Los excesos juveniles de Larry Clark

Una imagen es buscar lo que nadie ve o lo que pocos imaginan. Es responder con sólo un vistazo un periodo de vida, un sentimiento y un sentido de la vida. Fotografiar es capturar el momento exacto del mundo físico relacionado con el mundo interno de cada persona. Una fotografía es ver más allá de […]

Una imagen es buscar lo que nadie ve o lo que pocos imaginan. Es responder con sólo un vistazo un periodo de vida, un sentimiento y un sentido de la vida. Fotografiar es capturar el momento exacto del mundo físico relacionado con el mundo interno de cada persona. Una fotografía es ver más allá de lo obvio y lo tangible; es el momento congelado en una imagen que más que realidad muestra almas, la esencia del cuerpo, de la vida, el momento y el lugar. Tomar una fotografía es “la necesidad humana de obtener algunas respuestas”.

 

 

La imagen de alguien o algo nos lleva a inventar la historia de su universo, una historia que resulta de la realidad y la ficción; historias que Larry Clak captura a partir de lo que hay delante de él y su propia realidad.

 

 

Larry Clark es un fotógrafo nacido en Tulsa, Oklahoma, el 19 de enero de 1943. A finales de los años 60, Clark se encontraba sumergido en las drogas, el sexo y la violencia; realidad que atrapó con su cámara, documentando así las vivencias de su entorno: un grupo de jóvenes drogadictos de su ciudad natal.

 

 

A diferencia de otros fotógrafos, Clark era parte del mundo que mostraba a través del revelado de sus imágenes, él era parte de esa realidad como su fotógrafo. Las imágenes generadas están cargadas de sexualidad y libertad que se convirtió en libertinaje. Su trabajo resulta “del gran dolor y la ira de aquel periodo de su vida, de la adolescencia. Y de la vergüenza. No de la culpabilidad, sino de la vergüenza, de la ira y del dolor”.

 

 

En 1971 publicó Tulsa, un libro que con el tiempo se ha convertido en un referente de la historia de la fotografía americana. Después de la publicación de Tulsa, conoció al escritor Harmony Korine y juntos trabajaron en el libreto de la película Kids, su polémica ópera prima que, al igual que sus fotografías, muestra el mundo de las drogas, la violencia y el sexo casual.

 

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Ciega de nacimiento, busco encender la luz de las ideas.

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