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Manual para dejar de perseguir el amor y sentirte bien contigo

El futuro y el amor representan los designios más irracionales del hombre; mientras el presente se agolpa desconcertante minuto a minuto sobre el instante anterior con todo el peso del pasado, el futuro aparece incierto, lleno de claroscuros que pueden desdibujarse en cualquier momento por un devenir mejor o –con mayor certeza y toda probabilidad–, […]



El futuro y el amor representan los designios más irracionales del hombre; mientras el presente se agolpa desconcertante minuto a minuto sobre el instante anterior con todo el peso del pasado, el futuro aparece incierto, lleno de claroscuros que pueden desdibujarse en cualquier momento por un devenir mejor o –con mayor certeza y toda probabilidad–, algo mucho peor.

Ante el desconcierto de una realidad que orbita entre la incredulidad y el desencanto, el hombre busca incesante un resquicio de certeza de que los tiempos venideros serán mejores que el gris panorama de hoy. Desde un instante que se escapa como agua entre los dedos, la mayor esperanza que se deposita en el futuro es el amor.

Como ninguna otra fuerza en el Universo, este sentimiento carga con los sueños, ambiciones, anhelos y la voluntad de millones para afrontar con coraje el presente, todo con tal de encontrarlo.

perseguir el amor

Una llama que aviva e inunda la consciencia, crece en el interior y arde de sólo imaginarla, puede tomar una apariencia utópica, como un imposible que no responde a la realidad, sino a estados espirituales creados por el hombre para evitar afrontar su propia existencia y dotarla de significado, como el paraíso, el nirvana o la iluminación. Aquí cinco pasos para dejar de perseguir el amor y sentirte bien contigo.


1. El amor es material (por cuanto pertenece al mundo de todo lo que existe y tiene multitud de representaciones fenoménicas sin mediar en las ideas) y humano. Como tal, está muy lejos de ser un sentimiento perfecto e idealizado. En cambio, está lleno de errores y sinsentidos. Es tierra fértil para sembrar, pero requiere de la voluntad y el esfuerzo diario para germinar aquello que apunta a ser el reflejo de lo mejor de dos personas, una familia o el conjunto de la sociedad.

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2. El mayor problema está en buscarlo con obstinación y prisa, como si se tratara de una reliquia, la meta que se vislumbra en la recta final de una carrera o la búsqueda alquémica tras el elixir de la vida. Intentar encontrarlo en cada persona conocida o por conocer es actuar igual al perro que persigue una motocicleta, que concentra todo su esfuerzo en llegar hasta donde está y al alcanzarla, no sabe qué hacer ante ella.

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3. Si no sabes qué buscas, jamás entenderás lo que encuentras y cuando descubras las respuestas, las preguntas habrán cambiado. Mantener la visión idealizada de este sentimiento y creer que un flechazo a primera vista habrá de construir una relación plena y duradera, es igual que creer en algún ser supremo y sobrenatural. Las historias de amor idílico son perfectas para la fantasía, pero en la realidad el amor se construye con base en comunicación, confianza y solidaridad.

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4. No requieres de una pareja para sentir amor. Ni siquiera de Dios, ni de cada una de las absurdas normas que establece la sociedad para sentirlo. Sólo hace falta seguir a esa voluntad que manda dentro de ti, guiarte por el sutil y violento ímpetu que te arroja una y otra vez a transformar la realidad y descubrir que invariablemente, formas parte de un instante cósmico perdido en la vastedad del tiempo y la inmensidad del espacio y tienes consciencia, la suficiente como para plantearte esto.

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5. El amor no es el final de un camino de dolor y tristeza. Tampoco la redención después de palidecer, ni el paraíso después del purgatorio. Esta concepción parte del ascetismo de algunos credos y su visión pasiva, gris y decadente de este sentimiento. El amor no es sufrimiento, ni tiene porqué tolerarlo. No es ideal y nunca está basado en la sumisión ni la compasión, sino en la voluntad de compartir un mismo sentir y elevar ambos a la felicidad.

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Si no logras encontrar el equilibrio y la plenitud en tus relaciones, puede que estés repitiendo el patrón de la tortuga y ante cualquier relación, asumas una postura sumisa y condescendiente que sólo te acarreará tristezas. Descubre cómo funcionan las relaciones dependientes luego de leer “El escorpión y la tortuga: la fábula que explica por qué dependemos del amor de otra persona“. Los saberes de la antigüedad pueden tener más razón del que la obstinación del presente asume. Toma nota de los “7 principios ancestrales para tener una vida llena de amor” y aplícalos a cada momento.






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