Es la tristeza el discurso de lo que no fue, de las dificultades, de los amores negados, de las ilusiones roidas y la mala fortuna. Es la tristeza la cueva de la esperanza y escondite de las angustias; pero también es la casa de la soledad que inspira, que ordena ideas y prolonga el tiempo. Es la soledad la vela que se apaga cuando se enciende una idea… o cuando se aprieta el obturador de una cámara.
Originaria de Rusia, pero establecida en Alemania, Elizaveta Porodina es una joven fotógrafa de la melancolía y la moda. Con estudios en Psicología y de apenas 24 años, Porodina encamina el estilo de su fotografía respecto a sus estados de ánimo sujetos a su imaginación volátil.
Porodina se mudó a Alemania cuando tenía 13 años y, desde entonces, combinó sus estudios con su más grande pasión: la fotografía, en la que encuentra la manera de conjuntar los mundos de la moda, la nostalgia, el glam rock y los cuentos de hadas atendiendo siempre una estética sexual interpretada por sus conocimientos psicológicos.



































