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El suicidio colectivo más grande de la historia

El Templo del Pueblo, socialismo apostólico y la tragedia de Jonestown James Warren Jones, mejor conocido como Jim Jones, fue el fundador de la secta religiosa denominada “El Templo del Pueblo”, cuya trágica historia, llena de fanatismo y enajenación, resultaría en el suicidio colectivo más grande de la historia: más de 900 personas, entre hombres, mujeres y […]

El Templo del Pueblo, socialismo apostólico y la tragedia de Jonestown 

James Warren Jones, mejor conocido como Jim Jones, fue el fundador de la secta religiosa denominada “El Templo del Pueblo”, cuya trágica historia, llena de fanatismo y enajenación, resultaría en el suicidio colectivo más grande de la historia: más de 900 personas, entre hombres, mujeres y niños, morirían tras aceptar la idea de que la vida terrenal era el verdadero infierno y la muerte representaría la llegada al Paraíso.

El fundador

Jim Jones


Jim Jones nació el 13 de mayo de 1931 en el condado de Randolph, Indiana. De madre obrera en una fábrica y de padre veterano de la Primera Guerra Mundial, pasó los primeros años de su vida siendo instruido esporádicamente dentro de una Iglesia Bautista cristiana. Su actividad religiosa se intensificó durante la adolescencia como miembro de la Iglesia del Nazareno.

Comenzó a dar sermones callejeros principalmente en barrios afroamericanos. Tiempo después entró a la Universidad de Butler donde comenzó a asistir a reuniones socialistas. Esto resultaría un punto crucial en su vida e ideología, pues su educación socialista marcaría el rumbo de sus decisiones hasta el día de su muerte.

Debido a la gran censura que el gobierno estadounidense imponía a todos los ideales socialistas, no era fácil exponer abiertamente una posición favorable a la doctrina de Marx. Jones decidió que el mejor lugar para enseñar las doctrinas marxistas era la iglesia misma, por lo que aceptó un cargo que le ofrecieron en la iglesia Metodista Somerset.

El nacimiento del Templo del Pueblo y su ideología

Jones rentó un espacio en un barrio predominantemente afroamericano en Indianapolis, y aquí se inauguró La Iglesia Cristiana del Templo del Pueblo en 1959. Poco tiempo después, esta nueva iglesia se adhiere a la asociación protestante de Los Discípulos del Pueblo y con esto ganaría mayor reputación y seguidores. Pronto las escenas teatrales de falsas sanaciones resultarían en la asistencia de más personas al Templo.

Con el tiempo incrementó el dinero recaudado por esta institución al grado de comenzar a abrir casas de enfermeras, comedores populares para los pobres y diversos servicios destinados a los más necesitados. Poco a poco la figura del pastor protestante Jim Jones fue ganando adeptos al tal grado de que en el año 1961 fue nombrado director de Derechos Humanos en Indianapolis. Tras un breve viaje a Brasil, y debido a la expansión de la popularidad del Templo, Jim Jones decidió trasladar su iglesia a California donde se instaló en la ciudad de Ukiah.

Durante los últimos años de la década de los 60, el pastor Jim Jones comenzó paulatinamente a exponer de forma directa sus tendencias ideológicas socialistas. Este es un momento clave en el desarrollo de esta nueva iglesia, ya que el Templo del Pueblo logró conjuntar una ideología marxista con preceptos básicos del cristianismo para formar una ideología relativamente nueva denominada: “Socialismo Apostólico”.

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Con premisas como: “Si naciste capitalista en Estados Unidos, racista en Estados Unidos, fascista en Estados Unidos, entonces naciste en el pecado” intentaban conjuntar el socialismo y la religión. En sus sermones exponía que el verdadero anticristo era el sistema capitalista norteamericano que comenzaba a dominar en el mundo. En las misas que ofrecía tomaba ciertos versículos de la Biblia, los satirizaba, ridiculizaba y argumentaba que esos postulados eran falsos. Ciertamente comenzó a atacar cuestiones de la cristiandad mientras se cobijaba en otras. El dogma cristiano se modificaba a sus necesidades.

El éxito del Templo del Pueblo en estos primeros años de la década de los 70 fue tal que la organización pasó de contar con 700 miembros a 2 mil 200 en sólo tres años, esto en gran medida por las diferentes acciones sociales que se iniciaron en esta década. 

Los nexos con políticos estadounidenses y el principio del fin

A medida que la iglesia creció, Jones comenzó a relacionarse con políticos entre los que estaban George Moscone, Regidor de la ciudad de San Francisco; Walter Mondale, candidato a la vicepresidencia, e incluso, llegó a compartir una cena con la primera dama, Rosalynn Carter, esto como una clara evidencia del poder político que estaba adquiriendo la institución y la figura personal de Jones.

Pronto Jones comenzó a argumentar que el fascismo adquiriría el control de Estados Unidos y que las corporaciones esclavizarían o matarían a las minorías. Aquí inició verdaderamente un lavado de cerebro para todos sus discípulos. Poco a poco implantó una idea apocalíptica a todos sus seguidores al punto en que decidió trasladar su iglesia a un lugar “más seguro”.

En el año 1974, un puñado de personas se trasladaron a Guyana para comenzar el proyecto de Jonestown. Se tenía planeado construir una aldea autosuficiente donde todos los miembros de la iglesia vivieran dentro de un verdadero comunismo, ayudándose unos a otros, teniendo hijos en comuna, cosechando, etc.

Templo del Pueblo


Para el año 1978, alrededor de mil personas se trasladaron a Jonestown y dejaron atrás todo tipo de pertenencias, de fortunas y de familia. Durante la estadía en ese lugar, que ya contaba con plantaciones, casas y demás, los miembros escuchaban todo el día programas de radio comunistas directamente de la Unión Soviética y de Cuba, al mismo tiempo en que se exponían a más de 13 horas de arduo trabajo al día y recibían instrucción sobre teoría marxista por el mismo Jim Jones. Jonestown se convirtió en un centro de adoctrinamiento y trabajo forzado para todos aquellos quienes vivían ahí.

Dentro de la dinámica interna vivida en Jonestown, ningún miembro tenía permitido salir y, en caso de intentarlo, se hacía acreedor a un castigo muy severo. Los niños llamaban “padre” a Jones al mismo tiempo en que su educación no estaba limitada solamente a sus padres, sino a toda la comunidad. Todos estaban obligados a tomar clases de socialismo y en general se vivía en pésimas condiciones higiénicas. Esto último comenzó a manifestarse en la salud de algunos miembros quienes padecían de diarrea y fiebres.

Tras el deterioro de salud por parte de ciertos miembros, algunas cartas fueron enviadas al exterior señalando lo deplorable de las condiciones de vida. Inmediatamente los familiares de tales personas comenzaron a presionar al gobierno para que acudiera en ayuda de sus relativos. Jim Jones se enteró de tales cartas y comenzó a lavar el cerebro de sus miembros argumentando que la CIA quería destruirlos y por lo tanto debían idear un plan en caso de que los invadieran. Fue entonces cuando surgieron las pláticas sobre el “suicidio revolucionario”, entendido como una medida de protesta contra las intervenciones del anticristo capitalista, y que llegaría hasta las máximas consecuencias: La muerte.

La catástrofe

 En noviembre de 1978 el congresista Leo J. Ryan, junto con un grupo de periodistas, consiguieron el permiso de parte del gobierno norteamericano para visitar Jonestown. Durante la fecha planeada, el equipo de Ryan viajó a la Guyana. Después de unas cuantas trabas lograron acceder al recinto y aparentemente todo iba bien, hasta que durante la comida uno de los miembros de la comunidad deslizó un papel a uno de los periodistas pidiendo ayuda para salir lo antes posible. Esto desató el caos.

 El equipo de Ryan salió de inmediato a pedir ayuda, y durante su ausencia Jim Jones realizó su último discurso en el que incitaba a todas las personas a dejar este mundo argumentando que la vida en la tierra era un infierno y que la mejor salida para esto era la búsqueda del eterno Paraíso. Esto se podía adelantar tomando la decisión de quitarse la vida.

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La capacidad retórica de Jones, combinada con el estado mental en que se encontraban las más de 900 personas, terminaron en un trágico desenlace. El 18 de noviembre de 1978 la ingesta de cianuro preparado en una bebida sabor ponche le quitaría la vida a 918 personas en una acción de suicidio colectivo. El mismo Jim Jones se quitaría la vida unos minutos después dándose un tiro en la sien izquierda.

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