10 libros para morirte en sus brazos

viernes, 12 de febrero de 2016 5:15

|Andreatrujillo


Después de haber perdido la razón por varios minutos, sentí todo volver a la normalidad. Paulatinamente recuperé la vista que había perdido entre la niebla, y lo primero que vi fueron tus ojos. Nos miramos en silencio por quién sabe cuánto, y sin decir una palabra, nos dijimos todo. Era una mirada de asombro como quien ve algo por primera vez, pasmados por una inmensurable belleza. Me besaste una vez más, pero muy tímidamente; apenas rozaban tus labios con los míos y nuestras lenguas se encontraron con urgencia. Nos fundimos en el más cálido abrazo y por un momento sentí el alma escapar de mi pecho. Cerré los ojos y acaricié tu cabello, respiré profundo y en una larga exhalación, me sentí morir.

Ese momento de tregua con el ser amado podría ser la descripción más cercana al paraíso. Cuesta encontrar las palabras para describir como se merece ese instante tan sagrado. Todo alrededor deja de existir y el mundo se reduce a dos personas cuyo amor es capaz de encender leña mojada. No queda mucho por hacer más que contemplarse el uno al otro y permitirse sentir la oleada de emociones que se aproxima hacia nosotros. 

Una suave melodía, una sesión de poesía o de lectura podrían acompañar ese dulce y placentero momento después de unir las almas al hacer el amor.




“La rubia de ojos negros”, Benjamin Black 

Son los años cincuenta y el detective Philip Marlowe vive sumido en la rutina, pero algo cambia cuando la misteriosa, y atractiva joven rubia Clare Cavendish entra en su despacho. Quiere que le ayude a buscar a Nico Peterson, su amante desaparecido misteriosamente desde hace dos meses.

Enzo Barrena

Arte de Enzo Barrena

“Era rubia, con unos ojos negros, negros y profundos como un
lago de montaña, cuyos párpados se afilaban de manera
exquisita en las esquinas. Una rubia de ojos negros no es
muy frecuente. Intenté no mirarle las piernas. Evidentemente,
el dios de la tarde de los martes había decidido que me
merecía un pequeño aliciente”.



“Los amantes suicidas”, Chikamatsu Monzaemon

Basada en un hecho real, cuenta la historia del suicidio de dos jóvenes de distinta clase social. En su momento tuvo tal impacto que se prohibió porque provocó que varios jóvenes se suicidaran, motivados por la idea de que podrían disfrutar su amor en el paraíso de Amida. 

Duarte Vitoria

Arte de Duarte Vitoria


“Adiós a este mundo y a la noche adiós.
Nosotros que caminamos el sendero de la muerte,
¿con qué podríamos ser comparados?
Con la escarcha que se posa sobre el camino que nos conduce al cementerio,
esa que se desvanece con cada pisada que avanzamos:
¡Qué triste es este sueño de un sueño!”


“Deseo de chocolate”, Care Santos

Más que una novela, son como tres en una sola, donde se narra la historia de tres mujeres, en tres siglos diferentes y la misma chocolatera de exquisita porcelana blanca. A través de la pasión por el chocolate, recorremos más de tres siglos de historia en una novela vibrante y adictiva que deleita cada uno de nuestros sentidos.

Robert Auer

Arte de Robert Auer


“Sara estaba completamente desnuda y tenía un cuerpo claro y delicado
como la colcha de ganchillo rosa. Los pechos diminutos, la cintura
estrecha, el vientre liso, un rectángulo muy bien definido de pelusa oscura
sobre la vulva, unos pies delicados con las uñas pintadas de color verde
manzana y en los labios una sonrisa de superioridad que daba ganas de
matarla. Oriol se arrodilló frente a ella y le hundió la cabeza entre las piernas.
Ella las separó un poco, sujetó la cabeza de él con una mano y empujó con
cuidado”.


“Las edades de Lulú”, Almudena Grandes

Lulú una chica de 15 años carente de afecto conoce a Pablo, de 27, con quien inicia una apasionada relación que se mantendrá durante ellos. Con él descubre el fascinante y desconocido mundo del sexo e irá descubriendo nuevos placeres a medida que va creciendo.

Christian Schloe

Arte de Christian Schloe


“El estaba ahí, con una bandeja llena de cosas, mirando cómo movía los labios,
quizás incluso me había oído, pero no dijo nada, cruzó la habitación y se sentó delante de mí,
con las piernas cruzadas como un indio. Pensé que iba a comerme, al fin y al cabo me lo debía,
pero no lo hizo. Me quitó las bragas, me atrajo bruscamente hacia sí,
obligándome a apoyar el culo en el borde del sofá, y me abrió todavía más,
encajándome las piernas sobre los brazos del sillón”.


