La perturbadora historia del rock que terminó en una frenética y confusa noche de punk
Adulto

La perturbadora historia del rock que terminó en una frenética y confusa noche de punk

Avatar of John Sanchez

Por: John Sanchez

24 de febrero, 2017

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Por: John Sanchez

24 de febrero, 2017



Nietzsche dijo que hasta la curiosidad y el espanto terminan por cansarse, aunque el rincón más oscuro de tu morbo bien podría encontrar consuelo y tortura en cosas como el arte o en simples imágenes como las que circulan en redes y en galerías virtuales.

En realidad toda la historia del rock está plagada de adicción a las drogas, dolor, juventud destrozada, violencia, las más insólitas tragedias, personajes tanto memorables como despreciables, contradictorios y aberrantes. En fin, el rock, y el punk especialmente, aunque liberadores y reveladores en muchos aspectos, pueden derivar en actos verdaderamente perturbadores, aunque por eso no dejan de ser fascinantes. Todo lo contrario, en ese matiz es donde reside el caldo de cultivo para las pasiones y la imaginación, el gusto por lo mundano y por la música en su estado puro. Posiblemente esta paradoja se entienda mejor en la figura de GG Allin.


GG Allin


Era 29 de agosto de 1956 cuando nació. El general Eisenhower ocupaba la oficina oval de la Casa Blanca. Después del desguace de la Segunda Guerra Mundial, la vida en el país más poderoso del mundo se proyectaba como una avanzada hacia el progreso, la convivencia y la prosperidad de una nación en esencia conservadora y con asuntos socioeconómicos y culturales aún a décadas de empezar a resolver. El señor Colby Allin, un fanático cristiano quien para entonces tenía la edad de Cristo al ser crucificado, miró a los ojos a su esposa, Arleta Gunther, cansada por el parto, y luego al niño que cargaba en sus brazos. Entonces le dijo que debían nombrarlo Jesus Christ (Jesucristo), pues hace unos días el mismo Dios lo visitó y le contó que su hijo sería un mesías. No tenía ni idea de lo que estaba hablando.

Su nombre real posteriormente sería Kevin Michael, pero el apodo que conservaría hasta el día final de su infamia sería GG, pues su hermano, quien no podía pronunciar Jesus, repetía el sonido de la letra como si fuera una G (en inglés). El joven GG se inició en la música en plena invasión británica. Eran los 60 y The Beatles sonaba constantemente en su tocadiscos, pero entrados los años 70 una figura del rock le cambiaría la perspectiva: Alice Cooper.

Cuando sus padres se divorciaron, algo terminó por fragmentar su mundo. Su comportamiento dio un vuelco y se refugió en el punk. También comenzó a asistir a la escuela vestido de forma andrógina, con ropa ajustada y maquillaje. Por esa época también decidió tomar las baquetas y tocar la batería en una banda que formó con su hermano. Peregrinó por varias agrupaciones y poco a poco encontró su lugar en el circuito underground del hard punk. La banda The Jabbers le daría la oportunidad de darse a conocer más entre el público de varias ciudades, pero su incontrolable personalidad lo distanciaría del conjunto, que finalmente se separó a principios de los 80.






Su mito crecía por sus actuaciones extremas más que por su talento musical. Varias bandas del género solicitaron sus servicios como cantante y así se convirtió en el front man de actos en vivo que pasaron a ser discos de culto, como Boozing and Pranks, junto a The Texas Nazis, que incluye temas con títulos tan prometedores como "I'm Gonna Rape You" (voy a violarte) y "Eat My Diarrhea" (cómete mi diarrea).

Su performance generaba algo pasional en la audiencia, que entraba en trance con el sonido pesado y atronador de la banda y las canciones originales de Allin, cuyos temas eran una espiral de violencia, sexo, misoginia, pedofilia y referencias al mal y la más exaltada blasfemia. Cuando tomaba el escenario salía completamente desnudo, se cortaba con hojillas el pecho, se golpeaba el rostro con el micrófono, insultaba, escupía y pateaba a los del público y a menudo orinaba, vomitaba o defecaba en la tarima. Algunos incluso afirman que era capaz de comerse sus propios excrementos y seguir cantando como si nada.





Las grabaciones de su música siempre fueron de pésima calidad, lo que alimenta aún más su estatus como músico de culto. Nunca fue una estrella desproporcionadamente famosa, ni mucho menos glamorosa, del rock, pero grandes figuras del género como The Lemonheads, Nick Oliveri (de Queens of the Stone Age) y Ben Gibbard (de Death Cab for Cutie) han señalado la importancia de este, muchas veces, incomprendido artista; incluso han realizado versiones de sus temas.





Si bien es comúnmente relacionado con sus presentaciones extremas y el sonido punk, Allin, quien tenía una sensibilidad innata para las líricas, grabó también álbumes de poesía declamada (spoken word) y de música country. De esa faceta, el disco Carnival of Excess, grabado en 1991, es el mejor ejemplo de la versatilidad musical de GG, quien continuó con su vida errática hasta pasar una temporada en prisión y, para completar su leyenda, muchas veces prometió terminar su carrera suicidándose en un concierto. Pero lo cierto es que murió de una sobredosis accidental de heroína y cocaína en una última, frenética y confusa noche de punk.

***

Cada género musical, como toda historia, tiene sus héroes y sus villanos. Es difícil clasificar a GG Allin en alguno de estos roles, pues rompió todos los moldes y trascendió cualquier forma de catalogarlo. Mucho se le debe a su paso por este mundo, aunque a veces no se sepa identificar qué. Por otro lado, hay otros personajes que, para bien o para mal, también han cambiado el rumbo de la música, del rock y del punk.


Referencias: