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La arquitectura ha perdido su función principal para convertirse en un negocio

“La ciudad. En su interior siempre hay un residuo imposible de discernir, establece luego funciones, aunque enseguida declara su insuficiencia”. Aldo Rossi , “La arquitectura y ciudad”.La arquitectura nace en el momento que se define un espacio, respondiendo a las necesidades e intenciones de las personas de acuerdo a un contexto, tiempo o lugar. La arquitectura transforma, […]


“La ciudad. En su interior siempre hay un residuo imposible de discernir, establece luego funciones, aunque enseguida declara su insuficiencia”.
Aldo Rossi , “La arquitectura y ciudad”.


Arquitectura y espacio


La arquitectura
nace en el momento que se define un espacio, respondiendo a las necesidades e intenciones de las personas de acuerdo a un contexto, tiempo o lugar. La arquitectura transforma, promueve la vida y da sentido al espacio; proyecta en sus ideas la función y el desarrollo de las actividades de la cotidianidad, siendo en este punto donde la relacionamos con la proyección de una sociedad y aceptamos su influencia sobre nuestra vida; en la arquitectura se viven, se crean, se destruyen, se desarrollan, se reflejan todos nuestros comportamientos, actitudes, relación e interacción con cualquier ser vivo y con la naturalidad del espacio.

“La gente quiere edificios que además de verificaciones funcionales, representen su vida social y comunitaria”.
Lluís Sert 


Arquitectura y espacio

En la arquitectura se tiene que vivir y sentir un fenómeno místico relacionado con el espacio que altera los sentidos y genera escenarios en la percepción, sensibiliza la mente al sentirse en ese lugar que llamamos “hogar”, que no es nada más ni nada menos que el espacio que habitamos y sentimos propio.

“La arquitectura no es sólo la más conspicua de las artes, aquella de la que nadie puede substraerse; no es sólo eso, tampoco, la que conforma con mayor claridad uno de los rostros de determinado grupo humano y tiempo histórico la que define con mayor contundencia la identidad del hogar colectivo.
Entonces, ¿en qué momento la arquitectura deja de ser un elemento espacial que busca la integración y la conformación colectiva para una sociedad? ¿Por qué la ciudad nos divide, si en realidad es el espacio de todos, el espacio “hogar”?”.


Arquitectura y espacio



La propiedad privada y los espacios fraccionados son conceptos en los cuales el ciudadano deja de ser dueño de la tierra sino del aire entre el vecino de arriba y el vecino de abajo; la plusvalía aumenta en más de un cien por ciento, ya que ahora se rige de acuerdo a metros cuadrados y metros de altura,  forjando la inequidad, desigualdad e individualismo como principales características de esta composición urbana.

La arquitectura y el espacio “ético” que involucra y brinda a la sociedad, que comunica y permite el desarrollo colectivo y equitativo de la vida con respecto al espacio, se ha convertido en un tema de intereses, un negocio donde lo que importa ya no son las personas sino el costo-beneficio de una construcción y no de un espacio, con el objetivo de obtener beneficios individuales, siendo así como la arquitectura pierde en parte la esencia y la profundidad de su intención, de su comportamiento con el contexto y el espacio, pierde también la relación humana de carácter ético — equitativo, perceptivo del orden y la armonía de la constitución de un espacio público compartido de acuerdo a las funciones del mismo—; se encierra en un esquema individual y autoritario, restringido por leyes y normativas morales, las cuales proyectan y desarrollan el urbanismo y la planeación de la ciudad, basadas en acuerdos de una minoría y no de la mayoría, lo cual no permite el sentido de pertenencia en quienes lo viven. La función se convierte en su razón de ser y de esa forma se revela.


Arquitectura y espacio

La arquitectura social se encuentra inmersa en una constante transformación de espacios privados en públicos, se refiere a la suma de estos dos, por ejemplo, (A es el espacio público y B es el espacio privado) la suma de A+B = la oportunidad de una totalidad que permite relaciones colectivas e interacciones sinceras.

En el espacio público no existen jerarquías, clases o diferencias, ya que todos somos iguales en él, nos desarrollamos libremente en un espacio lúdico, dinámico y cambiante, cuyas estructuras de carácter privado se transforman colectiva y continuamente por sus habitantes para crear infinitos ambientes en los que vivir sea como un juego, existiendo una intensa interrelación social, donde cada uno de los actores que participan se fusiona creando algo nuevo, convirtiendo a cada uno de ellos en un elemento esencial dentro del desarrollo de un proyecto. 

Pensemos en el espacio público como un espacio colectivo, quizá como una utopía del desarrollo social donde la ideología de la arquitectura y el espacio recibe un concepto más ético que funcional.


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Arquitectura basura para una vida basura es una reflexión que también nos invita a pensar en las formas y en los espacios como algo más que un sitio habitable vacío. 


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Las fotografías que acompañan el texto pertenecen a la artista italiana Anna Di Prospero. 

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