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10 fotografías de una mujer que sabe que no puede ser perfecta

Suena el despertador. Justo antes de abrir los ojos, tomas de nuevo el papel que tan sólo dejaste unas cuantas horas para descansar. A partir de este instante, cada movimiento es sutil, estudiado y pensado con anterioridad. Estás sola y a pesar de que nadie te vigila, ni tus ideas ni tu cuerpo fluyen libres; […]


Suena el despertador. Justo antes de abrir los ojos, tomas de nuevo el papel que tan sólo dejaste unas cuantas horas para descansar. A partir de este instante, cada movimiento es sutil, estudiado y pensado con anterioridad. Estás sola y a pesar de que nadie te vigila, ni tus ideas ni tu cuerpo fluyen libres; no son genuinas. Has dejado de sentirte tú para interpretar una coreografía de alguien más.

Después de alistarte, al fin sales de casa e inicia el ritual: fingir en el transporte, en tus redes sociales, en la escuela y nada más llegar a la oficina. Frente a tu pareja, tus amigas y tú misma, la maquinaria de apariencia se pone en marcha como nunca antes. Poco a poco y sin siquiera darte cuenta, el mundo se convierte en una simulación que se encarga de guiar cada uno de tus movimientos hacia un ideal que por supuesto, presume orgullosa como principal “virtud” la originalidad. 

celeste barber hola

celeste barber sentados

celeste barber escaleras

Lucir sexy todo el tiempo, estar sonriente y a la moda, ser amable y sexualmente plena, todo sin dejar de lado la capacidad para sortear con éxito las dificultades de la vida y ser una profesional brillante. El peso con el que cargan las mujeres para llenar por completo el significado de ésas siete letras en el presente es tan abrumador como sinsentido.

Ya no se trata de lucir perfecta, como las modelos que acaparaban escaparates, tiempo en televisión y publicidad en revistas, sino de algo apenas peor: de la misma forma que las mejores promociones, el “sé tú misma” tiene un sinfín de términos y condiciones. No apela a la singularidad, la emancipación femenina ni mucho menos, sino a la idealización total de una persona. Ya no es photoshop, ni los procedimientos quirúrgicos promoviendo un ideal de belleza inalcanzable por las mujeres de carne y hueso. No es más la obsesión por lucir impecable, sino la necesidad de que todo sea (no sólo aparente) perfección.

celeste barber perro

celeste barber en el sillon

celeste barber boys

El idealismo se ha trasladado a la totalidad del individuo y con ello, ha conquistado el mundo, creando una simulación que atraviesa todos los ámbitos sociales y en ese camino, el papel de las mujeres se ha degradado más que nunca. A primera vista, la “mujer” de hoy manifiesta su emancipación del hombre por cuanto se concibe a sí misma como independiente. El deber ser femenino de la actualidad lleva consigo un sinfín de adjetivos que advierten una reivindicación de género, pero al mismo tiempo, caen en la torpeza de reproducir aquello que tanto critican. 

Al mismo tiempo que las mujeres hoy se ostentan como líderes exitosas, emprendedoras y modernas, la noción del supuesto “toque femenino”, identificado con características que absurda e históricamente se han señalado como propias de las mujeres, se mantiene más vivo que nunca. Ideas como la fragilidad, un alto sentimentalismo y la necesidad de estar acompañada por un hombre irrumpen, ya no directa y agresivamente, sino sutil y subrepticia, con un halo de novedad que envuelve a los mismos complejos y fantasmas del pasado.

celeste barber bici

celeste barber bebe

celeste barber bano

 celeste barber acostada

En este sentido, la actriz australiana Celeste Barber lleva a cabo una sátira que funciona a distintos niveles y cuyo discurso toma tintes críticos desde el contexto actual. Barber imita burdamente a modelos, mujeres de la socialité y otras personas que fungen de ejemplo y motivación para miles de millones de mujeres de todas las edades que se sienten avergonzadas con su cuerpo, con su vida y con quienes son. Con sus fotografías, Celeste ridiculiza a los cánones que marcan cómo deben ser las mujeres en el presente y transmite seguridad, buen humor e inteligencia ante las férreas imposiciones que dan como resultado mujeres y hombres de apariencia en un escenario de simulación permanente



Imágenes tomadas de:

Celeste Barber Instagram



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