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El amor también está en la sangre: una hormona controla nuestras relaciones

¿Qué pasa verdaderamente en nuestro organismo cuando nos enamoramos? ¿Es verdad que cada parte del cuerpo está involucrado?  El amor también está en la sangre: la hormona llamada oxitocina está detrás de todo lo que “sentimos” por alguien más.Conocida científicamente como “la hormona del amor”, a diferencia de lo que siempre habían creído, los investigadores […]



¿Qué pasa verdaderamente en nuestro organismo cuando nos enamoramos? ¿Es verdad que cada parte del cuerpo está involucrado?  El amor también está en la sangre: la hormona llamada oxitocina está detrás de todo lo que “sentimos” por alguien más.

Conocida científicamente como “la hormona del amor”, a diferencia de lo que siempre habían creído, los investigadores acaban de descubrir que tenemos 100 veces más de ella en nuestra sangre.

oxitocina

*Fuente: The Guardian.

En esencia, la hormona regula nuestro estado de ánimo, modifica la forma en que nos relacionamos socialmente, define el comportamiento sexual y estimula a las neuronas para que se comuniquen entre ellas. Cuando besamos o abrazamos a quien “amamos”, los niveles de oxitocina aumentan.

De acuerdo a IFLScience, esto brinda una explicación y define la manera en la cual nos comportamos socialmente y cómo controlamos nuestras emociones durante las relaciones.
Aunque se produce en el cerebro, no toda la oxitocina permanece ahí: una parte funciona como neurotransmisor (mensajes alrededor del cerebro) y el resto se va al sistema sanguíneo. Una vez ahí, regula e influye en varias funciones fisiológicas.

oxitocina

*Fuente: ABC News

Aunque en los humanos jamás se ha podido retirar la hormona para observar su comportamiento social, muchos experimentos se han hecho con animales y han desvelado que varios mamíferos experimentan un peor funcionamiento social cuando no la tienen en su organismo.

Lograr una medición precisa de los niveles en la sangre sigue siendo el reto para la comunidad científica. Sin embargo, en la publicación Scientific Reports, los investigadores lograron desprender la hormona de las proteínas en el cuerpo para medirla. Así descubrieron que la concentración era mucho mayor a la pensada.

Esto da pie a que se investigue si la oxcitocina tiene una relación directa en el funcionamiento de las proteínas a las que se “une” y desvelar el efecto que esto tendría en la forma en que controlamos nuestras emociones, sentimientos y ansiedades.

*Fuente: Fan Pop.

*Fuente: Fan Pop

El experimento que ejemplifican en IFL es a todas luces indeseable y terrible: una vez sin oxitocina, una madre rata se comió a sus crías. En el futuro, este tipo de estudios podrían llevar a nuevos tratamientos que ayuden con el autismo, la esquizofrenia, el comportamiento agresivo y la depresión.

Tener 100 veces más de lo previsto de este compuesto es una primera explicación para comprender por qué tenemos las relaciones amorosas que tenemos.


*Con información de: IFL Science, Psychology Today. 





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