“Diálogos con el cuerpo”, Esther Seligson

Duarte Vitoria

Arte de Duarte Vitoria


“La palabra, palabra-espiral, mirada-espiral, hasta que el diálogo sea ya un cuerpo
un calor que se goza irradiando deseo, alegría del tacto que abraza y nombra (…)
nombrar el cuerpo es mirarlo sin descanso (…) un cuerpo no se dice en voz alta,
no se grita, se deletrea y modula: suave roce, lento vibrar de aguas.
Y acercarse también, suave, lentamente a la superficie,
hacerla vibrar en círculos concéntricos, hondo, más hondo cada vez (…)”.


“Emmanuelle”, Emmanuelle Arsan

Durante mucho tiempo este libro fue considerado escandaloso; hoy es una obra clásica de la literatura erótica contemporánea. Hacer el amor a todas horas, en cualquier circunstancia, con quien sea, con cualquiera que se lo pida y que a ella le guste, ésta es la ley a la que obedece Emmanuelle. 

Eric Zendejas literatura erótica

Arte de Eric Zendejas


“Her ecstasy continued for so long that Emmanuelle wondered
if she was still aware of her presence. Then, little by little, her marvelous expression
faded away and Emmanuelle was sad that
her sensual rapture could not have lasted forever.”


“Cartas de amor a a Nora Barnacle”, James Joyce

James Joyce conoció a Nora en Dublín, en 1904. Vivieron un tórrido romance hasta el día de su muerte, y expresó que ella extrajo de él sentimientos y emociones que nunca había experimentado antes. Joyce escribió una serie de cartas a su amada, mismas que se compilarían tiempo después.

literatura erótica

Arte de Meghan Howland


“Esta mañana me levanté temprano para terminar
un relato que estaba escribiendo. Cuando había escrito una página decidí, en cambio,
escribirte a ti. Además, pensé que no te gusta el lunes y que una carta mía te animaría el espíritu.
Cuando soy feliz tengo un loco deseo de contárselo a todas las personas que encuentro,
pero lo sería muchísimo más si me dieras uno de esos
sonoros besos que te gusta darme. Me recuerdan el canto de los canarios”.


“Trópico de cáncer”, Henry Miller

En esta novela, situada en el París de los años 30, el autor narra su vida haciendo una combinación de ficción con realidad, y en ella describe muy detalladamente todos y cada uno de sus encuentros sexuales.

literatura erótica

Arte de Martha Ossowska Persson


“La subo sobre mí y, mientras las cuerdas me resuenan en los oídos;
la habitación está obscura y la alfombra pegajosa con el kümmel
derramado por todas partes. De pronto, parece como si se acercara la autora:
es como agua arremolinándose sobre el hielo y el hielo está azul con la bruma que se alza,
glaciares hundidos en verde esmeralda, gamuza y antílope, meros dorados,
morsas retozando y el ambarino lucio saltando sobre el círculo ártico…
Elsa está sentada en mis rodillas. Sus ojos son como ombligos diminutos.
Miro su enorme boca, tan húmeda y brillante, y la cubro con la mía”.


“El amante de Lady Chatterley”, David Herbert Lawrence

Connie y su esposo Sir Clifford Chatterley gozan de una vida bien acomodada, rodeada de los placeres de la burguesía y regida por los preceptos sociales. Sin embargo, el inevitable vacío que Connie siente la llevará a explorar sus más bajos instintos.

literatura erótica

Arte de Annie Veitch


“Con una obediencia insólita, ella se echó sobre la manta. Luego, sintió suave la mano
desesperadamente ansiosa que a tientas iba palpándole el cuerpo, buscando su cara.
La mano le acarició el rostro suavemente, suavemente, con infinito consuelo y firmeza,
y por fin se produjo el suave toque de un beso en su mejilla (…) 
Luego se estremeció al sentir que la mano de él tanteaba suavemente,
pero con una insólita zafiedad atrompicada, entre sus ropas.
Pero la mano sabia cómo desvestiría allí donde lo
deseaba”.


“Memorias de una cantante alemana”, Wilhelmine Schroeder-Devrient

De la autora se saben historias escabrosas y múltiples aventuras amorosas, de ahí que se le atribuyera esta obra autobiográfica, aunque no hay documento histórico que asegure que dicha atribución sea acertada. Las memorias están escritas en forma de carta dirigidas a un médico de la época, en donde describe detalladamente sus experiencias y encuentros sexuales.

agnes-cecile

Arte de Agnes-Cecile


“Su mano cubría por entero el lugar decisivo. Sus dedos entreabrían con precaución
los jóvenes labios y buscaban la entrada que, por desgracia, permanecía aún cerrada (…)
Y cuando su dedo rozó la pequeña cabeza sensible y aureolada de un fino plumón,
todo mi cuerpo vibró largamente (…) Su caricia se hizo exquisitamente suave.
Ahora descendía y se demoraba más y más en el lugar sensible, tratando de penetrar¨.


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TAGS: Erotismo
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