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Los artistas que jamás pudieron consumar su amor erótico y trágico

“Un amor erótico y trágico, por el hecho de no poder compartir”.Salvador Dalí Una serie de disparos interrumpían la quietud de la noche —la madrugada del 19 de agosto de 1936—, las balas de la ignominia habían terminado con la vida de un grande de las letras españolas; por la radio se dio a conocer la […]







“Un amor erótico y trágico, por el hecho de no poder compartir”.
Salvador Dalí


Una serie de disparos interrumpían la quietud de la noche —la madrugada del 19 de agosto de 1936—, las balas de la ignominia habían terminado con la vida de un grande de las letras españolas; por la radio se dio a conocer la noticia: “Federico García Lorca fue fusilado a manos del movimiento que dio origen a la guerra civil”. La muerte del poeta estremeció a sus admiradores, amigos y familia; sin embargo, en un hombre generaría un vació y pena que lo acompañaría hasta su lecho de muerte, se trató del pintor Salvador Dalí.

Toda gran historia de amor debe iniciar en un escenario emblemático, y el encuentro de dos gigantes del arte español no podía comenzar en otro lugar que no fuera la Residencia de Estudiantes de Madrid, punto de encuentro de los artistas liberales de aquella nación. Federico García Lorca ingresó en este lugar en 1919, como escritor primerizo que traía la poesía en sus venas, durante su estancia logró publicar obras importantes, y ganó prestigio en el mundo de las letras, convivió con personajes como Luis Buñuel y Rafael Alberti, quienes también iniciaban un exitoso camino.


historia de Federico García Lorca y Salvador Dalí


La vida del poeta transcurrió entre letras, estudio y tertulias. En 1922, sus ojos se dejaron hipnotizar por una delgada figura que ingresaba a la residencia y, sin saberlo aún, cambiaría el resto de su vida; se trataba del pintor principiante Salvador Dalí, calificado por muchos como excéntrico que revestía su exterior de manera estrafalaria para desviar la atención de su frágil seguridad personal, además de poseer una gran habilidad y visión al momento de trabajar con el pincel. Esto fue lo que cautivó a Federico García Lorca, quien derrochaba formalidad y clase, con la capacidad de transmitir alegría a los demás y ser ejemplo de júbilo para quienes lo rodeaban, pero en su interior reinaba un pasional corazón lleno de tristezas.

Las contrastantes y a la vez similares personalidades de García Lorca y Dalí les produjeron una atracción instantánea. El poeta de 24 años era más abierto con respecto a su sexualidad, sin perder las formas que la década de los 20 dictaban, esto solía generarle algunas antipatías con sus compañeros del colegio, que eran superadas al fulgor de las tertulias, cuando interpretaba sus melodías favoritas al piano; por el contrario, el pintor de 18 años era más reservado sobre sus gustos, provenía de una severa y tradicional familia, con un padre inflexible, y esto lo obligaba a reprimirse.


historia dali y lorca


La relación comenzó como una simple amistad, y con el tiempo se estrechó cada vez más; en un inicio Salvador Dalí buscaba estar a la altura intelectual del reconocido joven García Lorca; durante su época estudiantil, la íntima complicidad que tenían comenzó a esparcir rumores entre sus compañeros. Esa suerte de “amistad erótica” se manifestaba en las miradas llenas de atracción que el poeta andaluz dirigía a Dalí, al tiempo que éste  se dedicaba a admirarlo también. Su relación era una especie de vaivén: se atraían y se alejaban; tal parecía que la vida no estaba dispuesta a que existiera una unión de proporciones colosales.

