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La película que explica la teoría de Freud y nuestro comportamiento salvaje

Wes Anderson es uno de los directores cinematográficos más queridos de las últimas generaciones —y también por algunas personas que ya cuentan con más de 30 años—; tal vez sea su estética tan peculiar, sus tomas simétricas, el soundtrack elegido a la perfección para acompañar sus escenas o el subtexto inmerso en sus discursos, algunos […]



Wes Anderson es uno de los directores cinematográficos más queridos de las últimas generaciones —y también por algunas personas que ya cuentan con más de 30 años—; tal vez sea su estética tan peculiar, sus tomas simétricas, el soundtrack elegido a la perfección para acompañar sus escenas o el subtexto inmerso en sus discursos, algunos de los detalles que hacen de sus filmes toda una aventura, tanto para los protagonistas como para quienes las disfrutamos en casa o en el cine.

Cada uno de sus personajes es mucho más de lo que parece, y tiene un trasfondo que, a pesar de no ser difícil de notar, pocos observan. 

Mr. Fox de Wes Anderson



“El Fantástico Señor Zorro” tiene más de un lustro de haber sido estrenada, y aunque no cabe duda de que el filme ha trascendido, también es cierto que hay algunas escenas que siguen siendo cuestionadas.

Una de las más polémicas es “Canis Lupus“, la cual ha sido descrita por diversos críticos, entre ellos Shana Mwlasky, como uno de los momentos más hermosos en la filmografía de Wes Anderson, aunque también ha sido punto de descontento por parte de otros especialistas del medio y del público, quienes normalmente alegan que está totalmente fuera de lugar y que rompe con el ritmo y tono construido por la película.

En una entrevista, Wes Anderson no dudó en hablar sobre uno de los productores, quien decidió mover sus influencias para que Wes quitara dicho cuadro del material final. Anderson no otorgó aquel deseo, respondiendo: “No voy a cortar esta escena, esta escena es la razón por la cual dirigí toda la película”.

Así que, ¿por qué todo el alboroto provocado por la famosa aparición del Lobo dentro de “El Fantástico Señor Zorro”?

Este filme aborda un tema en particular: la opresión de nuestro yo salvaje. Ese concepto que Freud traduce como el Ello, que es el conjunto de pulsiones inconscientes y primitivas con las que el hombre tiene que luchar para poder vivir dentro de una sociedad a la cual el psicoanalista llamó: el Superyó.

Mr. Fox de Wes Anderson

El protagonista se nos presenta durante la secuencia inicial como un zorro aventurero que roba gallinas para comer; dicho acto es la representación de su yo salvaje, mismo al que oprime al enterarse de que su esposa se encuentra embarazada; adquiriendo una responsabilidad distinta: su hijo. Esta situación da pie a la aparición del Superyó.

El problema se presenta cuando el Señor Zorro sucumbe nuevamente ante su yo salvaje, rompiendo la promesa que le hizo a la Señora Zorro: no robar gallinas nunca más. Dicho acto resulta en la decisión de los granjeros de cazar a todos los habitantes del pequeño bosque donde el Señor Zorro habita, quien, junto al resto de los personajes no humanos del filme, se mudan bajo la tierra para esconderse, ya que han sido rechazados por el resto de la sociedad.
“Porque soy un animal salvaje”, es el alegato del protagonista cuando su pareja lo increpa ante sus actos, dejando claro nuevamente que la naturaleza salvaje tiende a surgir a pesar de sus intentos de acallarlos. 


Mr. Fox de Wes Anderson


La manera en que Wes Anderson dirige para que sus personajes hablen, vistan, gesticulen,
y los intereses con los que dota a cada uno de ellos es prácticamente una calca en cada una de sus películas. Sin embargo, en “El Fantástico Señor Zorro” le da un peso mucho más significativo al discurso del filme, y a la escena que en especial nos interesa.

Los animales de la película están bien vestidos, hablan con una propiedad digna de cualquier miembro de la realeza, son sumamente cultos, e incluso son tan prudentes en la mayoría de sus actos, que podríamos olvidar que son animales, observándolos como personas conscientes de las reglas sociales que los rigen y que llevan a cabo de forma obsesiva.

Esto último se rompe en ciertas escenas muy divertidas, pequeños guiños de que aún existe un poco de ese ser salvaje en cada uno de los personajes. Por ejemplo, cuando comen o cuando se ven envueltos en un conflicto agresivo, lo único que hacen es gruñir y mover sus manos como si estuvieran rasgando.


Cuando el Señor Zorro interactúa con otros personajes podemos ser testigos de pequeñas pláticas en las que menciona su fobia a los lobos: “¿Te asustan los lobos?”, le pregunta Kylie,“No, sólo les tengo fobia”, responde, es por ello que, cuando llega el momento crucial del filme: su primer contacto con el canis lupus, sabemos que algo importante pasará: “Un lobo, ¿dónde?”, pregunta el zorro con los ojos muy abiertos.

El Lobo es descrito por Mr. Fox como el animal que más fuerza tiene en el mundo, pero que también es el más hermoso, siendo éste el único personaje de la cinta que no cumple con la serie de características humanizadas con las que el resto sí: El Lobo no es bípado, anda en cuatro patas; está completamente desnudo y no dice una sola palabra durante su aparición en pantalla.

Mr. Fox de Wes Anderson


Basándonos en esto, El Lobo es la representación del yo salvaje dentro del filme. Culturalmente no es una idea nueva otorgarle tal significado a este mamífero, recordemos que los cuentos clásicos ingleses hablan siempre de “aquella criatura que nunca pudo ser domesticada”, entonces, que el Señor Zorro se haya topado con El Lobo, representa la confrontación directa de nuestro personaje principal con su mayor enemigo: la idea que tiene en su mente de no haber podido ser aquello que deseaba, o sea, un ser salvaje.

El Señor Zorro trata de comunicarse con El Lobo sin éxito, pues éste ni siquiera reconoce su nombre en Latín, título otorgado culturalmente y con el cual El Lobo no ha tenido contacto alguno. Es entonces cuando el canis lupus le muestra a nuestro Señor Zorro, por medio de un gesto con la pata, que no puede quedarse dentro de `lo salvaje´, sino que tiene que seguir su camino y luchar para ser feliz dentro de su vida en los suburbios, con su familia.

lobo-fox


Al final de la película
 podemos ver a todos los integrantes de la familia zorro junto a dos invitados, disfrutando de un lugar tan artificioso como lo es un supermercado. El Señor Zorro entonces empieza a formular un brindis dentro del cual expone sus puntos sobre el porqué todo dentro del supermercado es tan hermoso.

“Esta manzana parece falsa, pero por lo menos tiene estrellas y sabe magníficamente”, dice. Una muestra de que en su exterior es tan artificial y se ha adaptado a las estúpidas necesidades de la sociedad de una forma tan magnífica y hermosa como la manzana con sus estrellas, pero que a la vez sigue siendo la misma criatura básica y primitiva en su interior.



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Si te hacen falta motivos, te compartimos 4 razones por las que debes amar totalmente a Wes Anderson. 

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