La canción de Katy Perry que nos demostró que el nuevo pop no tiene salvación - Cultura Colectiva La canción de Katy Perry que nos demostró que el nuevo pop no tiene salvación

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La canción de Katy Perry que nos demostró que el nuevo pop no tiene salvación

Hubo un tiempo en donde el baile era considerado como un rito sagrado, del cual se desprendían todas las virtudes de un ser humano. La habilidad de emparejarse con un ritmo y hacer que el cuerpo se moviera de formas insospechadas, resultaba inspira al espectador, quien sólo tenía dos opciones: integrarse a la ceremonia o aceptar que […]





Hubo un tiempo en donde el baile era considerado como un rito sagrado, del cual se desprendían todas las virtudes de un ser humano. La habilidad de emparejarse con un ritmo y hacer que el cuerpo se moviera de formas insospechadas, resultaba inspira al espectador, quien sólo tenía dos opciones: integrarse a la ceremonia o aceptar que tiene dos pies izquierdos y entrenarse en el arte de la danza. 

En nuestros días, aquella necesidad tribal de moverse de manera sincronizada se ha disipado a través de la inmediatez y sencillez de la modernidad. La disolución de la cultura de baile es inevitable, hoy se ha tornado en un  flojo, insípido e inexpresivo ritmo pop, que sustituyó el carácter espiritual de la danza, por una sarta de artistas cuya música disco, funk, EDM, vaporwave (u otra mezcla extraña) resulta aburrida. 

Desarrollaremos dicha premisa con el último hit de la industria pop: ‘Chained To The Rhythm’ de Katy Perry.



En los primeros segundos del tema, se escucha una base rítmica y melodía bajo un efecto atmosférico de rever. La combinación se asemeja al sonidos característico de Macintosh Plus, pionero del vaporwave. A los 5 segundos, entra la voz de Katy y la estructura se refuerza con un bass estilo funk y el clásico snare del synthpop. En segundo plano se escucha una guitarra estilo Nile Rodger del “Random Access Memories” y, como cereza del pastel, antes de cada coro, retumba un piano grandilocuente que está tan quemado como la carrera misma de Perry.

A estas alturas, nos preguntamos, ¿qué estamos escuchando? Sabemos que es pop, pero no se entiende por completo cuál es estilo que tiene como bases. ¿Acaso Katy Perry –o mejor dicho Max Martin, su compositor– quería innovar al usar elementos de diversos géneros? Si es así, el resultado es un Frankestein que intentó tomar lo mejor del mundo, pero al exagerar, terminó con una identidad fome.

chained to the rhythm

El único punto a favor (en apariencia) es que tiene un ritmo digerible y, gracias a su coro, el groso de las personas quedarán encantadas y se sentirán expertas en el baile con mover un pie al ritmo de un flojo beat. Es aquí cuando entra la visceral crítica, ¿la música de baile se trata de motivar o adormecer? ¿Se trata de exigir o de complacer? ¿De despertar la mente o engañarla?

La cultura de baile en la música moderna inicia con el funk, el género que durante décadas experimentó con el único fin de exigir a su público movimientos más sofisticados. La gente se esforzaba para brillar en la pista, entregando su alma en cada paso cadencioso que era adornado con movimientos contorsionados y de extrema dificultad. Lo cierto es que este estilo fue creado por y para los negros, adaptándose a su habilidad natural para bailar y su grandeza física.

Como los blancos no podían bailar aquellos ritmos acelerados, porque nunca han/hemos tenido gracia para bailar, productores europeos bajaron la dificultad en las canciones y construyeron un género más accesibles, que llamaron disco. Con compás de 4/4 y una estructura repetitiva, incluso el peor bailarín podía sentirse al nivel de los maestros. Claro que este nuevo género desató la furia de seguidores de Funkadelic, Parliament y George Clinton.

chained to the rhythm

En cierta medida, la música disco fue complaciente con el público, pero tenía a su favor el factor “novedad”. Hasta ese entonces no había nada igual y el funk tuvo que aceptarlo. Al estar innovando en la música se construyó el camino para que otros estilos surgieran en cuestión de unos años. Así, un día podía estar bailando el ritmo sintético de Donna Summer, construido por el arquitecto del sonido Giorgio Moroder, y a la semana siguiente un éxito de Hi-NRG. También dio pauta para desarrollar el house de Chicago y el acid house británico. 

Este encadenados de géneros y estilos se desató a partir de una pequeña complacencia, de querer integrar a personas que no tenían la habilidad para bailar funk, pero una vez enrolados en el beat, ellos mismos entraron en una círculo de motivación y exigencia continua. El caso de Katy Perry es una falacia de esta historia, quiere ser complaciente e incluyente sin innovar. Pretende hacer un tema bailable tomando y transgrediendo con la identidad de otros géneros. 

En pocas palabras es música híbrida para blancos perezosos. 

chained to the rhythm

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Así como ‘Chained To The Rhythm’ existen otras cientos de canciones que están surgiendo por todo el mundo y consolidan la identidad de la nueva escena pop. Si a esto nos atenemos, en unos años en lugar de construir estaremos en un abismo de deconstrucción y alteración de formas. Quizá el trabajo de Katy Parry no es malo, sólo está muy dirigido hacia una audiencia que toma a la música como un escape de la realidad, sin darse cuenta que es lo contrario, es uno de los pilares de la existencia humana. 


 



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