10 poemas para decirle al amor de tu vida que siempre estarás a su lado
Adulto

10 poemas para decirle al amor de tu vida que siempre estarás a su lado

Avatar of Mariana Cruz

Por: Mariana Cruz

2 de abril, 2016

Adulto 10 poemas para decirle al amor de tu vida que siempre estarás a su lado
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Por: Mariana Cruz

2 de abril, 2016


  ¿Cómo explicarle a esa persona que el amor que profesas no es solamente de un rato?

Si hay algo que inspira miedo a una pareja es la idea de que el otro pudiera no estar tan comprometido o enamorado, y aunque meternos a la mente de nuestro acompañante para dejarlo claro es imposible, podemos tratar de darle una idea de la profundidad de nuestro sentir.

¿Basta decirle a nuestra pareja “aquí estaré siempre”?

Es algo difícil de probar; a veces -por muchas cuestiones- es complicado que alguien, incluso nosotros, crea lo incondicional que pueden llegar a ser los sentimientos.

  El amor ha sido desde siempre un misterio y una de las grandes búsquedas del ser humano; explicarlo o enseñarle a otro la experiencia es una falacia. Afortunadamente existen los poetas, quienes usan la palabra para dar forma a lo que algunos nos parece inteligible. Por medio de frases comunes o metáforas rimbombantes, dan forma a la marea de sensaciones, de certezas y temores. 

Te dejamos diez poemas que expresan cómo la presencia del otro renueva nuestra identidad y nos hace creer en las promesas de amor a largo plazo.


10 poemas para decirle al amor de tu vida que siempre estarás a su lado 1


Desde lejos, Delmira Agustini

En el silencio siento pasar hora tras hora

como un cortejo lento, acompasado y frío 

¡Ah, cuando tú estás lejos de mi alma todo llora,

y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío!

Yo sé que volverás, que brillará otra aurora

en mi horizonte grave como un sueño sombrío;

revivirá en mis bosques tu gran risa sonora

que los cruzaba alegre como el cristal de un río.

Un día, al encontrarnos tristes en el camino

yo puse entre tus manos mi pálido destino.

¡Y nada más hermoso jamás han de ofrecerte!

Mi alma es, frente a tu alma, como el mar frente al cielo:

pasarán entre ellas, cual la sombra de un vuelo,

la Tormenta y el Tiempo y la Vida y la Muerte!


El manto y la corona


El manto y la corona, Rubén Bonifaz Nuño


Como no estamos solos en el mundo,

y miramos afuera, y nuestra isla

de amor está comunicada

por puentes incontables

con las necesidades, las tristezas,

el dolor de las gentes;

como te sientes reclamada

por una obligación más fuerte

que tu misma ventura,

ya no te basta que te diga,

o te cante o te llore que te quiero

para creerme que te quiero.

Me has pedido que piense

en combatir; que tome, por mi orgullo

y por tu amor, mi sitio,

mi lugar de soldado en la amargura

de los ejércitos humanos.

Porque te quiero y porque soy, te escucho;

y porque quiero ser porque te quiero.

Estoy aquí, diciéndote

que no he olvidado lo que debo;

y estoy contento, porque corro

mis riesgos junto a ti. Porque a mi izquierda

y a mi derecha estás luchando,

y porque sé que cuando vuelva

a descansar mis brazos, a cerrarme

las recientes heridas,

ya no será para estar solo. 


10 poemas para decirle al amor de tu vida que siempre estarás a su lado 2


2 de mayo, Tomás Segovia

No pierdo nunca mi noción de amor

Sé todo el tiempo de qué lado queda

Del lado que mi rostro

Lleva la piel más encendida

El alma va segura con los ojos cerrados

A su manera ve

Como la piel del ciego

Informada

besada.


poemas de amor incondicional

Rima XVI, A. Bécquer

Si al mecer las azules campanillas 

de tu balcón, 

crees que suspirando pasa el viento 

murmurador, 

sabe que, oculto entre las verdes hojas, 

suspiro yo. 


Si al resonar confuso a tus espaldas 

vago rumor, 

crees que por tu nombre te ha llamado 

lejana voz, 

sabe que, entre las sombras que te cercan, 

te llamo yo. 

Si se turba medroso en la alta noche 

tu corazón, 

al sentir en tus labios un aliento 

abrasador, 

sabe que, aunque invisible, al lado tuyo, 

respiro yo.


poemas de amor incondicional

Asunción de ti, Mario Benedetti

Quién hubiera creído que se hallaba 

sola en el aire, oculta, 

tu mirada. 

Quién hubiera creído esa terrible 

ocasión de nacer puesta al alcance 

de mi suerte y mis ojos, 

y que tú y yo iríamos, despojados 

de todo bien, de todo mal, de todo, 

a aherrojarnos en el mismo silencio, 

a inclinarnos sobre la misma fuente 

para vernos y vernos 

mutuamente espiados en el fondo, 

temblando desde el agua, 

descubriendo, pretendiendo alcanzar 

quién eras tú detrás de esa cortina, 

quién era yo detrás de mí. 

Y todavía no hemos visto nada. 

Espero que alguien venga, inexorable, 

siempre temo y espero, 

y acabe por nombrarnos en un signo, 

por situarnos en alguna estación 

por dejarnos allí, como dos gritos 

de asombro. 

Pero nunca será. Tú no eres ésa, 

yo no soy ése, ésos, los que fuimos 

antes de ser nosotros. 

Eras sí pero ahora 

suenas un poco a mí. 

Era sí pero ahora 

vengo un poco a ti. 

No demasiado, solamente un toque, 

acaso un leve rasgo familiar, 

pero que fuerce a todos a abarcarnos 

a ti y a mí cuando nos piensen solos. 


promesas de amor


Me tienes en tus manos, Jaime Sabines

Me tienes en tus manos 

y me lees lo mismo que un libro. 

