La leyenda de Real de Catorce

Real de Catore, pueblo mágico, reside a orillas de una montaña a unos 2,743 metros de altura, al Norte de San Luis Potosí. Real de Catorce se encuentra en el altiplano mexicano, es un lugar árido y colindante al desierto. Conectado al mundo mediante un túnel de una sola avenida, este mágico sitio te da […]

Real de Catore, pueblo mágico, reside a orillas de una montaña a unos 2,743 metros de altura, al Norte de San Luis Potosí. Real de Catorce se encuentra en el altiplano mexicano, es un lugar árido y colindante al desierto. Conectado al mundo mediante un túnel de una sola avenida, este mágico sitio te da la bienvenida esperando turnos para entrar y salir del pueblo.


Una masacre de catorce soldados españoles a manos de los Chichimecas marca el nombre del lugar. Aunque ya existía el pueblo, en 1779 fue fundado oficialmente y comenzó una época de explotación minera de plata; fue abandonado en 1900, cuando la plata se había devaluado, y  es rehabitado varias décadas después por gente en busca del espíritu sanador del desierto.


Mucha gente de todas partes del mundo, en especial de Europa, han llegado a Real y se han quedado tan maravillados del lugar que se quedan a vivir. Lleno de historia y arquitectura vernácula, este pueblo ofrece múltiples actividades para hacer y visitar: cafés, restaurantes típicos, hoteles y hostales, camping y recorridos a caballo por la sierra y el desierto, son sólo algunos de los lugares y actividades que se pueden hacer. Este pueblo mágico también es la ruta  de peregrinaje por donde pasan los Huicholes  rumbo a Wirikuta.


Cuenta la leyenda que a cuatro ancestros de los Huicholes, representando los 4 elementos, se les encargo encontrar comida y agua para la aldea que estaba en completa sequía y enfermedad. Salieron de la aldea y por días recorrieron el desierto hasta que encontraron un venado al cual siguieron, cuando lo perdieron de vista encontraron, tras unos matorrales, varios ejemplares de peyote, Híkuri, en forma de un venado. Trajeron las plantas a su aldea y con ellas curaron, alimentaron y saciaron la sed de todos.


Desde entonces anualmente los Huicholes hacen este recorrido de 400 kilómetros en busca de Híkuri para así llevarlo de vuelta a sus hogares para curar y saciar a sus familiares. Wirikuta es el lugar sagrado donde los huicholes cazan al espíritu de Híkuri y se comunican con sus ancestros pidiéndoles lluvia, comida, salud y paz.


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* La cuarta fotografía de izquierda a derecha es cortesía de Gabriela González.

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