Fotografías del albinismo africano y el otro rostro de la discriminación - Cultura Colectiva

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Fotografías del albinismo africano y el otro rostro de la discriminación

La discriminación no es un invento blanco. Tampoco es una actitud nacida entre europeos o propagada por la publicidad “primermundista”. Discriminar es un acto humano. Una acción sin la cual estaríamos completamente perdidos. Todo el tiempo lo hacemos; hacia cosas que nos gustan y no, que nos hacen sentir cómodos o no, que nos apetecen […]


La discriminación no es un invento blanco. Tampoco es una actitud nacida entre europeos o propagada por la publicidad “primermundista”. Discriminar es un acto humano. Una acción sin la cual estaríamos completamente perdidos. Todo el tiempo lo hacemos; hacia cosas que nos gustan y no, que nos hacen sentir cómodos o no, que nos apetecen o nos hacen sentir náusea, que nos provocan simpatía o total desprecio. Hacer este tipo de diferencias, ejercer juicios de exclusión, es una constante en la vida del hombre; si no lo hiciéramos, no tendríamos platillo favorito, color preferido, un selecto grupo de amigos, habríamos estudiado cualquier cosa, vestiríamos con lo primero que se nos atravesase y tendríamos parejas azarosas u opuestas. Sin embargo, este hecho tan mancillado y conceptualizado en lo negativo se ha convertido en sinónimo de tratos desfavorables o desprecios inmerecidos a determinada persona o grupos.

marinka masseus dos

Y claro, cuando esta actitud es dirigida a un ser humano y utilizada para victimizarle a partir de sus características físicas o su forma de vida, ya no hablamos de cualquier suceso discriminativo, sino de una conducta deplorable cuando no enferma. Para ejemplificarlo mediante todas sus contrariedades y posibles apariencias en cualquier escenario, pensemos entonces en las regiones más exóticas de África, especialmente en Tanzania, donde los sucesos discriminatorios se enraízan en el primitivismo humano, la ironía de la segregación y un contraste único. Un lugar donde ser diferente se paga con la vida y jamás hubiéramos pensado que sería así. En un sitio habitado completamente por la raza negra, segmento del planeta Tierra que por décadas ha sido mártir de la secesión, ¿es pensable la discriminación cuando ellos han sido discriminados en sí? Por supuesto. Esto no se trata de blancos contra negros, guapos contra feos o demás antagonismos evidentes; es una lucha contra “lo otro”, lo extraño y amenazante.

marinka masseus perfil

Marinka Masséus, fotógrafa holandesa, retrata este conflicto a través no sólo de su cámara, sino de sus diversos estudios teóricos en torno a la naturaleza del hombre y sus fallas de entendimiento. Con su serie “Under the Same Sun”, la cual se trabajó en colaboración con la Josephat Torner Foundation, Marinka expone visualmente la relación entre un africano común –de tez oscura y ojos penetrantes– y otro que padece albinismo: ambos son habitantes de un mismo suelo, pero no gozan de igual suerte aún siendo semejantes salvo en el color de su piel. Ni la pobreza ni el dolor de un país les unen por completo.

marinka masseus muchos

En Tanzania, cuando se tiene albinismo, la gente crece pensando que se es mala. Que una condena cayó sobre ella. Incluso, y para frenar esos maleficios, hay un precio en la cabeza de los niños con albinismo, ya que matar a una persona así se considera que trae buena suerte. Los temores y supersticiones que rodean a este trastorno genético corren muy profundamente en la sociedad tanzana; tan profundo, que muchas mujeres que dan a luz a un niño con albinismo se les dice que maten al bebé al nacer. En muchas ocasiones la madre acepta, pero si ella se niega, ambos se convertirán en parias que vivirán huyendo por demasiado tiempo.

marinka masseus mirada

A muchos niños con albinismo se les niega lo más fundamental de los derechos humanos. Son despreciados y hostilizados, se les inculca que su existencia es una maldición. Viven en constante temor de ataques brutales y en frecuentes escapes. Todo eso de lo que siempre hemos culpado a los EUA, que nos ha parecido absurdo en Latinoamérica, que resulta una cruel broma en Asia, se vive a la inversa en África. Los juicios estéticos y de valor entre su civilización han puesto la mirada acusadora sobre aquellos que no son negros.

marinka masseus dedos

En diciembre de 2014, una niña de 4 años con albinismo de nombre Pendo Emmanuelle, fue tomada de los brazos de su madre. La policía aún no ha encontrado su cuerpo.

marinka masseus lentes

En febrero de 2015, Yohana Bahati, un niño de apenas 18 meses fue sacado de su casa, la cara de su madre cortada con machetes mientras trataba de proteger a su hijo. Ella sobrevivió por poco. Días después, el cuerpo del pequeño Yohana fue recuperado de un bosque, donde fue encontrado boca abajo en el barro con sus brazos y piernas cortadas.

marinka masseus grupo

Además de ser considerados un mal que puede acechar a las comunidades, gracias a creencias arcaicas y supersticiones generalizadas, la gente suele pagar grandes cantidades de dinero u organizarse entre ella para obtener las extremidades, genitales, lenguas narices y demás partes de un cuerpo albino. Según sus sistemas de fe, estos pueden ser utilizados en la curación de algunas enfermedades. Es más, pueden traer buena suerte a quien les posea.

marinka masseus frente

Debido a este contexto, muchos niños con albinismo ahora viven en campamentos. Rechazados por sus familias y aislados del resto, viven separados de la sociedad para mantenerlos a salvo. Pero, ¿qué clase de protección es ésta? En algunos de los campamentos las circunstancias de vida son horribles, incluso con falta de atención básica en términos sanitarios o de educación.

marinka masseus flores

marinka masseus albinos

Esta separación no resuelve los problemas. No ayuda con la integración. No les da la oportunidad de crecer como miembros valiosos y respetados de la sociedad. Están aislados, separados, ocultos, a menudo maltratados y avergonzados. Es por eso que la misión de la Josephat Torner Foundation es la aceptación social y que Marinka Masséus se ha sumado a la causa. Simbólicamente, ella llama la atención sobre la desigualdad de la especie en todo el mundo, sobre lo estúpido que sigue siendo hacer estas diferencias. El mayor deseo de Marinka para su fotografía es la oportunidad de hacer la diferencia, crear conciencia y tocar los sentimientos de la gente. Demostrar que debemos estar conscientes de que las personas en lo único que somos iguales, es en que somos diferentes. Para conocer el resto de su trabajo visita su sitio oficial, además de conocer a La fotógrafa que muestra la irónica belleza de lo imperfecto y La cacería de niños albinos en Tanzania.

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