La inteligencia artificial y el fin de la raza humana según Stephen Hawking y Elon Musk - Cultura Colectiva La inteligencia artificial y el fin de la raza humana según Stephen Hawking y Elon Musk

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La inteligencia artificial y el fin de la raza humana según Stephen Hawking y Elon Musk

Para Isaac Asimov, el riesgo de desarrollar inteligencia artificial capaz de competir con la humana fue una preocupación que ocupó gran parte de su vida como científico, misma que desahogó en la literatura. El escritor de “Yo, Robot” (1950) ideó tres leyes de la robótica que están presentes en toda su obra de ciencia ficción. A pesar […]



Para Isaac Asimov, el riesgo de desarrollar inteligencia artificial capaz de competir con la humana fue una preocupación que ocupó gran parte de su vida como científico, misma que desahogó en la literatura. El escritor de “Yo, Robot” (1950) ideó tres leyes de la robótica que están presentes en toda su obra de ciencia ficción. A pesar de que algunos las consideran como parte de la fantasía, las máximas de Asimov sobre una robótica segura hoy aparecen como un sutil recordatorio de los riesgos inherentes a la creación de inteligencia no humana.

 Stephen Hawking comparte una opinión similiar. El físico inglés es más radical y concibe el desarrollo de inteligencia artificial como un gran riesgo para la raza humana. El autor de “A Brief History of Time” (1988) mantiene una postura crítica sobre la creación de robots con habilidades que se pueden clasificar como inteligentes y asegura que de llegar a tal punto, el fin de la humanidad sería inevitable.

 Hawking cree que si los robots son equipados con algoritmos cada vez más capaces de resolver problemas complejos y sobre todo, de crear empatía para aprender de los humanos, no habría forma de competir contra las máquinas.


stephen hawking

 Hawking cree que si los robots son equipados con algoritmos cada vez más capaces de resolver problemas complejos y sobre todo, de crear empatía para aprender de los humanos, no habría forma de competir contra las máquinas. Para Turing, uno de los pioneros en acuñar el término “inteligencia artificial”, su realización completa ocurrirá cuando una máquina logre persuadir a un humano de que se trata de otra persona en una conversación a ciegas. La prueba ha sido aplicada a cientos de prototipos sin éxito, pero el día en que una computadora logre engañar a un humano sobre su naturaleza se avecina con celeridad.

El futuro que previó Asimov está a la vuelta de la esquina y un sólo movimiento en falso podría poner en jaque a la raza humana.


El frenético desarrollo reciente de sistemas computacionales con la habilidad de aprender, provoca la ansiedad del lobby científico ante la ambición empresarial. La limitación del conocimiento humano que se desarrolla a través del esfuerzo colectivo de miles de años, no tendría posibilidades de retomar el control ante un robot que condensa todos los saberes humanos en un software y aprende de sus errores, según Hawking.

elon musk la inteligencia artificial

En el mismo plano se expresa Elon Musk, un hombre que sueña con transformar al mundo con tecnología de punta, pero encuentra como un craso error la creación irresponsable de prototipos de IA superiores a los humanos. El dueño de SpaceX y Tesla Motors afirma que no se trata de ningún juego, un experimento científico más o innovar con el próximo producto que ponga de cabeza al mercado de la tecnología. Para Musk, que concibe a la seguridad como una de las metas del progreso tecnológico, “la inteligencia artificial invoca al demonio” y puede ser “potencialmente más riesgosa que las armas nucleares”.

Las voces que advierten sobre los incalculables riesgos para la humanidad y exigen un marco regulatorio ante lo que parece inevitable en el futuro inmediato, se multiplican ante la inercia positivista de progreso e innovación con que muchas firmas tecnológicas navegan en busca de aumentar sus ganancias. El futuro que previó Asimov está a la vuelta de la esquina y un sólo movimiento en falso podría poner en jaque a la raza humana.

ex machina robot inteligencia artificial

La ciencia funciona como un método útil de conocimiento y transformación de la realidad, pero carece de carácter por sí misma. No puede distinguir entre un desarrollo que contribuya a mejorar la calidad de vida de la población u otro con fines bélicos y funciona para quienes la producen. En el mundo actual, los riesgos se multiplican cuando el conocimiento y la investigación científica se producen en un escenario que, lejos de dirigir el progreso tecnológico con un sentido social y en pro de la humanidad, se concentra en virtud del aumento de las tasas de ganancia de las empresas que controlan el mercado mundial. 

Si quieres conocer más sobre las repercusiones negativas y los riesgos que trae consigo el desarrollo tecnológico en manos ajenas al grueso de la sociedad, no dudes en leer sobre el plan macabro detrás de la idea de viajar a Marte de Elon Musk.
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