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10 películas que jugarán con tu mente hasta el punto de no saber lo que has visto

En el mundo del cine hay dos caras: te gusta o no te gusta una película. A veces podría decirse que el cine es una tortura, hay directores que simplemente son un fiasco, remakes que nunca se debieron hacer o historias sin fin que un grupo de pretenciosos tildan de arte, donde hay escenas largas, colores […]



En el mundo del cine hay dos caras: te gusta o no te gusta una película. A veces podría decirse que el cine es una tortura, hay directores que simplemente son un fiasco, remakes que nunca se debieron hacer o historias sin fin que un grupo de pretenciosos tildan de arte, donde hay escenas largas, colores vivos, difusos y cargados de simbología tirada tratando de crear en el espectador un orgasmo visual. ¿A eso le llamamos séptimo arte o simplemente es la interpretación –o ego– de alguien más que trata de ilustrarnos? 

También podría afirmarse que el cine es un placer, gustamos de los efectos, diálogos o aquellos movimientos de cámara que causan en nuestros ojos lágrimas, gestos de felicidad, carcajadas y recuerdos; sentimos que somos parte de la película y la música, más que el soundtrack de la cinta, se convierte en el playlist de aquella vivencia o decepción amorosa. Aplicamos esa frase que inmortalizó Alfred Hitchcock y afirmaba que “un buen drama es como la vida, pero sin las partes aburridas”. 

Cuando vemos una película, ya sea en el cine, Netflix u otro servicio, lo primero que nos anima a soportar dos horas de diálogos es la recomendación de alguna página, amigo o conocido; después viene la trama, ésa que nos motiva a ver lo que queremos imaginar frente a la pantalla y por último llega la decisión, el momento clave donde dices: se ve buena. Todo ese camino puede llevarte a conocer nuevos senderos, aprender de historia, sentirte más enamorado o morirte de impotencia ante una injusticia. En este particular caso vas a sentir todas y cada una de las sensaciones que describimos arriba, más un plus especial: tu mente quedará tan confundida y maravillada que dirás: ¿Qué acabo de ver? 





Crash (1996)
David Cronenberg

¿Hasta dónde puede llegar el nivel de amor y pasión por alguien a quien amas? En Crash de David Cronenberg, se explora esta cuestión, pero llevando aquella premisa al extremo. Una de las escenas muestra cómo el protagonista, James Ballard choca contra el auto de la Dra. Helen, quien después de la colisión lo mira fijamente enseñándole el pecho mientras su esposa y un acompañante yacen a un lado muertos por el impacto. 





“Memento” (2000)
Christopher Nolan

Christopher Nolan tiene la costumbre de dejar un final abierto que te hace reflexionar y quedar maravillado. Aquel elemento ensordecedor se hace sentir en “Memento”, una película que trata acerca de un investigador que recibe un fuerte impacto en la cabeza cuando alguien viola y mata a su mujer; para resolver el caso necesitará de una cámara instantánea y cada uno de los tatuajes que se ha marcado en la piel. 







Le Grand Bleu (1988)
Luc Besson

Justo cuando el cine de fantasía se hace más intenso en efectos especiales y artificiales, surge una persona como Luc Besson, quien le da un nuevo giro a este recurso de una manera muy humana y natural. Le Grand Bleu es una muestra de aquello, pues un joven francés planea ayudar a un profesor a cumplir excéntricos experimentos marinos. En esta película el concepto de “orgasmo visual” adquiere un significado no artístico, sino real. 





Ex Machina (2015)
Alex Garland

La primera escena de “Ex Machina” marca el deseo y la ambición de un joven llamado Caleb, él es contratado para trabajar a lado de Nathan, un programador multimillonario que vive en medio de la naturaleza, alejado de la sociedad. Ambos trabajan en un proyecto futurista y prometedor: inteligencia artificial y robots humanoides. El problema surge cuando se comienzan a emplear interrogantes clave en la diferencia entre máquinas y humanos, quién es más frío y calculador, por ejemplo.





