4 misterios sobre el lugar que guarda las desgracias humanas según el alquimista más oscuro de la historia | Cultura Colectiva - Cultura Colectiva

Reciente

4 misterios sobre el lugar que guarda las desgracias humanas según el alquimista más oscuro de la historia

Transmutar la materia, en los tiempos de los avances tecnológicos, la física cuántica y las aspiraciones interplanetarias, suena a patrañas. Pero no siempre ha sido así. Entre el misticismo, la religión y la ciencia, la sabiduría y el conocimiento han encontrado un camino transitable, acorde a las aspiraciones inventivas del ser humano a lo largo […]



Transmutar la materia, en los tiempos de los avances tecnológicos, la física cuántica y las aspiraciones interplanetarias, suena a patrañas. Pero no siempre ha sido así. Entre el misticismo, la religión y la ciencia, la sabiduría y el conocimiento han encontrado un camino transitable, acorde a las aspiraciones inventivas del ser humano a lo largo y ancho de los siglos. Ese conjunto de conocimientos incluso fue inspiración de grandes obras del psicoanálisis, como la de Jung. Pero cuando se habla de las construcciones, es preciso hablar de Fulcanelli, pues estos principios residen en torno del material de construcción por excelencia, el primario: la piedra. En la Historia se han erigido muchas estructuras milenarias que han sobrevivido a catástrofes naturales y humanas. Entonces era necesario dejar este saber hermético en las catedrales, ya que ni los libros pueden sobrevivir al paso del tiempo, sólo la piedra perdurara con su saber terrible pero majestuoso.



fulcanelli


Fulcanelli es probablemente el último gran alquimista. Su existencia se rastrea temporalmente en pleno siglo XX, aunque de su identidad, que es todo un misterio, se han elaborado múltiples teorías, en las que algunos autores incluso lo relacionan con el mítico y eterno conde de Saint Germain. Su obra sólo fue puesta en manos de su discípulo y albacea Eugène Canseliet, quien señalaba que las veces que se comunicó con su maestro fueron siempre situaciones imprevistas y surreales organizadas por Fulcanelli.

Una de sus principales obras fue El misterio de las catedrales, escrita en 1922 y publicada en París en 1926. En este tratado Fulcanelli plantea que así como las pirámides de Egipto tienen una serie de conocimientos ocultos con base en la arquitectura e ingeniería de su construcción, lo mismo pasaba con las catedrales góticas del Medioevo. Según él las catedrales no son sólo una gloria del cristianismo sino que también son libros de pensamientos de nuestros antepasados en lo filosófico, religioso y lo social. Las catedrales, como todo santuario, poseen un origen hospitalario para todas las desgracias humanas. El piadoso busca en sus muros una esperanza a sus problemas, pero también éstas son obras en las que algunos adeptos buscaron la educación e iniciación espiritual.


fulcanelli


Según Fulcanelli lo gótico viene de art goth (argot), un lenguaje particular para que ciertos individuos comuniquen pensamientos que sean comprendidos por otros que puedan interpretarlos. Éste será el lenguaje de los francmasones constructores de las catedrales que traspasaron un “secreto” comprendido por algunos, emulando la misma forma en que Cristo se expresaba, es decir, en parábolas. En ese sentido, las catedrales son una cábala hablada.


fulcanelli


Fulcanelli basó su obra en las catedrales francesas de Notre Dame, de París, de Amiens y de Bourges, de las que extrajo ciertas interpretaciones de su simbolismo. En estos puntos se resume parte de sus descubrimientos.


La estructura

catedrales

La mayoría de las catedrales vistas desde arriba tienen forma de cruz que simboliza la pasión de Cristo donde su carne muere para luego resucitar y ser purificado. La catedral es por lo tanto un símbolo de purificación como la fuente de la vida. Cada catedral tenía una primera piedra: la “piedra maestra del ángulo”, que simboliza lo impuro. Se trataba de una piedra rechazada por los constructores y representaba a Lucifer. Quizás esto era una representación del drama de los ángeles caídos antes de la historia de la creación. Es la piedra que está en el sótano, que representa el infierno, hasta la vida y obra de Jesucristo, que está coronada con la crucifixión y resurrección más allá del cielo, si se mira a la catedral de abajo a arriba, de la base en la superficie hasta la cruz en su punto más alto. La catedral está fundada en la ciencia alquímica, que es la ciencia de la transformación de la sustancia original o materia elemental. Es por ello que éstas representen en su estructura todo un proceso de cambio en el adepto que trata de alcanzar la perfección, desde la impureza de Lucifer hasta la pureza de Jesús.


La orientación

catedral


Fulcanelli notó que las iglesias tenían el ábside orientado hacia el sureste, la fachada hacia el noroeste y el crucero (que forman los brazos de la cruz) de noreste a suroeste, para que los fieles y profanos que las visitaran, al entrar en el templo por el occidente y dirigirse a la derecha del santuario, miren hacia donde sale el sol, es decir, hacia oriente, hacia Palestina, que es la cuna del cristianismo. Por lo tanto los fieles al entrar en estos templos venían de las tinieblas y se encaminaban hacia la luz.


La ornamentación

catedral

Si bien algunos autores señalan que el rosetón en las catedrales significa una rosa mariana o los rayos del sol para Fulcanelli, este elemento es símbolo del fuego ígneo, la estrella de los reyes magos en su camino al pesebre de Belén, por lo tanto simboliza la concepción y el nacimiento. Las catedrales e iglesias medievales tenían pozos que emulaban la fuente de la vida o de la eterna juventud, por lo cual se creía que el agua que estaba allí tenía propiedades curativas. Según Fulcanelli, la representación de la mujer en las catedrales no son sólo relativas a la Virgen María. También hay elementos paganos, de otras “madres”, una especie de sincretismo entre lo mariano, la Isis egipcia, la Ceres romana y la Cibeles griega. Fulcanelli analiza todos los elementos figurativos de las catedrales, como estatuaria, relieves y decorados, y señala que hasta lo más mínimo de estas imágenes está sujeto a un significado oculto, un arte cabalístico en el cual cada representación posee un espíritu encerrado, que es de vital importancia para la comunicación con el creador.


El color

elementos de una catedral

En las catedrales todo era dorado y pintado con vivos colores. Esto simbolizara la entrada al paraíso. Fulcanelli no detalla si este paraíso se alcanza después de la muerte o si se trata del paraíso terrenal de Adán y Eva. El arte gótico es el arte de la luz o el espíritu y es contrapuesto al arte románico, plagado de oscuridad. Hay tres colores que destacan en estos grandes templos: el negro, que simboliza lo maléfico, las tinieblas; el blanco que simboliza lo puro o la luz que buscan los iniciados, y el rojo, que es la exaltación o el fuego, la fase final del camino del iniciado, ya que es el predominio del espíritu sobre la materia. Juntos estos colores significan la Oriflama Tripartita o “los colores de la obra”. Nuevamente representado el camino de lo tenebroso, pasando por lo luminoso hasta llegar a lo numinoso.


Fuente

El misterio de las catedrales. Plaza & Janes S.A. Editores, 1976

***

Las catedrales son hitos históricos. A 200 años de la creación de la Catedral Metropolitana, ésta es la suya.

Comenta