Fotografías que le dan un nuevo significado a la masculinidad
Adulto

Fotografías que le dan un nuevo significado a la masculinidad

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

23 de noviembre, 2016

Adulto Fotografías que le dan un nuevo significado a la masculinidad
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Por: Eduardo Limón

23 de noviembre, 2016



Entrar al juego de ser hombre no es fácil. Ni es sencillo, ni es placentero. Sobre todo porque nos han enseñado que para serlo se deben cumplir con ciertos cánones de la heterosexualidad y el salvajismo, de la brutalidad en el cuerpo y el espíritu. La masculinidad, como ese encuentro de virilidad metafísica y atributos del acto hombruno, pretende ser única y por completo delimitante, un factor sin más cometido que el de crear unívoca identidad del varón. Y ante esto, muchos dirán con ironía: “Pobres, cuánto sufren y nadie les comprende”. Sin saber que, de hecho, sí es un padecimiento; una suerte de cáncer ideológico que estrangula no sólo a las mujeres, los ancianos y los niños, sino a todo individuo que haya nacido con pene y testículos. ¿Por qué? Con la firme creencia de que el proteger, procrear y proveer no son verbos nada más y que éstos son estándares universales e imperativos del hombre, el terreno del manliness es sólo asequible para unos cuantos pero deseable en todos.

Ryan James Caruthers sangre

Es claro que estos esquemas son ejecutables o apropiados por el sexo femenino y cualquier otro ser humano; no obstante, vistos como requerimientos insuperables del manhood, se continúa creyendo que en su complejidad radica el deber masculino de los hombres, que en su cohesión descansa el núcleo verdadero del sexo “privilegiado”. Médula discursiva que posibilita una suerte de carnet varonil y que no cualquiera debe poseer pero sí pretender. Todo con un fin magnífico y sin par: el de la distinción clave con el género opuesto o aquellos factores que caracterizan lo supuestamente débil y suave.

Ryan James Caruthers golpes

Asumiendo que la masculinidad se pronuncia y ejerce en lo unitario, en lo singular, se han omitido aristas necesarias para su estudio. El análisis en torno a este término de por sí es complicado, pero si le sumamos una pretensión de unilateralidad, aún más. Por supuesto que no es detectable a primera vista este problema, bastante arraigado lo tenemos en nuestra cultura y lenguaje como para advertirle sin contratiempos; sin embargo, esa misma “sapiencia” sin cuestionamientos es la sustancia primordial para su descubrimiento. Al preguntársele a una persona cualquiera cómo es un hombre, inmediatamente un listado de adjetivos relacionados con la fuerza, independencia, lógica y rudeza toman lugar. Pero, ¿qué le sostiene entre demarcaciones a este discurso? Nada.

Ryan James Caruthers box

No hay definiciones, claridades o consistencias en la elaboración de la masculinidad como condición. En realidad, ésta se va construyendo de medianos consensos o dicotomías a partir de la experiencia misma de ser hombre; en todo caso, dado que el estudio de los procesos humanos es imposible de llevar sin involucrarse tanto en calidad de investigador como investigado, la hombría se narra desde lo vivido. Trayendo entonces no sólo una pluralidad de relatos, sino una multiplicidad de masculinidades, virilidades, hombrías y machismos, en su defecto.

Ryan James Caruthers tenis
Ryan James Caruthers mejilla

En dicho análisis vario se sitúa la producción fotográfica de Ryan James Caruthers. Un artista –tan joven, tan diverso en su visibilidad y acción– que explora a través del autorretrato los imaginarios de la masculinidad homogénea. Atendiendo a los preceptos del atletismo, la fortaleza y la musculatura como elementos constitutivos del hombre verdadero, este fotógrafo deconstruye los arquetipos de lo masculino para reconsiderar aquello que se transita durante la adolescencia como “el paso de niño a hombre” y sus roces con la exigencia banal o el erotismo homosexual. Porque, a nadie vamos a engañar, la iniciación de lo masculino y que en general se acompaña del rito deportivo o la competencia de físico, se basan en la apreciación entre iguales, en el goce de pertenecer, asemejar y dominar. Lo cual resulta en un encuentro tan homo como para devenir hetero, una comunidad que tautológicamente pretende disfrute en lo mismo pero rechaza la satisfacción de lo idéntico.

Ryan James Caruthers soccer
Ryan James Caruthers pesas
Así, ¿en qué características nos centramos para (mal)entender las masculinidades? ¿Acaso en las biológicas, conductuales, emocionales, generacionales, expresivas o quizá en una conglomeración de todas éstas y otras por descubrir? Haciendo de lo varonil entonces una obvia experiencia psicológica o un fenómeno social en constante construcción, tanto propia como de los grupos que le acogen/necesitan. La respuesta ya no parece tan sencilla.

Ryan James Caruthers mirada

Caruthers desde niño sufre una condición médica llamada Pectus Excavatum –sus costillas y esternón se desarrollaron de forma incorrecta y formaron un pecho cóncavo en vez de convexo–, lo cual nunca le permitió ingresar a un equipo deportivo o siquiera un grupo de congéneres que le aceptaran como igual. Mucho menos entre el gusto de las chicas de su natal New Jersey, ejemplo geográfico tan lejos de la apertura a lo diverso pero tan cerca de la normatividad arcaica. Dada esta condición de su ser hombre, aunque no convencional, es que él decidió tomarse como modelo en tal indagación visual y a nadie otro.

Ryan James Caruthers mancuerna
Ryan James Caruthers beisbol

“Tryouts”, como se llama su serie-estudio, es también un ejercicio de autoexploración en ese difícil camino de palabras, significados y (re)presentaciones; por medio de gestos o escenarios propios de la edad escolar, paraíso sinuoso del descubrimiento masculino en todo chico, Ryan James se posiciona entre símbolos y sueños que narran una vida de exigencias musculares y sexuales. Todo dispuesto para hilar los alcances de la hombría, la homosexualidad y el atletismo. Tres vértices indispensables para establecer a la masculinidad única y sus violencias, cuerpos, (in)comodidades, soledades, placeres y paralelismos.

Ryan James Caruthers baile

Ryan James Caruthers alberca

A partir de la foto que genera Bryan James Caruthers nos podemos dar cuenta que las masculinidades se discurren en lo múltiple. Que nunca hay un solo uno, para nada. Que habiendo nacido con pene o vagina, con proporciones hercúleas o salamandrinas, de carácter rudo o tierno, las masculinidades se alcanzan y no obedecen ni a un singular patrón de heterosexualidad, ni a uno de fenotipia regular para ser válidas. Absolutamente lo contrario, éstas se crean de los cruces que todo lo anterior suscita; de las conexiones y roces que se dan a ojos cerrados. Ser hombre se transforma, querámoslo o no. Situación latente en otras Fotografías que demuestran que la masculinidad también puede retratarse en colores pastel, según la perspectiva de Laurence Philomene, y El proyecto fotográfico que te hará sentir incómodo porque habla de la sexualidad masculina a través de imágenes que nunca imaginaste.

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Para consultar el trabajo completo de Caruthers, visita su sitio oficial.






Referencias: