8 cantinas que debes conocer según Carlos Monsiváis - Cultura Colectiva

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8 cantinas que debes conocer según Carlos Monsiváis

Es imposible pensar al mexicano sin sus noches de parranda o sus clásicos “San Lunes”, aunque desde hace un tiempo los miembros más pretenciosos de la sociedad han designado estos dos sagrados rituales como actividades exclusivas para los oficinistas. Es imperioso que recordemos que incluso en la novela prerrevolucionaria aparecían ya estos modos de entretenimiento […]

Es imposible pensar al mexicano sin sus noches de parranda o sus clásicos “San Lunes”, aunque desde hace un tiempo los miembros más pretenciosos de la sociedad han designado estos dos sagrados rituales como actividades exclusivas para los oficinistas. Es imperioso que recordemos que incluso en la novela prerrevolucionaria aparecían ya estos modos de entretenimiento como costumbres bien arraigadas de la mexicanidad.

«Carlos Monsiváis, José Luis Cuevas, Fernando Benítez y Carlos Fuentes en la cantina La Ópera»

¿Por qué hablar de literatura para comenzar a enumerar cantinas? La respuesta a esta pregunta viene condensada en un solo nombre: Carlos Monsiváis. El escritor a quien amigos y desconocidos se referían cariñosamente como “El Monsi” pasó una buena parte de su vida arrumbado en las barras de algunas de las cantinas populares de la Ciudad de México ─a las que llamaba cariñosamente “templos de dos puertas” ─, acompañado de su inseparable amigo de parranda y chisme Salvador Novo. Su pasión por estos sitios lo llevó a realizar una especie de recorrido por el centro capitalino a través de sus más entrañables centros de entretenimiento.

Si bien algunos de estos lugares dejaron de existir, muchos de ellos quedan como testimonio del auge de la vida bohemia de nuestro país.


La Faena
(Venustiano Carranza, 49)

Se trata de la cantina favorita de Salvador Novo y Carlos Monsiváis. Fundada en 1954, este sitio ahora también cumple la función de museo de la tauromaquia. La intención de los propietarios de mantenerla como una cantina tradicional los ha levado permitir el desgaste de sus posters taurinos y a poner el típico altar de la Virgen de Guadalupe enmarcada con foquitos.


La Ópera
(5 de Mayo #10)

No sólo Novo y el Monsi se reunieron en este recuerdo bien conservado del porfiriato. En realidad la Ópera se trata de una cuna de la intelectualidad mexicana en donde convivieron Carlos Fuentes, Octavio Paz y Gabriel García Márquez.

Si tienes suerte podrás tomarte una copa justo debajo de un hueco en el techo que, según cuenta la leyenda, fue ocasionado por una bala salida del revólver de Pancho Villa.


La Peninsular
(Corregidora #26)

Desde 1872 este sitio ha servido como refugio de “cortesanos” del sur del Valle de México. Una de las particulares de este sitio es que las bebidas comienzan a circular desde las doce del día, a diferencia de otros locales del centro que abren sus puertas ya avanzada la tarde.

Si bien no es un lugar turístico, esta cantina es perfecta para quienes quieren refrescarse en un sitio tranquilo en medio del bullicio de la Ciudad de México.


Salón Tenampa
(Plaza de Garibaldi #12)

Quien no tiene el gusto de conocer esta cantina situada en una de las plazas más famosas de la Ciudad de México, seguramente ha escuchado hablar de ella en canciones de Pedro Infante, Jorge Negrete y Cantinflas. De hecho, este fue el sitio propicio para grabar algunas de las escenas más importantes en las películas de estos íconos de la cultura popular mexicana.


Tío Pepe
(Independencia #26)

Durante la estancia de Willian S. Burroughs en nuestro país, esta cantina fue uno de los lugares preferidos por el escritor para beber; de hecho es nombrada constantemente en su libro “Junkie” que retrata los pasajes más memorables de su paso por México.


El Gallo de Oro
(Venustiano Carranza #35)

Fundado en 1874, esta cantina se caracteriza por su elegancia y haber sido una cantina que acogía toreros de todas las edades. De ahí que los dueños de este local hayan procurado mantenerlo impecable, ya que muchos de los toreros que ahí asistían eran clientes exigentes.


La Dominica
(Belisario Domínguez #61)

Pocas son las cantinas que se han mantenido fieles a su concepto original, para quienes tienen el deseo de visitar algo más tradicional de lo que ofrece el centro esta es la opción perfecta. El aspecto de este sitio lo convierte en una joya de tradición en medio de una ciudad cosmopolita. 


La Vaquita
(Mesones #54)

Si la barra de esta cantina hablara nos contaría tantas historias de sus parroquianos como de la historia artística de nuestro país, al haber sido vecina de la sede del Partido Comunista y del periódico “El Machete”. En sus tiempos de gloria era común encontrarse a personalidades como Diego Rivera, Tina Modotti y David Alfaro Siqueiros. Fue tan importante esta cantina en la historia de nuestro país que el INAH ha invertido en su conservación.

Sin importar cuántas cantinas viejas desaparezcan, siempre vendrán nuevos establecimientos que servirán como testimonio viviente de ese carácter lúdico que caracteriza a nuestro país desde tiempos inmemorables, dándonos la idea de que, por lo menos en nuestros corazones, siempre habrá algo por lo que sea necesario salir a festejar.

¡Salud!

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Fuentes

Milenio
Matador Network







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