Mulholland Drive (2001)
David Lynch

Betty Elms es una actriz y quiere triunfar en la ciudad de las estrellas: Hollywood. Sin embargo, su vida no gira en torno a simplezas y facilidades. Ahí conoce a Rita, quien ha tenido un accidente –en Mulholland Drive– y a causa de ello no puede recordar absolutamente nada de su vida, hecho por el cual las dos deciden investigar quién es ella y por qué estuvo en el lugar y momento equivocado. Dirigida por David Lynch, la película lejos de una trama lineal te hace preguntarte qué es lo real y tangible o extraño e inverosímil. 





“Anomalisa” (2015)
Charlie Kaufman y Duke Johnson

“Anomalisa” fue nominada como mejor película animada en los premios Óscar del 2015 y dentro de sus cualidades estéticas se encuentra que está grabada en stop motion. El filme tiene sencillez, pero sus giros emocionales la colocan en esta lista. Un motivador profesional tiene un problema: no se siente motivado, todo le parece y lo ve igual, sin embargo, cuando conoce a una chica, se encontrará en una encrucijada: dejar de ser quien es para revolucionar su personalidad y alcanzar la ansiada felicidad. 




Holy Motors (2012)
Leos Carax

Pocas son las películas que además de contarte una historia te muestra bellos homenajes a la historia del cine incomprendido, donde los giros narrativos juegan con tu mente. En Holy Motors hay referencias hacia directores como Étienne-Jules Marey, Godard, Demy, Cocteau y Buñuel. La historia gira en torno a la vida de un hombre con múltiples personalidades: es un asesino, vagabundo, ejecutivo, monstruo y hasta padre de familia. 





“The Neon Demon (2016)
Nicolas Winding Refn

Nicolas Winding Refn es director de una trilogía llamadaPusher, donde se cuentan tres historias de crímenes en diferentes situaciones. El antes y después de su trabajo se puede percibir en la estética, el color y la fotografía, pero el trasfondo sigue demostrando un empuje poderoso. En The Neon Demon” se juega con la historia de una chica –Jesse– que llega a Los Ángeles para lograr su sueño: convertirse en una supermodelo. Sin embargo, su poca experiencia y nobleza en el medio la arrinconan en un mundo lleno de celos y envidia. 





Antichrist (2009)
Lars V0n Trier

La primera escena de “Antichrist” está acompañada por la dulce melodía de Georg Friedrich Händel –Lascia chio pianga– y una secuencia de imágenes en blanco y negro donde se observa a dos personas manteniendo relaciones sexuales, mientras en la otra habitación un bebé –su hijo– escala hasta una ventana para después caer y morir, envuelto en la nieve de invierno al mismo tiempo que sus padres gozan de un orgasmo. La película trata los efectos psicológicos que se desatan a partir del accidente. 






Tideland (2005)
Terry Gilliam

En algún momento de la vida hemos querido escapar de nuestra realidad, pues las personas a nuestro alrededor parecen empeñadas a ignorarnos e incluso la familia a traicionarnos o simplemente tratarnos mal. Si alguna vez has sentido lo anterior, entonces tu relación con la protagonista de esta película –Jeliza-Rose– es mucha. La niña huye de su mundo para trasladarse a su imaginación, una donde los hombres son de barro, los tiburones nadan por las vías del tren y las muñecas barbie la acompañan en todo momento; todo como una especie de metáfora maravillosa. 




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Casi todas las películas te dan a elegir entre lo que es bueno y malo: el status quo, pero la lista de arriba te ayuda a discernir e interpretar el mundo desde diferentes perspectivas, pues surgen en trasfondos más universales, donde no cabe la realidad simple, sino un completo universo de sensaciones y pensamientos: drama puro y muy humano. Por eso, existen filmes que rompen paradigmas como aquellos que te ayudan a dejar de creer en la religión o las que te hacen entender por qué las amantes no son malas mujeres.


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