Mi actitud no es denigrante y hay una cosa que quiero que entiendas sobre las mujeres | Cultura Colectiva - Cultura Colectiva Mi actitud no es denigrante y hay una cosa que quiero que entiendas sobre las mujeres | Cultura Colectiva

Reciente

Mi actitud no es denigrante y hay una cosa que quiero que entiendas sobre las mujeres

En pleno siglo XXI la situación de mujeres y niñas continua siendo desfavorable. En México, por ejemplo, cada 18 segundos una mujer o niña es violada, nos encontramos en los primeros lugares de feminicidios a nivel mundial y seguimos ascendiendo, y aún así el machismo y la misoginia parecerían un mito, una leyenda urbana, la violencia […]



En pleno siglo XXI la situación de mujeres y niñas continua siendo desfavorable. En México, por ejemplo, cada 18 segundos una mujer o niña es violada, nos encontramos en los primeros lugares de feminicidios a nivel mundial y seguimos ascendiendo, y aún así el machismo y la misoginia parecerían un mito, una leyenda urbana, la violencia contra las mujeres un invento, y las feministas ni se diga, unas locas histéricas.

Podría mentir y decir que me sorprende, pero observando los hechos cotidianos, la verdad es que no.

violencia-mujer


A pesar de los esfuerzos de diversos grupos feministas, debemos reconocer que seguimos viviendo en un mundo violento y falocéntrico, donde la mujer no es nada más que un objeto puesto a la voluntad del uso y desuso del “sexo” dominante.

Las constantes agresiones son reflejo de cuánto nos falta por avanzar. Para muchas personas parece lejana y arcaica la idea de que las mujeres le deben obediencia a los hombres, ya que los jóvenes “hacen las cosas diferentes”; sin embargo, seguimos reproduciendo estereotipos que subordinan a las mujeres y permiten que los varones abusen y manden sobre el cuerpo y vida de ellas.

Encontré un texto en las redes sociales, el cual -sorprendentemente- ameritaba 130 mil 11 likes y ser compartido más de 186 mil  veces. Aún más desgarrador porque muestra que las mujeres seguimos siendo cómplices de la violencia.

Dicho texto (el cual no voy a compartir para no reproducirlo) comenzaba hablando de <usted> a las mujeres, como si fuera muestra de algún respeto.

Enaltecía la conducta de mujeres recatadas, que usan ropa adecuada para evitar escándalos, y quienes hacían de su conducta un reflejo de moral. Pedía a las mujeres no ser exhibicionistas, ¿por su bien?, ¿porque les preocupa? No. Los consejos otorgados se reducían a una guía ignorante y violenta de cómo agradar a los hombres, cómo hacer que te quieran y cómo evitar que te usen y después tiren a la basura (porque, mujer, date a respetar) .

Al terminar de leerlo vinieron a mi mente profundas y dolorosas palabras de Galeano…

“No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas; según los tangos, son todas putas”.


violencia-mujeres


Nuestro cuerpo ha sido utilizado de distintas maneras, una de ellas es para vender y ser vendido. No importa si son relojes, coches, casas, ropa, comida o cerveza, se explota la figura femenina, lo cual es aceptable, mientras sean otros los que deciden por tu cuerpo, sexualidad o imagen, pero no te atrevas, como mujer, a decidir qué hacer con él porque entonces sí se incomoda el mundo y te recuerdan que el uso de dicho “objeto” está restringido, únicamente, a la voluntad masculina.

Por ello, nuestro cuerpo no se siente como propio, es ajeno. Es del otro; en todos los niveles se encuentran las ataduras. Ni siquiera en un nivel social-personal podemos decidir libremente por él.

violencias-mujeres


Un pequeño texto de Margaret Atwood, llamado El cuerpo femenino, nos brinda una solución al alcance de todas. Primero nos dice, “No hay inmediatez en el trato con el cuerpo: entre nosotras y nuestro cuerpo pesa la ley del sexo que minusvalora el cuerpo y sus fuerzas y finalidades, la ley jurídica, la ley religiosa y la de la lengua, que parece hablar con la voz del dominador”.

Después, Atwood nos invita a no lamentarnos y no hacer nada, sino a desobedecer. El poder de la desobediencia funge como manera de reapropiarnos de nuestro cuerpo. Por lo tanto, rechazo y desobedezco cada orden de dicho texto machista; no por no haber entendido las supuestas buenas intenciones o haber asimilado erróneamente lo escrito, sino por que es indudablemente una agresión a las mujeres disfrazada de sutil consejo y ayuda compasiva.

Como resultado de mi indignación y rabia, respondo con otro pequeño texto que desacredita y desmiente los consejos masculinos sobre mi cuerpo, y con el cual busco crear conciencia acerca de lo que realmente se esconde detrás de esas creencias y hacerles frente.


errores de las mujeres en el amor parejas

Mi respuesta es la siguiente:

Hay una cosa que quiero que entiendas sobre las mujeres. 

Cuando yo pongo en las redes sociales una foto mía, vestida, en traje de baño o semidesnuda; haciendo una pose divertida, sensual o bonita; mostrando alguna parte de mi cuerpo, lo único que quiero es compartir, como todas y todos los demás, haciendo uso de mi libertad a través de las redes sociales.

¿Cuándo te han dicho a ti, hombre, que mostrar alguna parte de tu cuerpo es denigrante? Si se despierta un deseo sexual en ti al ver mi foto el problema eres tú por sexualizarme y no yo por subirla.

Y si yo decido ser sensual es porque así lo quiero y no por ello merezco menos respeto.

Yo no me visto para los demás, me visto para mí. Dejemos de asumir que la sexualización  de mujeres y niñas es culpa de ellas y no de la persona que lo hace. 

Si pongo una foto en redes sociales con ropa que te parece provocativa y me quieres venir a dar una lección al respecto, humillando y castigando las decisiones que tomo acerca de MI cuerpo, detente un momento a reflexionar y aprender que las mujeres no somos objetos sexuales.

El que tú pienses que amerita más likes o comentarios esa foto “tentadora”, comparada con una foto de mi pie, el problema, claramente, es tuyo.

Qué tan falocéntrico concibes el mundo que pretendes que lo único que me emociona en la vida son tus likes y comentarios. Como si no pudiera aspirar a nada más en la vida que a darte gusto con mis fotos.


squirt mujeres

Pero hay algo importante que tú necesitas saber:

La mayoría, si no es que todos a los que les gusta, comentan o envían mensajes privados por mi foto, no sólo no me respetan (como afirmas) sino que me deshumanizan. No obstante, no es el resultado de mi “libertinaje” sino consecuencia de tu machismo. Y sí, machismo; porque aunque te moleste hay que decir las cosas como son.

Porque si quieren usarme y luego tirarme a la basura, ¿están mal ellos o yo? Si ninguno me quiere llevar -cual objeto- para ser su esposa, el problema, una vez más, ¿de quién es? Quizá de ellos,  que no pueden ver en mí un ser humano, que no pueden pensar más allá de su misoginia, más allá de donde la masculinidad se pone a temblar.

Ricos y pobres, todos menosprecian y se enaltecen de la misma manera. 

Deberían ser capaces de amar sin hacer de mi cuerpo una escala de valores. Mis grandes virtudes no se pueden medir de acuerdo a la cantidad de ropa que llevo. Cuánta piel enseño no es proporcional al respeto que merezco.

Lecciones de Eva para las mujeres empoderadas


Tampoco me digas que mi comportamiento es reflejo de mis principios moralistas (no morales) y de mi historial familiar -el cual ni siquiera alcanzo a concebir qué relación tiene-.

¿Quién carece de ética, yo que decido vestirme como quiero, hacer lo que quiero o tú que me ultrajas diariamente?

Puedo tomar cerveza de la botella y maldecir sin ser más o menos mujer que merece respeto; no recuerdo que a ti se te juzgue por hacerlo.

Valoro mi cuerpo y me respeto, por eso me irrita escuchar que te sientes con el derecho de difundir un mensaje pasivo-agresivo con una serie de consejos retrogradas que parecen ponerme por debajo de ti, basándote en argumentos vacíos e incoherentes.

tatuajes sexys para mujeres valientes


Yo hago con mi cuerpo lo que quiero
; me reconozco fuerte, bella, inteligente y deshinibida. 

Apunta el dedo moralista hacia ti que tantos años llevas ya haciendo daño. 

Preocúpate más por los hombres que violan y abusan de mujeres, no por la blusa que traigo puesta.

Me hago valer alzando la voz. Poniendo un alto al eco de tu violencia sexista.

Hace siglos nos quemaban por brujas seductoras, tanto placer pecaminoso debía ser castigado.

Hoy me sigues violentando, en esencia, con la misma excusa, pero siempre ha sido simplemente por el hecho de ser mujer. 

**

Conoce a la poeta que se transformó en hombre y mujer para narrar una vida llena de abusos.

Comenta