Una de las promesas que Donald Trump enarboló durante su campaña para ganar las elecciones presidenciales de los Estados Unidos podría convertirse en realidad. La construcción de un muro en la frontera con México que además, será financiado por los mexicanos, tiene una posibilidad de convertirse en realidad y de frenar el flujo de migrantes indocumentados, además éste podría ayudar al medio ambiente.
A principios del mes de junio, tras varios intentos fallidos por tratar de justificar el dinero con el cual el gobierno de los Estados Unidos podría financiar la monumental obra, el presidente Donald Trump tuvo una reunión en la Casa Blanca, en la cual lanzó la propuesta de poner “hermosas estructuras” de entre 12 y 15 metros de altura que, además de dividir la frontera, generarían energía eléctrica limpia y sustentable. ¿De qué forma? Fácil: esas estructuras serán en realidad paneles solares.
La empresa paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) podría ser un muy buen cliente para la venta de energía eléctrica que se produzca desde la frontera, con la cual podría cubrir la demanda de las comunidades establecidas a escasos metros de la división fronteriza. Jigar Shah, fundador y ex director ejecutivo de la empresa especializada en energía solar SunEdison, explicó en su blog que “si la energía fuera vendida al pueblo mexicano, entonces el presidente Trump podría cumplir su promesa de que el pueblo mexicano pague por el muro”.
En entrevista para el Washington Post, Shah explicó que si Trump consiguiera que CFE firmara un contrato por 20 años para comprar la energía a 6 centavos el kilovatio, el dinero vendría del gobierno mexicano.
Ese sería quizá un obstáculo para las aspiraciones del magnate de Nueva York, ya que una cuestión de “orgullo” impediría que la paraestatal mexicana firmara ese contrato. Sin embargo, la idea podría ser retomada para que sea México quien entonces construya una gran barrera de paneles solares, con dinero que podría venir de empresas transnacionales, para poder aprovechar la energía limpia que produce el sol.
Existe otro obstáculo para esta iniciativa y se trata del diseño del muro; según un análisis del Financial Times, poner paneles solares de forma vertical podría provocar una pérdida de hasta el 50 por ciento de eficiencia. También se debe tomar en cuenta que esos artefactos suelen degradarse con el tiempo y su eficiencia sería aún más baja porque necesariamente se tendrán que utilizar ladrillos y pintura en aerosol para garantizar la seguridad del muro.
Todos estos factores provocarían que los paneles solares funcionaran con una eficiencia aproximada del ocho por ciento, cuando normalmente operan al 20 por ciento de su capacidad.Aun con ese asterisco, no deja de ser una idea que podría ser rentable y cumplir con el capricho de Trump, además llevándose el reconocimiento por ser una idea de negocio ecológica, uno de los muchos puntos débiles del presidente estadounidense.
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