El poder del cuerpo femenino vs. la cosificación de quien lo observa
Adulto

El poder del cuerpo femenino vs. la cosificación de quien lo observa

Avatar of Diana Garrido

Por: Diana Garrido

6 de julio, 2017

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Por: Diana Garrido

6 de julio, 2017


El cuerpo femenino es una de las obras de arte más bellas que alguna vez se han visto. Tabay, una hermosa mujer maya se aparece a los viajeros en los caminos de Mayab. Se le ve sentada al pie de la ceiba más bella del bosque mientras canta tiernas frases de amor con una voz tan dulce que enamora a los paseantes; siempre y cuando sean caballeros. Su cuerpo es bello y los atrapa sin remordimiento, caen rendidos ante éste. Al día siguiente, aparecen cuerpos mutilados y repletos de rasguños, mordidas y el pecho abierto por poderosas garras.

Dicen que el cuerpo femenino es justo la perdición de los hombres, es el objeto de deseo que Tabay tiene para seducir y atraparlos para luego saciar su sed de sangre y muerte. El cuerpo es un arma blanca que dispara sensualidad y cadencia, no hay nada como ver un par de caderas prominentes, una escasa cintura y un par de senos radiantes. Exhibirlos ante el ojo masculino puede ser excitante, pero hacerlo frente a un lente sin saber quién verá lo que capture el fotógrafo o qué provocarán, es aún más emocionante. Desafortunadamente, esto también se presta para malinterpretar una imagen.

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Al igual que los hombres que caen bajo el encanto de la protagonista de esta leyenda maya, la fotógrafa Lana Prins es una entusiasta de poner frente a su ojo una chica con poca o nula ropa que demuestre su sensualidad. Desde los 15 años se obsesionó con el cuerpo de las mujeres, en especial de sus amigas que aún no terminaban de desarrollarse; pero le parecía necesario mostrar que ellas podían ser bonitas sin necesidad de tener una pose erótica, provocativa o muy sexual. Conforme fue creciendo y desarrollando su cuerpo entendió que un desnudo tiene connotaciones sexuales que no podemos controlar.

Comenzó fotografiando a sus amigas quienes, en confianza, se dejaron capturar por la lente de Prins en ropa interior; sin embargo, no fotografiaba sólo la sensualidad de cada una, sino los detalles que las hacían bellas, como alguna flor, el texto en su playera o las piernas torneadas e infladas. Tanto para ella como para sus seguidores eran imágenes llenas de erotismo, pero plagadas de inocencia. Nada que generara una burla o un malentendido.

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No obstante, al mismo tiempo, recibió quejas de los espectadores que creían que hacía una serie de fotos más bien pornográfica o al menos eróticas y de pronto había convertido en sus amigas en presa fácil para todo aquel que quisiera pasar un buen rato jugando con su libido. Aunque se empeña en crear fotos que muestran la libertad que poseen las mujeres a través de un cuerpo desnudo o de recostarse en el pasto a contemplar el cielo. Prins busca idealizar el mundo a su alrededor, le gustan los valores que se inculcaron cuando niña, pero le gusta mezclarlos con experiencias que no ha vivido, que planea vivir o que ha escuchado.

A pesa de ello hay quien se empeña en ver el discurso equivocado, de manera que llaman con adjetivos despectivos el concepto completo que maneja. «Si alguien cree que mis fotografías son vacías, sexuales, y nada más que eso, entonces creo que ello dice algo de esa persona y no de mi trabajo. Una imagen de una mujer desnuda no tiene por qué cosificar su cuerpo. Mi trabajo es sobre mi pasión por el cuerpo femenino, sobre sexualidad y sensualidad, y no sobre complacer a nadie. En mi opinión, las mujeres tenemos derecho de estar orgullosas de nuestros cuerpos, y espero que mis modelos se sientan de la misma manera».

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Ante el acoso y malinterpretación de las fotos, asegura que no piensa ceder, no está dispuesta a seguir explicando a cada espectador lo que ocurre y el contexto de cada foto. Así que simplemente les deja pensar lo que deseen, puesto que todo lo que viven día con día lo reflejan en sus opiniones. Entonces si al ver las fotos piensas que es una escena vacía, sexual y te dan ganas de tocarte, entonces es un reflejo de lo que eres, más no de lo que Prins refleja. Una foto de desnudo no debe cosificar a una mujer. Su trabajo es enaltecer el cuerpo femenino, aquel por el que tiene una enorme admiración y la nula intención de ofrecerlo como una forma de complacer la mirada de alguien más.

 Su discurso afirma que cada mujer debe sentirse cómoda con su cuerpo, orgullosa de lo que tiene y de lo que no, pero al mismo tiempo puede gritarle al mundo que no le interesa tener el abdomen plano, los senos caídos y un cutis de concurso. Cada mujer es especial y gusta de verse bonita y deseada siempre. Lana Prins es una entusiasta del amor propio, de la feminidad y de la sexualidad, pero jamás la encamina a la promiscuidad o a la vulgaridad. En cambio, lleva cada fotografía a un nivel diverso en el cual coloca no sólo al espectador, sino a la modelo y al discurso de la imagen; logrando que se conviertan en una oda a la feminidad y un reclamo de libertad a la cosificasión.

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El feminismo es una de las razones principales por las que las mujeres actuales viven tristes, hay quien las llama complejas y quien les dice difíciles, lo cierto es que el concepto de Prins rompe con los estereotipos.

Fuentes

i-D
@lana_prins




Referencias: