¿En qué momento el cuerpo humano se convirtió en un insulto?En tiempos en los que los sentimientos han adquirido una importancia tremenda entre las personas, la sensibilidad humana se ha vuelto mayor y las posibilidades de herirla han incrementado de manera terrible; tanto así que la libertad de expresión se ha tornado una sueño casi imposible de alcanzar.
Aunque hay otro tipo de artistas que deciden no ceder ante las exigencias de la gente y expresar sus emociones tal y como las perciben. Personajes que utilizan sus propios cuerpos como señal de ese deseo por mostrarse con la mayor sinceridad posible ante un público, que desea descifrarlos a pesar de que las mentes conservadoras se esfuercen en prohibirles el derecho de ser ellos mismos.
Como a cualquier compañía, a Instagram y a Facebook les preocupa la comodidad de sus clientes, así que están dispuestos a eliminar de sus plataformas todo contenido que pueda resultar ofensivo, incluso si en ese proceso de invalidación violentan al propietario de los archivos eliminados. Ante esta lucha de sensibilidades, las artistas Arvida Byström y Molly Soda decidieron compilar postales eliminadas por Instagram para reunirlas en un libro titulado “Pics or It Didn’t Happen: Images Banned From Instagram”.
Entre los usuarios que han prestado sus fotografías para crear este álbum se encuentran Amalia Ulman, Petra Collins, Rupy Kaur y Harley Weir, quienes tratan de enseñarnos que no hay nada malo con mostrar el cuerpo humano tal y como es, con todos sus vellos y lunares. Finalmente, quienes se ofenden por el contenido de estos gráficos es porque, de alguna manera, se sienten inseguros de sí mismos y eso es lo verdaderamente alarmante. Estas actitudes dejan ver cómo, a partir de los prejuicios, la seguridad que algunas personas sienten se va reduciendo de manera alarmante.
Con su proyecto, Byström y Soda invitan a la gente, sobre todo a los usuarios de las redes sociales, a que se cuestionen acerca de las normas de censura que ellos mismos han impuesto en estas plataformas que, a final de cuentas, sólo están cumpliendo las exigencias de sus usuarios. Debe llegar un día en el que entendamos de una vez por todas, que a veces, en un intento por no ser ofendidos, terminamos violentando a más personas de las que pensamos.

