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El museo que debes de visitar para satisfacer tu fantasía de ser novia de un asesino serial

 Cada vez que veía un retrato de Charles Manson su corazón palpitaba con fuerza. Sabía que si contaba a sus amigas que estaba enamorada de aquel hombre perverso la tacharían de estar más loca de lo que ya le decían. Tenía una enorme colección de novelas de horror y biografías inspiradas en asesinos seriales. Pasaba […]

 



Cada vez que veía un retrato de Charles Manson su corazón palpitaba con fuerza. Sabía que si contaba a sus amigas que estaba enamorada de aquel hombre perverso la tacharían de estar más loca de lo que ya le decían. Tenía una enorme colección de novelas de horror y biografías inspiradas en asesinos seriales. Pasaba horas enteras leyendo sus páginas e imaginando que era amiga íntima o amante de cualquiera de ellos. Su mente recreaba escenas en las cuales tenía sexo con psicópatas como Ted Bundy o Richard Ramírez a orillas de una alberca llena de sangre. También se veía a su lado torturando a sus víctimas en algún sótano o bosque solitario. Los gritos de niños y mujeres la excitaban en gran medida. 

museo de la muerte manson

Era amante del gore, del snuff, del slasher y de cualquier género en el que la muerte hiciera acto de presencia.  Sentía una extraña fascinación por el lado más oscuro de la vida. Ya a la edad de seis años su fantasía era pasar una noche en el cementerio, desenterrar un cadáver y dormir a su lado.  

Pero nada de ello se comparaba con el amor que le profesaba a Charly, como le decía con cariño cada vez que veía su rostro. Tenía una enorme colección de memorabilia sobre él: pósters, películas, libros, fascículos, canciones, playeras y hasta un muñeco vudú hecho por ella misma.

Su vida cambió el día que navegaba por internet y descubrió que en la ciudad de Los Angeles, California existía el “Museo de la Muerte”. Un sitio donde se exhibían todo tipo de objetos que de alguna manera estuvieran relacionados con asesinatos, crímenes y el lado más terrible de la mente humana. Su corazón comenzó a palpitar con fuerza cuando descubrió que el museo exhibía una guitarra de su amado Manson.

museo de la muerte manson guitar

No lo pensó dos veces: en los siguientes días hizo los preparativos necesarios para viajar a L. A. y visitar el museo. Una excitación enorme la invadía conforme se acercaba la fecha en que realizaría su viaje. Calmó sus ansias viendo muchas películas de horror, salió a pasear con su perro “Krueger” e investigó todo lo relacionado con el museo.

El día llegó. Tomó el avión muy temprano por la mañana y en la tarde ya se encontraba en Los Angeles, una ciudad llena de contrastes: por un lado, el orden y la perfección de las ciudades de primer mundo y, por otro, el exotismo de las razas latinas que tomaron posesión de esta parte del mundo desde hacía muchos años. Se alojó en su hotel, se duchó, durmió unas horas y cenó en su habitación. Mañana sería el momento en el que iría a su encuentro con la Muerte. Y con su amado Charly. Oh, Charly, muero por observarte, por besarte, por tomarte…

museo de la muerte entrada

Se dirigió temprano al 6031 de Hollywood Blvd. La mañana era despejada y calurosa.  Reconoció de inmediato el lugar: la entrada principal estaba enmarcada por una enorme calavera y una enredadera en la parte de arriba. Le costaba controlar el temblor que envolvía su cuerpo. Adquirió su boleto y se sintió como Alicia en el País de las Maravillas al penetrar en aquel rincón del mundo de carácter único.

No lo podía creer: ahí estaban algunos de los cuadros del asesino serial John Wayne Gacy, quien por las mañanas actuaba como payaso en actos de beneficencia y por las noches torturaba y asesinaba niños en el sótano de su casa.

museo de la muerte interior

En otra sección contempló con profundo deleite la cabeza cercenada del asesino Henri Landru, apodado Barba Azul, quien murió en la guillotina en 1922. Más adelante, descubrió fotografías de la morgue sobre uno de los casos criminales que más le fascinaban: la Dalia Negra, la chica que fue encontrada en un baldío, precisamente ahí, en L. A., con el cuerpo cortado a la mitad y una herida que le cruzaba de mejilla a mejilla simulando una sonrisa. Era extraordinario haber salido de su país para visitar este sitio. Era justo como lo imaginaba: extravagante, íntimo, tétrico. Todo a su alrededor era un altar, al tiempo que una reflexión, sobre las diferentes apariencias de la muerte.

museo de la muerte cabeza

museo de la muerte calaveras

Siguió avanzando hasta que sus ojos se toparon con el rostro de Charly. Ahí estaba el amor de su vida recibiéndola a miles de kilómetros de su casa. Avanzó a su encuentro observando algunas fotografías que mostraban escenas de crímenes cometidos por Manson y sus secuaces. “Charly, cómo me hubiera gustado pertenecer a tu Familia y haber estado ahí para acompañarte”, pensó con un largo suspiro.

Se detuvo en seco cuando descubrió la guitarra de Manson que colgaba de la pared. Era tan hermosa como el rostro de él. Comenzó a sudar por todos lados. La observó durante largos minutos y cuando estuvo segura de que nadie la veía, se acercó a ella para besarla de arriba abajo. Lamió el brazo de la guitarra con los ojos cerrados y se perdió en el éxtasis.

“Bendito Hollywood que me deja estar viva para contemplar de cerca la Muerte”.

Desde la pared, Charly le sonreía.



El “Museo de la Muerte” está ubicado en 6031 Hollywood Blvd. Hollywood, California. Es un lugar tan extraño como fascinante inaugurado en 1995, en San Diego, por el matrimonio conformado por JD Healy y Cathy Shultz. Más tarde, el museo se trasladaría a Los Ángeles y desde hace poco tiene otra sede ubicada en la ciudad de Nueva Orleans. Sus dueños decidieron hacer de la muerte su trabajo y exponer ante el público la única certeza que los seres humanos tenemos: algún día nos iremos de este mundo.

¿Tienes ganas de conocer más museos peculiares? Conoce el riesgo de convertir la casa de un asesino en museo. Si quieres vivir una experiencia distinta, adéntrate al museo del LSD y vive un viaje psicodélico. Si tienes ganas de experimentar situaciones fuera de lo normal, no te puedes perder los museos más extraños en el mundo


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Referencias:

Museum of Death

Trip Advisor

The Culture Trip

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