Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez
Adulto

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

4 de julio, 2017

Adulto Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez
Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

4 de julio, 2017


«Yo creo en el Poder Gay. Creo en nosotros consiguiendo derechos». Con esas palabras Sylvia Rivera golpeaba a la tan llamada homosexualidad mainstream de 1973 –cuando se cumplían cuatro años del disturbio en Stonewall–, daba una bofetada a esa diversidad sexual que con tal de ser relativamente aceptados se adecuaba a los requisitos blanco-clasemedieros de la época. Con esta frase, Rivera nos recordaba entonces y nos enseña ahora que la toma de calles no es con una marcha de dulces manifestantes que arrojan flores, sino con una horda que sí deja una nube arcoíris y un perfume primaveral a su paso, si es que así lo decide, pero que sobre todo anda a paso firme, llena de ira y reclamando lo que por principio es suyo. Nos hace evidente que el activismo gay y sus movimientos no sólo se basan en el orgullo, se fincan en su innegable poder. Hace más presente que nunca que el LGBT+ no tiene por qué buscar el agrado del resto, tiene que mostrarse y hacerse respetar como y cuando sea.

Los 60 nos han dado tanto que sería imposible numerar todo eso que le debemos. Especialmente en temas de igualdad, lucha y furia contracultural. Desde los 50 ya se habían planteado los escenarios para que el levantamiento de puño e identidad se diera durante el período próximo; claro, sólo que hacía falta la chispa que encendiera toda esa gasolina vertida. Fue gracias a la absurda persecución laboral y de presencia vecindaria, a la retrógrada idea neoliberal-yanqui de que la diversidad sexual era un trastorno sociopático, vulnerable ante la política comunista, que en esos años se germinó el antecedente de represión exacto para el cansancio, pero no se hizo palpable su radical respuesta hasta finales de la década posterior. Con mayor énfasis en 1969, cuando la policía irrumpió en el Stonewall Inn de Greenwich Village, NY, y la comunidad –todavía desorganizada– decidiera no soportar más la cacería del gobierno conservador o sus partidarios.

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez 1

En una época donde todo aquello que fuera “diferente” era castigado por el mero hecho de existir (léanse mujeres, homosexuales, trans, negros, latinos y demás grupos segregados), personajes como Rivera o Harvey Milk se hicieron imprescindibles para el momento, pero también para la historia. Los conflictos internos y de representación que también se suscitaron en cada uno de los grupos homofílicos –como se les llamó en aquel entonces– marcaron a su vez nuevas y mejores líneas de lo que tenían que defender y hacia donde debían encaminarse sus demandas. Por ejemplo, el segundo de estos, aquél que pasó de atender una tienda fotográfica a liderar una campaña política pro-gay, hizo que su hastío, las circunstancias y crímenes que vivían amigos, fuesen lesbianas, chicos “afeminados” u hombres de “actitud sospechosa”, se convirtieran en el motor principal de sus exigencias al gobierno.

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez 2

Lo que daría pie al famoso Orgullo Gay tras su primigenia ira social, aquello que obviamente es un dato desconocido para todos los palurdos que hoy creen en un acuerdo de intereses entre comunidad LGBT+ y el Gobierno, que incluso se atreven a proponer la existencia de una agenda oficial que pretende adoctrinar en la homosexualidad como si los intereses de la diversidad se sumaran a las prioridades del Estado, fue un ejercicio de organizaciones y representaciones que acumuló en sus filas a mentes maestras del arte, la literatura, el periodismo y la militancia disidente. Siguiendo el caso de Milk y los sucesos históricos del Castro, San Francisco, podemos hallar a Dan Nicoletta, fotógrafo que no sólo se encargó de seguir la carrera política del primero, sino que tras el asesinato de éste siguió registrando la búsqueda de Derechos Civiles en los 80 y, últimamente, en el condado de Oregon.

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez 3

El resultado se encuentra en estas imágenes. Si bien Greenwich Village fue el sitio donde la furia se desató, donde el grito alcanzó niveles insospechados, en estas imágenes nos consta que fue El Castro la cuna del amor libre, demostrativo y lleno de fiesta. Nicoletta, quien recuerda lo joven e inexperto que era cuando llegó al barrio; «Yo crecí en un ambiente que no era pro-gay. Tenía mucha confusión alrededor del catolicismo. Yo era muy vulnerable. De repente me encontraba en esta fiesta de besos y abrazos, rodeado de gente que estaba en proceso de crear un mundo mejor para las personas LGBT. Rápidamente deseché el auto-odio», han sido sus palabras.

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez 4

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez 5

En las fotografías de Nicoletta podemos advertir el goce, la dicha de capturar los momentos clave para esa comunidad a la que él tanto quiso, ama y en la que siempre se sintió como en casa. A la que en todo momento retrató con respeto y admiración, porque en ese entonces –como ahora– hubo incluso detractores internos que creían desprestigiada la lucha si se marchaba por las calles en una actitud festiva o “exhibicionista”, marcadamente afeminada, puesto que creían que su promoción de la homosexualidad como igual de la heterosexualidad era llevada a lo denigrante, vergonzoso y ridículo si se caía en los abismos del queer. Sí, así como hoy existen individuos que “defienden” a la comunidad pero “no entienden” el porqué de su comportamiento fuera de la norma, que no comprenden el quiebre de identidades porque su cabeza no les alcanza para algo tan complicado como la renuncia a la performatividad convenida, en los 60 y 70 también se encontraban sus pares.

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez 6

Los historiadores Clendinen y Nagourney se refieren a la comunidad, antes de Stonewall y El Castro, como «una legión secreta de personas, conocida, pero pasada por alto, ignorada, de la que se reían o era despreciada. Y como poseedores de un secreto, tenían una ventaja, que era una desventaja también, a diferencia de otros grupos minoritarios de Estados Unidos, eran invisibles. A diferencia de afroamericanos, mujeres, nativos americanos, judíos, irlandeses, italianos, asiáticos, hispanos o cualquier otro grupo cultural que luchaba por el respeto y la igualdad de sus derechos, los homosexuales no tenían marcas físicas o culturales, ni un idioma ni dialecto común que pudiera identificarles entre sí... o ante los demás». Y en estas fotografías, con una línea muy clara de unión, de coalición, se ve en los años posteriores a la violencia del Greenwich una resistencia del aparecer y actuar, que habla de la emancipación, el amor sin obstáculos y el derecho a salir sin miedo.

Fotografías del lugar donde el amor prohibido fue libre por primera vez 7

Las tomas de Dan Nicoletta no son en sí un registro del orgullo, tampoco de la libertad, sino del poder y el enojo, de la libertad para exigir el derecho a ser libres. De la rabia que ya no soporta las demandas de un sociedad obtusa que hasta hoy nos sigue aquejando. Los retratos de este activista son un recuerdo de que la lucha continúa y de que las palabras con que alguna vez abrió uno de sus panfletos el Gay Liberation Front, «¿Cree que los homosexuales están amotinados? ¡Puede apostar su lindo culo a que lo estamos!», están más vigentes que nunca.

**

Te puede interesar:

"Jotos, chulos y coquetones": La construcción del homosexual en el México contemporáneo

El cruel castigo para la homosexualidad en el México Colonial

*

Fuentes

W Mag
The Guardian




Referencias: