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9 canciones con las que aprendí que nunca ibas a volver

Si el tiempo de gestación para una vida humana son 9 meses, me parece justamente ese mismo número el ideal para dejar que algo muera. 9 meses para aprender a vivir sin ello, 9 semanas para asimilar que la pérdida es un hecho, 9 días para sufrirle con entrega, 9 horas para romperte la cabeza, […]



Si el tiempo de gestación para una vida humana son 9 meses, me parece justamente ese mismo número el ideal para dejar que algo muera. 9 meses para aprender a vivir sin ello, 9 semanas para asimilar que la pérdida es un hecho, 9 días para sufrirle con entrega, 9 horas para romperte la cabeza, 9 minutos para recobrar la respiración. Los segundos aquí no importan. Aunque puedan parecer eternos, la verdad es que suceden tan rápido que, al enterarte de un “no-más”, incluso pierden protagonismo en tu mente hasta que vuelves a mirar ese reloj sobre la pared o aquel calendario que ni siquiera recuerdas por qué compraste. Decir adiós a alguien o algo amerita un proceso muy bien estudiado; sin duda, éste debe girar en torno al 9. No hay mejor opción para el olvido.

canciones para entender que no volvera cara

No sé de qué puedas asirte en ese quebranto, carezco de argumentos para que te dejes convencer de esta sugerencia que no sean del todo arbitrarios o subjetivos. De hecho, renuncio a la idea de que la historia o el acto humano sean cíclicos; la recurrencia del 9 es meramente poética e inclusive poiética. Puedes apelar a la simbología o a la mística que se le ha atribuido al dígito, no importa, sólo convéncete. Dite que el día tiene 1440 minutos y que estos resultan en 9 si se suman sus notaciones individualmente, recuerda que según el Islam a Dios se le puede llamar de 99 maneras distintas, que el amor para Zeus se esparció en 9 específicas noches y que de éstas resultaron las 9 musas que hoy todavía nos rigen como principio creativo. Sumérgete en la cabalística que quieras, pero suelta. Deja ir.

Sobre todo si se trata de amor. Esperar a que se forme una nueva vida [nuev(e/a)] es motivo de goce y especulación, de ansia; entonces, considera que una ruptura o un alejamiento emocional también debería serlo, que las posibilidades se reconfiguran al aceptar que tu camino ya no comparte la brújula de ése otro quién. Despídete con alegría. Agita siempre los brazos en son de partida pensando que, sí, necesitamos suficiente tiempo para desenganchar y llorar las verdades, pero sobre todo nos urge borrar las huellas que nos guían al pasado que es incapaz de sostenerse como un presente.

canciones para entender que no volvera doble rostro

En caso de que necesites afianzar ese saber –el de la distancia inquebrantable, la inminente anulación–, recurre al 9 sin dudar; ármate de 9 herramientas que te resistan y además den cobijo. Pueden ser, si quieres, 9 canciones para entender que no vendrá, 9 tracks para digerir el significado de un “no regresaré”; es más, te doy permiso de usar las mías. Y si estás leyendo esto y fuiste a quien se las dediqué, justo para aprender que nunca ibas a volver, igual te las presto. Ya estás lejos y prefiero pensar que te ayudarán.

1.

No te hagas de grandes ideas… no sucederán…



2.

Alguien tenía que seguir creyendo. Tú.



3.

¿Acaso eres el único que viaja hacia la noche?



4.

“¿No ves que mi luz fuiste tú?”



5.

Siente el dolor.





6.

Va a ser un largo tiempo.





7.

Toda la sangre yace en el suelo.



8.

Tal vez venga, tal vez no. Ya no importa.



9.

[   ]

*LUCHS – ‘Chasing Cloud Nine’



Cuenta hasta nueve y da vuelta a la página.


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