Sabes lo que yo ignoro 

y me dices las cosas que no me digo. 

Me aprendo en ti más que en mí mismo. 

Eres como un milagro de todas horas, 

como un dolor sin sitio. 

Si no fueras mujer fueras mi amigo. 

A veces quiero hablarte de mujeres 

que a un lado tuyo persigo. 

Eres como el perdón 

y yo soy como tu hijo. 

¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo? 

¡Qué distante te haces y qué ausente 

cuando a la soledad te sacrifico! 

Dulce como tu nombre, como un higo, 

me esperas en tu amor hasta que arribo. 

Tú eres como mi casa, 

eres como mi muerte, amor mío.


promesas de amor


Misa negra, Jose Juan Tablada

¡Noche de sábado! Callada

está la tierra y negro el cielo,

palpita en mi alma una balada

de doloroso ritornelo.

El corazón desangra herido

por el cilicio de las penas

y corre el plomo derretido

de la neurosis en mis venas.

¡Amada, ven! Dale a mi frente

el edredón de tu regazo,

y a mi locura, dulcemente,

lleva a la cárcel de tu abrazo.

¡Noche de sábado! En tu alcoba

flota un perfume de incensario,

el oro brilla y la caoba

tiene penumbras de santuario.

Y allá en el lecho do reposa

tu cuerpo blanco, reverbera

como custodia esplendorosa

tu desatada cabellera.

Toma el aspecto triste y frío

de la enlutada religiosa

y con el traje más sombrío

viste tu carne voluptuosa.

Con el murmullo de los rezos

quiero la voz de tu ternura,

y con el óleo de mis besos

ungir de Diosa tu hermosura.

Quiero cambiar el beso ardiente

de mis estrofas de otros días

por el incienso reverente

de las sonoras letanías.

Quiero en las gradas de tu lecho

doblar temblando la rodilla...

Y hacer el ara de tu pecho

y de tu alcoba la capilla.

Y celebrar ferviente y mudo,

sobre tu cuerpo seductor

¡lleno de esencias y desnudo,

la Misa Negra de mi amor! 


poemas de amor incondicional

Tanto amor, Amado Nervo

Hay tanto amor en mi alma que no queda 

ni el rincón más estrecho para el odio. 

¿Dónde quieres que ponga los rencores 

que tus vilezas engendrar podrían? 

Impasible no soy: todo lo siento, 

lo sufro todo...Pero como el niño 

a quien hacen llorar, en cuanto mira 

un juguete delante de sus ojos 

se consuela, sonríe, 

y las ávidas manos 

tiende hacia él sin recordar la pena, 

así yo, ante el divino panorama 

de mi idea, ante lo inenarrable 

de mi amor infinito, 

no siento ni el maligno alfilerazo 

ni la cruel afilada 

ironía, ni escucho la sarcástica 

risa. Todo lo olvido, 

porque soy sólo corazón, soy ojos 

no más, para asomarme a la ventana 

y ver pasar el inefable Ensueño, 

vestido de violeta, 

y con toda la luz de la mañana, 

de sus ojos divinos en la quieta 

limpidez de la fontana...


10 poemas para decirle al amor de tu vida que siempre estarás a su lado 3


Recinto VIII, Carlos Pellicer

Tú eres más mis ojos porque ves 

lo que en mis ojos llevo de tu vida. 

Y así camino ciego de mí mismo 

iluminado por mis ojos que arden 

con el fuego de ti.

Tú eres más que mi oído porque escuchas 

lo que en mi oído llevo de tu voz. 

Y así camino sordo de mí mismo 

lleno de las ternuras de tu acento. 

¡La sola voz de ti!

Tú eres más que mi olfato porque hueles 

lo que mi olfato lleva de tu olor. 

Y así voy ignorando el propio aroma, 

emanando tus ámbitos perfumes, 

pronto huerto de ti.

Tú eres más que mi lengua porque gustas 

lo que en mi lengua llevo de ti sólo, 

y así voy insensible a mis sabores 

saboreando el deleite de los tuyos, 

sólo sabor de ti.

Tú eres más que mi tacto porque en mí 

tu caricia acaricias y desbordas. 

Y así toco en mi cuerpo la delicia 

de tus manos quemadas por las mías.

Yo solamente soy el vivo espejo 

de tus sentidos. La fidelidad 

en la garganta del volcán.


10 poemas para decirle al amor de tu vida que siempre estarás a su lado 4

 

 Pregunta más allá, Pedro Salinas

¿Por qué pregunto dónde estás

si no estoy ciego,

si tú no estás ausente?

Si te veo

ir y venir,

a ti, a tu cuerpo alto

que se termina en voz,

como en humo la llama,

en el aire, impalpable.

Y te pregunto, sí,

y te pregunto de qué eres,

de quién;

y abres los brazos

y me enseñas

la alta imagen de ti

y me dices que mía.

Y te pregunto, siempre.


¿Qué es el amor y cómo se demuestra? Quizá no sea posible darle una definición, pero cuando una persona lo experimenta se compromete irremediablemente, es atrapado pero también libre;, la persona amada se convierte en la fuente de todos los temores y de toda esperanza, es fe ciega y duda abrasadora. Amar nos transforma y nos hace vulnerables, el otro nos desnuda, nos observa, nos reconoce de tal forma que es imposible seguir siendo el mismo.


  Quizá demostrarle a alguien nuestro incondicional afecto no esté en reafirmar la permanencia física, sino en la medida que podamos probar o expresar la transformación que hemos sufrido y que estamos dispuestos a continuar.


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Fotografías de Lina Scheynius


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Referencias: