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Fotografías del hombre que perdió al amor de su vida y vivió para extrañarla todos los días

Nos conocimos en Bondersbyn, un pueblo de Suecia donde el mar siempre está helado. Eran los años 40, yo llevaba el cabello a la altura de la barbilla y tú te veías mucho más alto de lo que pareces ahora. Tenías 20 años, yo 15, pero eso no importó después de que yo me enamorara de […]




Nos conocimos en Bondersbyn, un pueblo de Suecia donde el mar siempre está helado. Eran los años 40, yo llevaba el cabello a la altura de la barbilla y tú te veías mucho más alto de lo que pareces ahora. Tenías 20 años, yo 15, pero eso no importó después de que yo me enamorara de tus ojos azules y tú de mi sonrisa tímida. “De pelo rizado y sonrisa agradable”, recuerdo que así me describías cuando te preguntaban cómo era yo. Comenzamos a vivir el día que nos conocimos, estuvimos juntos durante años y siempre nos amamos igual que al principio, pero el tiempo pasó volando.

simander amor de tu vida

Ambos odiábamos las despedidas, pero nunca pensamos en cómo sería la nuestra. Tú de negro y yo muy pálida, así fue la última vez que nos vimos. Construimos todo juntos, compartimos nuestros mejores momentos y nos contamos nuestros mayores miedos. Por eso sé que estás asustado. Detrás de esa postura erguida y segura se esconde el temor de mi partida. Quiero decirte que no debes tener miedo, pronto estaremos juntos de nuevo y yo siempre te esperaré, pero ahora tienes que levantarte.

simander muerte

No dejes que nuestra hermosa casa se derrumbe, tampoco que mis flores se marchiten; deshazte del cepillo de dientes que dejé en el baño, lava tu ropa y asegúrate de que se seque muy bien. Toma una siesta y sueña conmigo, despiértate alegre de haberme encontrado ahí. Si quieres llorar hazlo mientras tiendes nuestra cama, ponte guapo, perfúmate y sal a pasear. Nada me haría sentir más triste que verte encerrado y derrotado, fuiste el amor de mi vida y te extraño todos los días, pero yo ya no estoy ahí. Tú sí.

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El 2 de febrero de este año yo perdí la vida y tú mi compañía, pero sigues siendo un hombre leal, bondadoso y amoroso que se merece todo. El mejor compañero de vida que pude haber tenido, un ser completo que llenó de felicidad todos mis días, ahora te pido que le quites la tristeza a los tuyos. Durante nuestra vida juntos todo fue chispas, ahora tienes oportunidad de descansar en medio de la tranquilidad. La chica de pelo rizado y sonrisa tímida siempre será tuya, pero por ahora podemos extrañarnos y nada más. 

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Mi muerte no significó la tuya, eres real y mereces continuar. Desde donde puedo verte quisiera saber que te vas a la cama con ganas de despertar. Ámame y extráñame, pero nunca dejes de aferrarte a la vida que aún te queda. Prende las luces, riega el jardín y ábrele la puerta a tus visitas, nada me haría más feliz que verte reír. Hojea nuestro álbum y después guárdalo en el clóset, no te demores en él; asómate por la ventana de nuestro cuarto para admirar el paisaje. Cierra los ojos y respira nuestros recuerdos, cuando los abras proponte crear nuevos.

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Te agradezco infinitamente que me extrañes todos los días, pero anhelar mi regreso sólo te hiere por dentro y te necesito fuerte y tranquilo para cuando estés aquí conmigo. La muerte no cambió nada, sigues siendo el amor de mi vida y yo el tuyo, sólo necesitamos esperar a que ella nos vuelve a juntar.

–Ficción–

fotografias de un amor perdido

Erik Simander es el fotógrafo que capturó el silencioso y solitario presente de un hombre que perdió al amor de su vida y vivió para extrañarla todos los días. Los retratos del fotógrafo son el presente de alguien que se enfrenta a la muerte de su amada y en cada uno de ellos es fácil reconocer la esencia de una ausencia. Las fotografías de Simander son como un escenario en el que existen dos sillas, pero sólo hay alguien sentado en una de ellas; aunque notas qué falta alguien, también sabes que nunca regresará. 

La historia relatada en este artículo es una pequeña ficción inspirada en algunos datos y fechas sobre esta pareja sueca. La nostalgia de un amor perdido y la obra de Simander fueron el punto de partida de esta semblanza. Las fotografías del hombre que perdió al amor de su vida y vivió para extrañarla todos los días son retratos azules del sincero y doloroso duelo que viven quienes se quedan en este mundo con la única esperanza de reencontrarse con su gran amor en otra vida.

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Imágenes

Erick Simander



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