Padre difunde foto de su hijo muerto para denunciar el genocidio en Myanmar

miércoles, 4 de enero de 2017 17:26

|Regina Mendoza



No es la primera vez que una fotografía amarillista exhibiendo el cadáver de un niño pequeño que murió ahogado sirve como una bomba informativa, un llamado de atención a los ciudadanos de todo el mundo.

Esta vez, la imagen muestra al pequeño Mohammed Shohayet, de poco más de un año de edad, tendido boca abajo muerto en el lodo, a la orilla de un río. Se ahogó cuando intentaba escapar de Myanmar (Birmania), en el sureste asiatico, el país donde él y su familia rohingya eran perseguidos, torturados, asesinados y las mujeres violadas.

Los rohingya son una minoría musulmana originaria de Bangladesh sin reconocimiento como etnia de Myanmar. No tienen un territorio definido ni soberano y han sido desplazados por la mayoría budista. La policía del país abusa de ellos, provocando un éxodo alarmante para evitar la masacre.

El día en el que el cuerpo inerte de Mohammed fue fotografiado, también murieron su madre, su tío y su hermano de tres años cuando el barco sobre el cual intentaban cruzar el Río Naf desde el estado de Rakáin (donde residían) para llegar hasta Bangladesh se hundió.

Zafor Alam, el padre de Mohammed y sobreviviente de la fuga recibió una llamada en la que le informaron del hallazgo del cuerpo de su hijo. Le tomaron una fotografía y se la enviaron a su teléfono móvil.

A través de la fotografía de su hijo muerto, Zafor lanzó una súplica para que el mundo conozca los abusos y el genocidio de los rohingyas en el país asiático.
En entrevista con CNN, Alam afirma que cuando ve la imagen siente que es mejor morir: “no tiene caso que yo siga viviendo en este mundo”.

Cuenta que en su aldea helicópteros y soldados disparaban indiscriminadamente contra ellos. No podían permanecer en sus casas y se vieron forzados a emigrar y esconderse en la selva. Sus abuelos fueron quemados vivos junto con el pueblo. “No quedó nada”, dice Alam.
Desde del 9 de noviembre del año pasado, alrededor de 50 mil integrantes de la minoría abandonaron el país para buscar refugio en Bangladesh, el país vecino.

Pero la persecución se remonta décadas atrás: los rohingya siempre han sido perseguidos por el ejército de Myanmar, que los ve como invasores.

La BBC explica que aunque hayan vivido en el país durante generaciones, “siguen siendo tratados como inmigrantes ilegales”. Desde la década de 1980 el gobierno budista ha tratado de eliminaros junto con su derecho a la ciudadanía, y aunque son originarios de Bangladesh, esa nación tampoco les reconoce ningún derecho.

Por ser marginados, exiliados y huérfanos de patria son sometidos a “múltiples limitaciones, incluida la restricción de movimientos”, además de negarles rotundamente el acceso a salud y educación, dice BBC.

De acuerdo a lo reportado por el medio británico, 13 ganadores del Premio Nobel y otras personalidades escribieron una carta al presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que tomen medidas frente a la “tragedia humana que puede clasificarse de limpieza étnica y crímenes contra la humanidad”.

El llamado es para evitar un genocidio, ya que en los últimos dos meses –sentencia la misiva– el ejército birmano desató una ofensiva que provocó la muerte de cientos de integrantes de la etnia rohingya y el desplazamiento de más de 30 mil personas.

También denuncian el incendio de casas, la violación de mujeres y el asesinato de niños.
Mientras tanto, la nación no admite el ingreso de ningún tipo de ayuda humanitaria. Aún así, una comisión encargada de revisar las acusaciones aseguró que no hay evidencia de dicho genocidio.

En el informe se afirma que “no había suficiente evidencia para sostener los alegatos de violación generalizada” aunque no resolvieron el tema de los abusos y asesinatos de los últimos meses a manos de las fuerzas de seguridad de la nación.

La carta también es una dura crítica a la Consejera de Estado de Myanmar y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi –quien desde hace dos años lidera bajo arresto domiciliario– por la pasividad que ha presentado en materia de Derechos Humanos.

Pero los abusos han quedado en evidencia en un video difundido durante el fin de semana, donde se exhibe el abuso que ejercen varios policías en una aldea rohingya, obligándolos a sentarse en fila y propinándoles golpes y patadas.


Mientras tanto, Zafor concluye que “sólo el río sabe cuántos cuerpos de rohingyas están flotando ahí”.

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