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Sirenas: mitología, tabúes y sexualidad femenina en 11 obras de arte

En la Antigüedad el mundo aparecía como un espacio inescrutable e infinito, lleno de misterios que sólo podían revelarse siguiendo el instinto humano de la curiosidad. Cada atardecer que pintaba de fuego el Mediterráneo llamaba a la aventura: el mar era la última frontera para las civilizaciones que soñaban con descubrir lo que esperaba más allá […]



En la Antigüedad el mundo aparecía como un espacio inescrutable e infinito, lleno de misterios que sólo podían revelarse siguiendo el instinto humano de la curiosidad. Cada atardecer que pintaba de fuego el Mediterráneo llamaba a la aventura: el mar era la última frontera para las civilizaciones que soñaban con descubrir lo que esperaba más allá de donde se pone el Sol.

No obstante, al margen de todas las maravillas que ofrecía la aventura, esperaba el riesgo inminente de lo desconocido. Para el pensamiento de la época, no existía límite en la imaginación para un planeta que se antojaba vasto, lleno de tierras vírgenes, con plantas y criaturas hasta entonces desconocidas.

sirenas ulises y las, waterhouse 1891

Ulises y las sirenas (1891) , John William Waterhouse. Los elementos de la sirena-pájaro quedan de manifiesto ante una morfología híbrida que únicamente contempla al rostro humano.


Pocas figuras mitológicas han sobrevivido a través de los siglos y atravesado tantas culturas como las sirenas. La primera aparición escrita de esta criatura data de “La Odisea” (s.VIII), el poema épico que da cuenta de las peripecias del regreso de Ulises después de la Guerra de Troya. La representación homérica se refiere a estas criaturas con cuerpo de ave y cabeza de mujer, un canon de sirena-pájaro que ha de perdurar con ligeras modificaciones en su concepción clásica.

vasija griega sirena

sirena griega

Según la mitología griega, estas criaturas poseen un carácter funerario expresado a través del erotismo. Su naturaleza resulta seductora para los marineros. Quienes escuchan embelesados su dulce canto, son guiados irremediablemente hacia la perdición. Se creía que las sirenas devoraban a los hombres que atraían una vez que estrellaban su navío embelezados por el canto y la belleza de su rostro. Ovidio retoma la épica de Homero y describe las características típicas de la sirena-pájaro en relación a su encanto:

“Ven, ¡Oh ilustre Ulises!, alta gloria de los aqueos. Detén tu nave a fin de que escuches mi voz. Ningún hombre ha pasado de nuestra isla a bordo de su negra nave sin escuchar nuestra dulce voz, sino que se han alejado llenos de alegría y sabiendo muchas cosas (…) Decidme sirenas…¿por qué razón tenéis alas y pies como los pájaros? Sin embargo, por la cara y por la voz podéis parecer vírgenes hermosas (…) Vuestras voces fueron escuchadas y al momento vuestros cuerpos se llenaron de plumas, pero no fuisteis privadas de la más bella voz del mundo y la seguís conservando con todo el resplandor de vuestra belleza”.

ulises y las sirenas 1903

Ulises y las sirenas (1903) de Herbert James Draper. La sirenas aparecen estilizadas y la transformación del Medievo de ave a pez resulta evidente.


El primer rasgo de la caracterización moderna de las sirenas apareció alrededor del siglo VI d.C. a través de los bestiarios medievales, influidos por dos elementos trascendentales –aunque discutidos por historiadores– que habrán de cambiar su concepción para siempre: la expansión del cristianismo por toda Europa y la influencia del mundo no occidental en las creencias latinas.

sirena asiria 1000 antes de cristo

Los bestiarios más tempranos muestran la transición de la sirena-pájaro a la sirena-pez con una conjunción de ambos elementos. El “Liber Monstruorum” (s. VI) de gran influencia sobre las criaturas conocidas en el Medievo, da una primera aproximación a la nueva morfología pisciforme adoptada desde Oriente y puesta en consonancia con la moral cristiana:

“Las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen cuerpo femenino y son idénticas al género humano, pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven por las profundidades”.

A partir de entonces, la figura de las sirenas pierde fuerza como un antiguo relato pagano sobre los peligros de ultramar y adquiere mayor presencia el cuerpo femenino. A la criatura se le añade una figura voluptuosa y atractiva, que en última instancia encarna el deseo y habrá de funcionar como analogía a la tentación y el pecado, especialmente el relato de Ulises atado al mástil de su barco.

sirena alada bestiario

Representaciones de sirenas con principios pisciformes que conservan rasgos de su concepción clásica. Ilustraciones de bestiarios del siglo VI y XIV, respectivamente. Arriba: la sirena mantiene un instrumento musical y alas, mientras en la imagen inferior aparece únicamente con un violín, estilizada y con una apariencia más afin a la conocida actualmente.

sirena alada

Los instrumentos musicales desaparecen y en su lugar, las sirenas utilizan su cuerpo y el canto para provocar. Peines y espejos aparecen como símbolo de coquetería: desnudas, con la parte inferior del cuerpo como un tritón y representadas de acuerdo a la estética de la época, aparecen obras de arte con una connotación erótica, con marineros tentados a caer presas de su encanto. 


sirena 1498

El “Libellus de Natura Animalium”, bestiario de finales de la Edad Media (s. XIV) da cuenta del producto final de la transformación de estas criaturas marinas, apropiadas por el cristianismo y su representación como mujeres de deseo:

“De ahí que debamos entender, por las sirenas, los placeres mundanos y las diferentes vanidades, que cantan tan dulcemente, que por su suavidad se duermen muchos hombres sensuales. Pero los navegantes cautos y prudentes, que no quieren oír las voces de las sirenas, se tapan los oídos con cera, es decir, con palabras santísimas y honestas, con buenas acciones y con virtud”.

el pescador y la sirena 1858 frederic leighton  sirena waterhouse
“El pescador y la sirena” (1858) Frederic Leighton y “La sirena” (1900) de William Waterhouse.


charles edouard boutibonne 1883

Sirenas (1882), Charles-Édouard Boutibonne


La figura se alineó a los estándares estéticos del Renacimiento y a partir de entonces, se convirtió en un símil de la belleza femenina, rescatada por el romanticismo con una apariencia sexualizada, cuyas características remiten en lo mínimo al mito originario. La historia de la representación de las sirenas no sólo da cuenta de la radical transformación de la mitología a lo largo del tiempo, también funciona como un reflejo en miras a descubrir el tratamiento de los tabúes y la sexualidad en la sociedad occidental.

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Referencias:

Rodríguez, Peinado Laura, “Las Sirenas“, Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Historia del Arte I, 2009.

Gálvez Giménez, Alberto, “La figura de la femme fatale clásica en la pintura de los siglos XIX y XX“, Universitat Politécnica de Valencia, 2014-15.

García Fuentes, María Cruz, “Algunas precisiones sobre las sirenas“.



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