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La extinción de las relaciones humanas según el arte contemporáneo

El arte contemporáneo es una sopa de muchos ingredientes. No es la mejor que ha existido, pero es de la que más abunda en el mercado. Uno de los ingredientes de esta sopa es el arte relacional. Se refiere al tipo de arte contemporáneo que indaga en las relaciones humanas y su vínculo con el espacio, […]




El arte contemporáneo es una sopa de muchos ingredientes. No es la mejor que ha existido, pero es de la que más abunda en el mercado. Uno de los ingredientes de esta sopa es el arte relacional. Se refiere al tipo de arte contemporáneo que indaga en las relaciones humanas y su vínculo con el espacio, lo que abona el terreno de análisis para sostener que, desde la óptica intelectual y emocional del arte contemporáneo durante el proceso de curaduría, la extinción de las relaciones humanas es un hecho inminente.

extinción de las relaciones humanas según el arte contemporáneo


El curador Nicolas Bourriaud, en su libro Estética relacional (2004), explica que toda obra se crea a partir de las relaciones e interacciones que el público tiene entre sí y con la obra. Así, estas obras de “estética relacional” necesitan del público para poder existir. En un episodio de la serie “Art Safari”, de la BBC, el crítico de arte Ben Lewis se entrevista con algunos de los creadores que Bourriaud menciona en su libro y les pregunta si consideran que su obra pertenece a la categoría. La mayoría no tiene ni idea de qué habla. Lewis también entrevista a Bourriaud, quien comenta que él propone el término “estética relacional” porque las personas están actualmente en un campo común de sensibilidad donde existe el miedo a las relaciones humanas, por lo que ya no somos una sociedad comunicativa.

A esta propuesta de Bourriaud no tardan en surgirles némesis intelectuales como Claire Bishop, por ejemplo, quien publica en la revista October un ensayo titulado “Antagonismo y estética relacional”, en el que habla de su postura ante el libro de Bourriaud y enuncia que las ideas que éste maneja no son concretas y que las relaciones provocadas por estas piezas tan abiertas tienen un carácter generador de “chismes del mundo del arte”.
De manera más ligera, el teórico Hal Foster dice que el libro de Bourriaud consiste en “textos poco precisos” que hacen referencia a piezas sin ninguna atribución más que la etiqueta de “relacional”.

extinción de las relaciones humanas según el arte contemporáneo

No obstante, en el arte contemporáneo existe la pretensión vigente, quizá no tan consciente, de querer llenar el vacío que deja la falta de comunicación en las relaciones humanas por medio de piezas de arte que seducen e incitan al espectador a hacer un contacto más personal, una aproximación más física con la pieza.

Dice Borriaud: “Sería absurdo juzgar el contenido social o político de una obra ‘relacional’ basándose pura y simplemente en su valor estético”. No es el punto de esta práctica ser agradable al ojo, debe ser agradable al pensamiento. En el arte un punto clave siempre ha sido la estética, un término muy relativo que es influido por la cultura de masas. Muchas veces en esto radica que una pieza funcione o no. Las obras relacionales no deben ser bellas. No es un punto a considerar para que la pieza sea funcional.

El arte no es más que el reflejo de la sociedad. El artista es el niño que apunta con el dedo al elefante en la habitación, o al menos solía serlo. El arte relacional no sólo es una sopa, es el plato principal del arte contemporáneo y éste (en algunos casos) problematiza la situacion actual. Suena hasta un poco irónico que se recurra a encontrar lo relacional en el arte como consecuencia del estatus agonizante de las relaciones humanas.


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Bourriaud dice que la sociedad actual es un  still life (naturaleza muerta) porque así están las relaciones humanas. En la actualidad no es secreto que el Internet y los aparatos celulares están matando poco a poco las relaciones humanas como las conocemos, pero es parte de una “evolución” y no todo es malo en este panorama. De esto han nacido corrientes como el net art y el arte digital. Asimismo la difusión de obras se ha tornado más fácil y se ha convertido en un hecho cada vez más público y accesible.

Quizá se trata de un paso necesario para la creación de nuevas formas de transmitir y percibir no sólo el arte sino las mismas relaciones con el otro. Así como la sociedad evoluciona, también las partes que la conforman deben hacerlo, y ahí, entre esos pequeños fragmentos rotos se encuentra el arte luchando por seguir a flote.

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“Si el mundo fuera claro, el arte no existiría”. Recuerda estas sabias palabras de Albert Camus mientras echas un vistazo a estas obras.

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