Había temporadas en las que la pasaban juntos, pero cuando la distancia geográfica ganaba, las cartas era su único medio de contacto. En 1925, ambos visitaron el pueblo de Cadaqués —lugar familiar de Dalí—, después de un año de no verse, y pudieron estrechar su amor y sus cuerpos a través de una conexión distinta, pues nunca consumaron el acto sexual. Luego de esto, se influenciaron mutuamente en sus trabajos artísticos, y García Lorca escribió ‘
Oda a Salvador Dalí’, un manifiesto de amor y amistad:


“Canto el ansia de estatua que persigues sin tregua
el miedo a la emoción que te aguarda en la calle.
Canto la sirenita de la mar que te canta
montada en bicicleta de corales y conchas. 

Pero ante todo canto un común pensamiento
que nos une en las horas oscuras y doradas. 

No es el Arte la luz que nos ciega los ojos.
Es primero el amor, la amistad o la esgrima…”.


el amor entre dali y lorca


El verano siguiente también lo pasaron juntos y resultado de ese periodo sería la pieza teatral en conjunto llamada “Mariana Pineda”. En 1927, Salvador Dalí realizó su cuadro “El Beso” que muestra el reflejo de las dos cabezas de los artistas unidas por los labios, de manera discreta, como también lo era su relación; sin embargo, no todos consentían esta fuerte unión, el cineasta Luis Buñuel se empeñó en separarlos para librar a Dalí de lo que llamaba “influencia negativa de un poeta maricón”; debido a esto, llevó al pintor a París y juntos crearon una pieza icónica de la cinematografía surrealista: “El perro andaluz”, cinta que hacía referencia a Federico García Lorca.

Entre ellos nunca existió una “relación formal”, era una unión tácita, por lo tanto, jamás hubo una ruptura, sólo distanciamiento; los kilómetros los llenaban con mucha correspondencia, a veces con claras referencias sexuales, en otras más, con textos encaminados a un cariño filial, y hacia el final de sus conversaciones epistolares rayaban en la dura crítica artística de Dalí hacia Lorca.  

Los giros caprichosos del destino y las personalidades antagónicas de estos españoles los llevaron por caminos diferentes, pero ambos alcanzaron el éxito y reconocimiento en su carrera. Su “amistad erótica” derivó en algo más que una pasión juvenil, Salvador logró influenciar a Federico en su obra “Un poeta en Nueva York”, en la que se notarían los tintes surrealistas; a su vez, el poeta sería protagonista disimulado en los cuadros de Dalí, como “Afgano invisible”, “Aparición de rostro y frutero”, “El enigma sin fin”, “San Sebastián” y “La miel es más dulce que la sangre”.


historia de Federico García Lorca y Salvador Dalí


Al estallar la Guerra Civil, Federico García Lorca fue fusilado por sus inclinaciones republicanas y su preferencia homosexual, por lo que su prodigiosa vida terminó de manera prematura. El pintor jamás pudo llenar ese vacío, pues en su lecho de muerte sus últimas palabras fueron: “Mi amigo Lorca”; aquella relación se redujo a recuerdos de tinta y papel, muchas de estas cartas fueron destruidas por Gala, la esposa de Salvador Dalí, debido a los celos que le producía el poeta. Hoy sólo sobreviven siete textos escritos por Lorca y 40 de Dalí; “Deseo ¡mon cheri, una muy larga carta tuya!… En mi San Sebastián te recuerdo mucho y a veces me parece que eres tú… ¡A ver si resultara que San Sebastián eres tú!… Pero ahora déjame que use su nombre para firmar. Un gran abrazo de tu San Sebastián”. 

El siglo XX presenció una de las más bellas y trágicas historias de amor entre dos artistas que marcaron la pintura y la literatura, un amor que rebasó las líneas establecidas por la sociedad, las ideologías y la sexualidad de la época; “dos espíritus gemelos” que combinaron el genio, la pasión y el arte. 



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Dalí y García Lora son dos artistas importantes en la pintura y la literatura, por lo que siempre es necesario recurrir a todo el conocimiento que nos dejaron, como estos 9 consejos inspirados en Salvador Dalí que crearon el manual del perfecto artista loco.






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