El día que las drogas transformaron el fanatismo salvaje del fútbol en una fiesta de amor y baile - Cultura Colectiva El día que las drogas transformaron el fanatismo salvaje del fútbol en una fiesta de amor y baile

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El día que las drogas transformaron el fanatismo salvaje del fútbol en una fiesta de amor y baile

La afición pambolera puede ensuciarse de sangre si no se le pone un límite. En 1985 ocurrió una de las tragedias más grandes en el futbol al registrarse 39 personas muertas y cientos de heridos durante el enfrentamiento entre las barras de Liverpool y Juventus. El estadio estaba abarrotado con 60 mil espectadores repartidos de manera […]




La afición pambolera puede ensuciarse de sangre si no se le pone un límite. En 1985 ocurrió una de las tragedias más grandes en el futbol al registrarse 39 personas muertas y cientos de heridos durante el enfrentamiento entre las barras de Liverpool y Juventus. El estadio estaba abarrotado con 60 mil espectadores repartidos de manera estratégica para mezclar los seguidores de un equipo con el otro, excepto en un corner donde los rivales eran separados únicamente por una valla. Los seguidores más radicales del equipo inglés, conocidos en todo el mundo como holligans, llegaron desde temprano al evento a embriagarse. Una hora antes del partido su lado violento se liberó y comenzó el caos.

La barra de Liverpool se abalanzó sobre los aficionados de Juventus, quienes se corrieron al lado opuesto para evitarlos. Al intentar alejarse se acumularon al fondo de la valla. Sin querer ellos mismos se aprisionaron tras la presión de miles de personas. La situación enfureció a los asistentes situados en el resto del estadio quienes brincaron por el campo y corrieron con armas blancas a hacer más grande el problema. Así se tenía una batalla campal dentro de una jaula de personas muriendo de asfixia. Así terminó la Copa de Europa, siendo el día más sangriento en la historia de los deportes.

segundo verano del amor

Éste es tan sólo un ejemplo de los cientos de casos violentos que se viven dentro del fútbol y sus obtusos seguidores. El fenómeno siguió desarrollándose a lo largo del mundo y con especial salvajismo en Inglaterra, donde la rivalidad entre clubes ocasionaron peleas sangrientas en las calles, así como dentro y fuera de los estadios. De esta forma los jóvenes trabajadores de clase baja fueron creciendo en un entorno violento hasta que el único objetivo de sus vidas fue golpear al otro. 

Según cuenta Barry Ashworth, un famoso productor inglés de acid house, una noche típica consistía en “emborracharse, intentar ligar con una chica o pelearse con alguien del barrio. Pero cuando la violencia llegó al punto más alto sucedió algo maravillosamente extraño: llegó el éxtasis a Inglaterra. Esta droga llevaba unos años siendo usada en los clubes de Ibiza y de Estados Unidos, específicamente dentro de la escena de house en Chicago, desde principios de los 80, pero era totalmente desconocida en Inglaterra.

“En lugar de partirse la cara con una navaja, los aficionados al fútbol comenzaron a intercambiarse drogas y a ir de rave como hermanos”.

En 1985 un grupo de DJs y aficionados de la música viajaron a Ibiza siguiendo los rumores sobre las fiestas interminables que se hacían al aire libre.  Se quedaron con la boca abierta al ver chicos que bailaban seis horas seguidas en un trance hipnótico. Aquel momento mágico de sinergía entre la música y el baile fue llevado hasta la ciudad de Londres por producto Paul Oakenfod y el DJ Mark Moore. Ellos lo llamaron  “el segundo verano del amor”.

segundo verano del amor


La característica principal del MDMA, conocida también como la droga del amor, es aumentar de forma drástica los niveles de dopamina y serotonina. El exceso de la primera sustancia estimula las células cerebrales, acelera el metabolismo y produce euforia. Al mismo tiempo, el golpe de serotonina intensifica los estímulos sensoriales y hace que las percepciones sean más vívidas. También rompe las barreras del yo y funde al individuo en el nosotros, creando una necesidad exacerbada de demostrar el amor.

Al principio los clubes donde se consumía éxtasis y se escuchaba acid house estaban reservado para las figuras más prominente de Londres: artistas, actores, hombres de negocios y amigos cercanos de los DJs. De 1987 a 1988 la droga y su uso en raves permaneció oculto, hasta que se corrió la voz a los medios y éstos crearon una campaña sensacionalista para satanizar el consumo del MDMA. Las notas sensacionalistas sólo incrementaron el atractivo de la sustancia y al cabo de unos meses todos los jóvenes estaban consumiendo la droga para salir de noche.

“Esta droga llevaba unos años siendo usada en los clubes de Ibiza y de Estados Unidos, específicamente dentro de la escena de house en Chicago, desde principios de los 80, pero era totalmente desconocida en Inglaterra”.


Cuando el éxtasis se cargó de popularidad y fue cuando el milagro ocurrió. Entre 1988 y 89 los hooligans descubrieron que el éxtasis ofrecía un subidón aún más potente que el de la adrenalina que se obtenía con las peleas cuerpo a cuerpo. En lugar de partirse la cara con una navaja, los aficionados al futbol comenzaron a intercambiarse drogas y a ir de rave como hermanos. En la novela “Las pesadillas del Marabú” de Irvine Welsh se cuenta la historia de un vándalo que se convierte en un hombre nuevo gracias al MDMA y la cultura rave. 


segundo verano del amor

Conseguir éxtasis se volvió cada vez más difícil y los hooligans volvieron a caer en el patrón agresivo del fútbol. De todas formas, como señaló Welsh, cuando la moda del MDMA se disipó inevitablemente a principios de los 90, los vándalos volvieron a sus antiguas e infalibles técnicas de drogarse.

segundo verano del amor


Ésta es una victoria más de las drogas contra la maquinaria incesante que busca satanizarla. El estado no supo qué con los nuevos vándalos del amor y al poco tiempo tomó medidas drásticas para erradicar la sustancia en el país. Al hacer leyes más estrictas esta droga pasó de ser una sustancia que circulaba entre los jóvenes a una mercancía traficable y controlada por gángsters ingleses. Así el Estado destruyó el segundo verano del amor y fomentó aún más la violencia…
una vez más.


segundo verano del amor


Nosotros nos preguntamos qué es mejor, ¿un grupo de jóvenes que se matan a sí mismos a las afueras de un estadio o unos que bailan toda la noche en y se abrazan entre sí?







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