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Tepito lindo y querido, tú vives en un México distinto

Zapateros, mecánicos, boxeadores, músicos, comediantes, comerciantes, artesanos, carpinteros. El barrio tiene un antecedente histórico en el México revolucionario, que tiene fusión con el prehispánico, en sus estructuras sociales y comerciales. En la época post revolucionaria, el centro de la ciudad constituyó el epicentro de la economía del país. La colonia Morelos adquirió un sentido autónomo […]

Zapateros, mecánicos, boxeadores, músicos, comediantes, comerciantes, artesanos, carpinteros. El barrio tiene un antecedente histórico en el México revolucionario, que tiene fusión con el prehispánico, en sus estructuras sociales y comerciales. En la época post revolucionaria, el centro de la ciudad constituyó el epicentro de la economía del país. La colonia Morelos adquirió un sentido autónomo y a partir de ahí se convirtió en insignia de nuestro pueblo. El barrio tiene gente creativa al hablar y al apostar. El barrio te enseña a colocar un buen chingadazo, a florear una nariz para respaldar el honor, a bailar con tres damas al instante. En su vestimenta, zapatos rotos y playeras de mil usos. El barrio hermoso que se defiende a plomazos si es necesario. Vecindades que escupen precaución para los ojos curiosos. Las garnachas que distinguen la gastronomía. Carnitas, pozole, tamales, barbacoa, aportaciones culinarias que representan la pirámide alimenticia de sus habitantes. El callejón del boxeador, no del madreador. Gente buena, trabajadora. “Hijos de su pinche madre, ustedes deben cuidar la tierra donde nacieron”. Frase para los ladrones y secuestradores. Ochenta y cuatro manzanas, divididas en ejes viales, delegaciones políticas y electorales. El barrio es grande, para desbaratarlo esta grueso. La identidad del “tepiteño” es consecuencia del cariño al barrio y el abandono del gobierno. A pan y verga, putizas jodidas, son la melodía de cada día. Aquí nadie se raja, nadie se abre. Todos para uno. Se tira esquina y se para de culo al pasado de verga.


barrio de tepito

Los oficios son para toda la vida. La calle es la escuela y los rucos son los más sabios. En Tepito las manos hablan por su gente. En los cayos gruesos, en las uñas negras, en los dedos rotos y en los nudillos maltratados. Un terremoto en los ochentas los devasta pero el barrio se levanta. En la nación de enfrente, la monumental Tlatelolco, está la tierra de los mártires del sesenta y ocho y cuna de la arqueología prehispánica de nuestro México. El deterioro urbano disminuye la calidad de vida pero enaltece el ánimo. Tepito son tendederos de ventana a ventana. Una Chata, una Chela o una tía Pancha en cada familia. Vecindades de pachucos. El que no baila en Tepito no pertenece al barrio. La santa muerte protege el pecho de las balas enemigas. Las acciones de la vida le dan peso al apodo, que vale más que el nombre. Con el nombre que te bautiza el barrio, te recuerda el pueblo. Las prostitutas no se minimizan, enaltecen el placer. La capacidad en el albur te da prestigio. En el volado y en el gancho esta la fuerza del espíritu. A la novia se le lleva al baile antes de echar el caldo, en lo oscurito. El gallo canta en la azotea, la mota no es moda. En el barrio el cojo baila hasta con la silla de ruedas. La sangre del barrio hierve al primer hervor como en el indio prehispánico. El barrio sabe que los tiros derechos se cantan de frente, no a balazos por la espalda. La cobardía anda en moto. En estas tierras, Daniel Manrique le hace al muralismo, Cuauhtémoc al futbol y Cantinflas al cantinfleo. Se pinta dedos y huevos a los culeros.


Tepito Francisco Mata Rosas39

La conceptualización no acepta a los farsantes. Se defiende a la mujer de las manos descaradas con escupitajos en la cara. El ingenio adquiere mil y un formas. El barrio no come, llena el tanque y llena el buche. La mujer es la jefa, la mera cabrona. Aquí hay matriarcado y todos nos chingamos a las órdenes de la santa madre. El barrio es piratería terrestre. Es pirata de pulque y cerveza, no de ron. Tepito todo lo da y todo lo puede. La fayuca y el chivero importan la mercancía del extranjero. Se mama el respeto y la ética. No se atraca ni se abusa. La lealtad al barrio define el trabajo. La ley del barrio dicta que la sombra no se pisa. Andar en chinga, abusado. Un ojo al gato y otro al garabato. Las colonias tienen peso por el poder del barrio. La jefa cuida al hijo de las garras de la droga. El barrio no es de malandrines. En Tepito duerme un México distinto.


tepito arriba

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