Adulto

El cine de terror que ama la sangre y odia el sexo

Adulto El cine de terror que ama la sangre y odia el sexo


“Si yo terminé la revolución sexual, lo siento”.

-John Carpenter (director de “Halloween”)

 

Alguien está observando una casa, dentro, dos adolescentes se encuentran totalmente inmersos en ellos. Un comentario, una sonrisa, una mirada y listo, suben con la rapidez de dos jóvenes con más urgencia que ganas de tener sexo. Mientras tanto la otra persona se adentra en la casa, toma su tiempo, agarra un cuchillo y sube las escaleras siguiendo a los hormonales jóvenes. Al abrir la puerta encuentra a la chica sentada en ropa interior cepillando su cabello, antes de que pueda hacer algo es apuñalada brutalmente. La justicia poética habría dicho que al hacer algo malo merecía lo que le sucedió, pero ¿es acaso el sexo algo malo?

 

La escena de la película no sólo dio nacimiento a las películas slasher –esas en las que un asesino busca jóvenes o víctimas a las que atormenta y en las que usualmente son pocos los que sobreviven, además de estar llenas de sangre y violencia; filmes que bien podrían llamarse películas de sangre. También inauguró la extraña sentencia cinematográfica: si tienes sexo, morirás. Extraña consecuencia de un acto tan placentero y natural como lo es el sexo, pero desde que esto comenzó, parece que los guionistas y productores encontraron en esas secuencias una mina de oro, pues han explotado el recurso hasta el cansancio.

películas de sangre  

Las historias slasher muchas veces se sitúan en cabañas alejadas de la sociedad, en pueblos pequeños e incluso en fiestas. Los adolescentes suelen ser las principales víctimas, pero con el tiempo la edad se ha extendido, lo que no, es la culminación del sexo. Parece un castigo, pero la cuestión permanece, pues si quienes lo hacen no están engañando a alguien ni tampoco son malas personas, ¿por qué mueren al tener sexo, y además mueren primero?

  horror sexo películas de sangre

Parece que el conservadurismo ha regresado (o nunca se ha ido) de Hollywood. Las películas se convierten en la base moral de muchas personas, pues su masificación dicta reglas de moda, de estilo, de lenguaje y hasta de moral. Por eso poco a poco se ha convertido en una parte del discurso conservador: ten sexo y muere. Incluso hay casos extremos, como en la cinta “Friday The 13th: The Final Chapter” en la que una de las víctimas ve pornografía, lo que es suficiente para que sea asesinada.

 

Una de las explicaciones que este extraño fenómeno puede tener, es el elemento de la ansiedad. El sexo causa ansiedad en pantalla. Las relaciones se convierten en algo que excita, pero también perturba al espectador, lo que lo obliga a poner más atención; se fija con detalle y sale de la pasividad que otras escenas pueden tener. No es casualidad que las mujeres que aparezcan en estas cintas de terror siempre tengan un cuerpo escultural, pues la cámara siempre pondrá más atención en ella y no en el hombre. Hay veces en las que incluso llega a caer en el ridículo y suceden cosas como en la película “Piranha 3DD”.

 

Otro significado que hay en la sangre y el sexo es que las relaciones conllevan la idea de creación de vida, por lo que yuxtaponerlo con la repentina muerte es otra clase de discurso. Pérdida de inocencia, transgresión a su máximo nivel y un simbolismo que parece casi poético. Tal vez el mejor ejemplo es en “Friday The 13th: Part 2” en la que justo cuando una pareja llega al orgasmo y se ven completamente felices, son transgredidos en una nueva penetración, que resulta mortal para ambos.

 

El académico Ramón Carmon afirma que el cine genera una posición pasiva y externa en la que creamos una psicosis artificial con posibilidad de control, siendo ésta la salida de la sala. Por eso la gente ama el cine de horror, porque acepta el destino de los personajes sabiendo que uno está a salvo, entonces, aunque se acerca a la muerte y se libra de ella, pasa lo mismo con el sexo, esas escenas los acercan un poco a lo que es el sexo.

 

Con el paso del tiempo, incluso el cine se ha mofado de esta situación. “Scream” es una de las grandes obras de Wes Craven, y por lo menos las dos primeras entregas son una burla completa al género. “The Cabin in the Woods” también hace su trabajo, enfocándose en el argumento de la maldición y de la mujer virgen que siempre es la que sobrevive. Finalmente está “The Last Girls”, filme en el que el sexo es el punto de la trama, pues en cuanto algo medianamente erótico puede suceder, el asesino parece ser convocado como por arte de magia.

 

A pesar de que muchas películas continúan explotando el recurso (lo cual parece establecer que la cosa no parará) hay quienes han formado una crítica al respecto. “It Follows”, además de poner en primer plano al asesino o a la cosa, muestra que los jóvenes tienen sexo, pero no es el momento en el que morirán, esa cosa los seguirá y la única forma de librarse de ella, es teniendo más sexo; mientras más sexo, más a salvo estarán. En palabras del director: “Para mí no es sólo que los personajes tengan sexo y sean puestos en peligro. En la película, el sexo simboliza la vida misma –el simple acto de vivir nos expone al peligro”. El horror está transformándose y las películas de calidad están cuidando su estética, pero la realidad es que el sexo, mientras continúe poniendo alerta a nuestro instinto y haga correr nuestra sangre, ya sea dentro o fuera de nuestro cuerpo, continuará siendo protagonista en las películas.

*

Te puede interesar:

Las mejores películas de terror 


El dulce dolor del sadomasoquismo


***

Fuente:

Horror film central


Referencias: