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Carl Sagan y el mensaje de la humanidad para una civilización extraterrestre

¿Cómo sería el primer contacto con una civilización extraterrestre?Esta pregunta ha rondado la mente de distintos científicos, pensadores y autores de ciencia ficción, con respuestas tan distintas como inquietantes, algunas con más precisión científica y otras más optimistas. A principios de la década de los 70 y después del impulso y la confianza que depositó […]




¿Cómo sería el primer contacto con una civilización extraterrestre?

sagan voyager gold

Esta pregunta ha rondado la mente de distintos científicos, pensadores y autores de ciencia ficción, con respuestas tan distintas como inquietantes, algunas con más precisión científica y otras más optimistas. A principios de la década de los 70 y después del impulso y la confianza que depositó en la opinión pública la llegada del hombre a la Luna, la NASA puso en marcha un ambicioso proyecto menos vistoso que las misiones Apolo, pero con un objetivo apenas algo más difícil: se trataba de llevar a distancias inimaginables la señal de la vida en la Tierra y al mismo tiempo, obtener información de planetas nunca antes recorridos, los gigantes gaseosos que forman la parte más vistosa y distante de nuestro Sistema Solar.

El proyecto fue bautizado como Voyager y un par de sondas espaciales fueron creadas con la intención de resistir el ambiente hostil del espacio y perdurar a través de cientos de años, tantos como sea posible con los materiales más longevos que hasta entonces conocía la humanidad. La fecha pactada para su lanzamiento fue el verano de 1977; sin embargo, la agencia deseaba que la nave no sólo fuera un bólido de metal que recorre el espacio a una velocidad insospechada, también deseaba que llevara un poco de la condición humana que nos hace únicos y distingue de las demás civilizaciones que esperan a ser descubiertas en la inmensidad del cosmos.

voyager

Tan solo 9 meses antes del lanzamiento de las sondas espaciales, la NASA encomendó a Carl Sagan una tarea tan poco común como urgente: el astrónomo y divulgador de la ciencia debía diseñar un mensaje que acompañara a las Voyager hasta los confines del Sistema Solar y más allá. No sólo eso: el mensaje debía ser sencillo y sobre todo legible, capaz de ser descifrado por cualquier hipotética civilización alienígena con un progreso científico y técnico similar al de los habitantes terrestres.

Sagan aceptó con gusto y fascinación la misión y pronto se reunió con un equipo conformado por científicos que consideraba capaces de ayudarlo, como Frank Drake, Ann Druyan, Timothy Ferris, Jon Lomberg y Linda Salzman. No era para menos, se trataba del primer intento de contacto formal que lanzaba el género humano desde su hogar, la Tierra, hacia los confines del Universo.

sagan las voyager

Finalmente, el 20 de agosto y el 5 de septiembre de 1977, las naves Voyager abandonaron la atmósfera de la Tierra con 118 fotografías, 90 minutos de música y saludos en 55 idiomas de nuestro planeta. Además, el disco incluía un diagrama diseñado por Sagan y anexado anteriormente en la misión Pioneer (1973) y un apartado llamado “Sonidos de la Tierra”, que incluía grabaciones de audio del mundo y la especie humana, tales como latidos de un corazón, risas, música clásica, fuego ardiendo, ladridos de perro, lluvia y rayos, volcanes haciendo erupción, olas rompiendo y otros sonidos propios de este planeta.

En 2o13, la NASA anunció que la Voyager 1 abandonó el Sistema Solar e ingresó al espacio interestelar, más allá de la jurisdicción gravitatoria del Sol. Se trata del primer objeto creado por el ser humano que abandona nuestro pequeño vecindario cósmico y cada metro recorrido equivale al descubrimiento de un sitio antes inexplorado por el hombre.

voyager disco de oro

Actualmente, la organización aún sigue recibiendo datos de las Voyager que navegan en el frío e inhóspito espacio interestelar, alejándose cada vez más de casa. Atrás ha quedado el diminuto “punto azul pálido” al que se refirió Sagan luego de mirar la imagen más lejana jamás obtenida del planeta Tierra, tomada por la sonda espacial 1 el 14 de febrero de 1990.

pale blue dot

Más que un ejercicio real para establecer un primer contacto con alguna raza extraterrestre a años luz de distancia, el disco de oro de las Voyager fue un recordatorio del primer paso de –en palabras de Sagan– una civilización joven y prometedora internándose lo mínimo en la orilla del océano cósmico. Posiblemente, las sondas Voyager son el proyecto espacial más inspirador y al mismo tiempo, la mejor muestra de lo diminuta que resulta nuestra existencia en la inmensidad del tiempo y la vastedad del espacio.


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Referencia:

Voyager: Una historia de amor“, NASA Ciencia

La sonda Voyager 1 abandonó el Sistema Solar“, NASA Ciencia

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