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Tuve miedo, me estaba enamorando como una tonta

  Si pudiéramos ver el futuro cuando nos encontramos con los ojos de otra persona, si pudiéramos saber el tiempo, las cosas, los sentimientos que viviremos a su lado, tal vez la decisión sería girar e irnos por otro camino para no cruzarnos con ella, o tal vez continuaríamos justo por la misma línea, esperando que […]



 

 
Si pudiéramos ver el futuro cuando nos encontramos con los ojos de otra persona, si pudiéramos saber el tiempo, las cosas, los sentimientos que viviremos a su lado, tal vez la decisión sería girar e irnos por otro camino para no cruzarnos con ella, o tal vez continuaríamos justo por la misma línea, esperando que la vida nos deshiciera una vez más, quedándonos con el bello recuerdo y la marca en el corazón, por siempre…

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Me enamoré en 20 días y hasta hoy no he podido olvidarlo.

Pienso en él de vez en cuando, y sus chistes aún me hacen sonreír, extraño sentir que cualquier dolor se acabaría en sus brazos y mi soledad terminaría.

Sus mentiras me hicieron sentir segura, incluso llegué a creer que se sentía como yo. Extraño su aroma y sus besos. Cómo no he de hacerlo.

Le gustaba el buen café, como a mí,  y jamás había compartido ese aroma que hasta rimo con amor.

Extraño abrazarlo, pues aunque sólo era un extraño, deseaba protegerlo entre mis brazos; era desordenado y desalineado, más que yo, casi perfecto para mí. Era de mente hábil y eso me enamoró.


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Me hacía reír sin parar, y aunque fueron sólo 20 días me enamoré como una tonta desde la primera noche. Me enamoré desde que lo vi entrar. Fue de esos amores que necesitas tener, aunque sea sólo por una vez.

Lo conocí un poco más y ya no pude olvidarlo, o quizá no lo conocí tanto como para que mi mente aún quiera extrañarlo.

Le gusta comer muchos postres, y quisiera llevarle esas galletas que discutimos si extrañaría si ya no habláramos más. Al parecer no funcionaron, pues él jamás volvió.

Nuestra conexión de noche era perfecta, así como esa luna que desató unos cuantos secretos, ese aire ameno y ese buen cigarro que nos arrulló.

Lo extraño como una tonta, no a diario, pero sí cuando me siento sola, cuando mis actividades terminan y cuando me aburren las pláticas con las personas.


poemas de desamor

No he vuelto a estar con nadie, pues mi cuerpo aún lo espera; no he besado otros labios… eso me asusta más.

Aún no estoy segura de todo lo que le gustaba, pero a mí me gustaba quién era a su lado.

Tuve miedo, me estaba enamorando como una tonta, y ya sabes lo que les pasa a las mujeres enamoradas. Esas apasionadas que enloquecen y se entregan por completo. De esas mujeres que te entregan el corazón para que lo destruyas si se te pega la gana; ¿te digo un secreto?, no hay mujer que no ame de esa manera, sino mujer que no te ama en verdad. 

Teníamos todo cuando estábamos juntos: un buen café, un buen tabaco y una conexión perfecta. Cómo extraño a ese extraño que se llevó mi amor en 20 días.

Un buen amor con aroma a café… si me ves mirando una taza con la mente en blanco, seguramente estoy pensando en él y en comprársela, para ver si en unas de sus mañanas, o de sus noches, se acuerda un poco de este amor de tan sólo 20 días.

 
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Recuperarnos de las ausencias son los procesos más difíciles que emprenderemos en algún momento de nuestra vida, pero es necesario estar preparados porque todos, sin excepción, pasaremos por ese momento. Te compartimos algunos consejos que te ayudarán a superar ese trago amargo. 



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