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No es que la ciudad te recuerde a ella, ella es la ciudad

A continuación un poema de Alejandro Álvarez que expone el reflejo de la ciudad en una figura del deseo, los recuerdos y el amor.Ella es la ciudadDe repente te pierdes en el vértigo, y queda a la deriva la persona que eres y la que quieres llegar a ser. Por tu mente desfilan todos los […]



A continuación un poema de Alejandro Álvarez que expone el reflejo de la ciudad en una figura del deseo, los recuerdos y el amor.


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Ella es la ciudad

De repente te pierdes en el vértigo, y queda a la deriva la persona que eres y la que quieres llegar a ser. Por tu mente desfilan todos los hubiera. Imaginas las historias que aún no se han contado, las palabras que aún no se han dicho y los suspiros que permanecen inertes, a la espera de que alguien los conquiste.


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Te observas en el espejo y ya no eres tú. El otro se adueñó de tu reflejo, de tu sombra y de tus desvelos. A estas alturas, las murallas que construiste para protegerte se empiezan a derrumbar frente a ti. Y ya sólo puedes pensar en su olor, en sus labios, en sus palabras y sus silencios. Te pierdes en la profunda locura del amor a flor de piel.


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Sigues. Te niegas a perder tu esencia, pero ya no estás solo. Te encuentras atrapado en una dualidad: ella o tú. Los desvelos se hacen una constante. Caminas por las calles de la ciudad sin rumbo fijo, con la mirada en otra parte y la mente perdida. Las ideas se desmoronan, se hacen difusas y te hacen sentir que la realidad ya es otra.


lugares, 14 de febrero, ciudad de mexico, visitas.jpg16


Al final, te das cuenta de que ya todo cambió. No es que la ciudad te recuerde a ella, ella es la ciudad. Cada calle y cada rincón, cada sonido y cada olor tienen su esencia. Las canciones y los poemas que escribiste en aquellas noches de insomnio ya no te pertenecen, se quedaron alojados en la urbe. Y es así como la vas recordando a cada instante. Es así como entierras el olvido. Cierras los ojos y el eco de su voz se adueña de ti, los abres y ella es lo único que ves.

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Sálvate de ti mismo, pero no del resto de las cosas. Lee más poesía aquí.

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