encuentra la puerta abierta con un pequeño letrero que dice literalmente: “DOCTOR VetiFJA psicoanalista”; éste le da sentido al origen del título de la obra.

 La vida que se escapa y Remedios, se burlan de sus propios problemas dejando atrás el pasado y todo residuo del tiempo que recoge en la cesta que lleva en mano; siendo los recuerdos desechos del diván. El arquetipo de un viejo, que podría representar a un padre, exmarido o hasta al mismo Freud, son una autoridad masculina que parte de los recuerdos de antaño y que ahora desecha al pozo para liberarse de ataduras que transforma en el agua limpia, como reflejo de la terapia. 

 Para Platón, la cabeza es símbolo del microcosmos, el cabello blanco es un reflejo de la intensa vida emocional, opaco como sus pensamientos. El caos de los sabios se encuentra cuando los cuatro elementos están contenidos de un modo confuso. El camino circular simboliza el deseo de modificar el entorno y romper con aquél vicio de caminar y retornar al mismo lugar; símbolo del tao que significa el camino noble de la conducta que comprende la filosofía, la cosmología, la religión y la moral.

Difícil no reconocer sus obras llenas de misticismo y detalle que nos lleva a un enlace directo con el subconsciente profundo. 
La artista emigró a México en 1941 con la invasión nazi a Francia y nuestro país fue la sede de su primer exposición en 1955; además, Remedios Varo forma una eminente amistad con Leonora Carrington, con quien retroalimentó la producción de sus obras.  

Una de las 120 piezas que alberga el Museo de Arte Moderno, en la exposición “In Wonderland: Mujeres Surrealistas en México y Estados Unidos”, que estará en exhibición hasta el mes de diciembre.

 

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