Crisis Política Mundial

  Claridad Política Semanal Vol. 4     Leo en The Economist, en su edición del 27 de octubre, lo siguiente:   “Enfrentarse a la creciente ola de cinismo será uno de sus principales retos. Peligroso para la estabilidad del país, que además coincide con la creciente ansiedad entre intelectuales y la clase media acerca […]

 

Claridad Política Semanal

Vol. 4

 

 

Leo en The Economist, en su edición del 27 de octubre, lo siguiente:

 

“Enfrentarse a la creciente ola de cinismo será uno de sus principales retos. Peligroso para la estabilidad del país, que además coincide con la creciente ansiedad entre intelectuales y la clase media acerca de cuál es la dirección que el país está tomando. Incluso en los medios de comunicación oficiales, televisoras o periódicos, ocasionalmente aparecen reportajes u opiniones que señalan que los próximos años serán inciertos y difíciles económica y políticamente… se narran las frecuentes protestas masivas y también el creciente número de personas que pierden la esperanza; si estos problemas son mal manejados, causarán una reacción en cadena que resultará en una revuelta social o una revolución violenta.”

 

¿De qué país habla este artículo? La realidad es que hoy por hoy se podría adaptar a cualquiera pero no es España, no es Grecia, no es una nación de Medio Oriente o del Norte de África, ¿es México? Seguro se trata de México dado que todas las características descritas coinciden con la situación actual del país; pues no, no es México, se los juro. Se trata de China.

 

Los comentarios en el reportaje de The Economist, se originan porque el próximo marzo habrá cambio de Presidente. Como dato de cultura general, el nombre del futuro mandatario es Xi Jiping. Para comprender mejor la información que se presentará, es necesario conocer los siguientes datos: El cambio de poder en China se da cada 10 años. Hace 10 años se cobraban impuestos a agricultores, actualmente no. El subsidio del gobierno ha hecho que el 97% de los agricultores goce de algún tipo de seguridad social, sobretodo en el tema de la salud; hace 10 años sólo un 20% de los agricultores tenían este beneficio. Hace 10 años se cobraban cuotas en la escuelas públicas, actualmente los alumnos entre 6 y 15 años no tienen por qué pagar una sola cuota. De igual manera, se han invertido 800 billones de dólares para que en el 2015 estén listas 36 millones de viviendas a un precio accesible. El 95% de toda la población China tiene algún grado de cobertura médica, en el año 2000, sólo era el 15% de la población quienes tenían acceso a este beneficio. En 10 años China pasó su status global de una potencia media a la segunda nación de mayor importancia en el mundo, con todo lo que esto implica, la influencia en el curso de las acciones mundiales y la capacidad de dar forma al mundo en el que vivimos.

 

A pesar de todos los logros mencionados, ¿por qué existe un gran descontento social?. En un análisis económico político resulta difícil creer que un país con las cifras de crecimiento que tiene China pueda presentar los mismos riesgos que una nación de América Latina, o la coincidente opinión que pueda haber con los habitantes de México, donde no se ha alcanzado un crecimiento económico anual del 7% prometido también desde el 2000.

 

En el caso de China, quizás habría que voltear hacia el deseo de una de la sensaciones más preciadas por los humanos como lo es la libertad. A pesar de la aparición de protestas masivas, la estricta regulación de acción; la opinión u expresión siguen siendo unos de los principales componentes de este Régimen Oriental.

 

En el caso de México, creo que esta nueva generación de jóvenes vamos a ciegas, como el título del libro de Claudio Magris (mismo que me gustaría ahondar más en la próxima entrega de Claridad Política Semanal), estamos deseosos de hacer un mejor país, de construir algo mejor y lejano de los errores de las personas que nos antecedieron; creo que estamos deseosos de un rompimiento con el “Sistema”, ese que no ha sido capaz de crear los suficientes empleos para los egresados de las universidades, ese que tampoco ha creado el suficientes espacio para cubrir la demanda académica, el que hizo al municipio más pobre de América Latina como lo es Cochoapa, en el Estado de Guerrero, pero que también creó al hombre más rico del mundo. Sin duda estamos deseosos de todo eso pero no sabemos cómo le vamos a hacer. No contamos con una sociedad civil fuerte; toda protesta o movimiento social que podría presionar a los funcionarios públicos y políticos, generalmente acaba siendo coptado por “El Sistema” o bien, politizado por otra expresión que desea convertirse en “El Sistema”. No tenemos referentes de líderes sociales en este país porque también en la gran mayoría de los casos terminan por ser candidatos de algún Partido Político.

 

Al final del día, chinos, españoles, griegos o mexicanos terminan en la misma situación: deseo de rompimiento con el gobierno. Con una figura muy deteriorada del político y la conclusión final de que estamos en una Crisis Política Mundial.

 

 

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