La fascinación por Japón

La fascinación por Japón

Por: Fernanda Belmont -

"No existe nada en la creación, ni la más ínfima brizna de hierba, que no sea digna de encontrar su lugar en las concepciones elevadas del arte (...) bajo su influencia, la inerte sequedad de la líneas a la que nuestros artistas industriales creen deberse sacrificar, se superará poco a poco, y nuestras producciones se animarán de un soplo de esta vida intensa que basta para explicar el encanto secreto del que toda obra de arte de Japón está impregnando".

Samuel Bing, «Programme», en Le JaponArtistique.

En las diferentes disciplinas artísticas, las fuentes de inspiración han sido básicas para los cambios y las rupturas en los paradigmas estéticos. En el arte, durante la última mitad del siglo XIX, sería básica para las tendencias revolucionarias: cambios sociales, avances tecnológicos (Revolución Industrial), el reencuentro del hombre con la naturaleza  -dejando las pautas renacentistas y clásicas, para regresar al arte orgánico en el que la luminosidad y la simplicidad crean obras frescas y nuevas-,  la filosofía Kantiana de lo bello y lo sublime, etc.

-Van_Gogh_the_blooming_plumtree_(after_Hiroshige),_1887


El intercambio cultural de Oriente y Occidente es uno de los acontecimientos culturales más importantes. El impacto del arte japonés fue nombrado como japonismo. El origen de esta palabra es discutido: según algunos críticos proviene de Julies Claretie en su libro L’Art Francais en 1872, publicado ese mismo año, mientras que otros sostienen que fue Zola el primero en acuñar este término. La llegada del arte japonés se debió a la apertura, en 1854,durante el periodo Meiji, de las puertas del imperio al mundo. Un sin fin de exposiciones, galerías y revistas difunden el arte nipón a partir de estampas Ukiyo-e, pinturas, grabados,  cerámica y pequeños adornos que llegan, en un principio, como mero arte decorativo.

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Las estampas Ukiyo-e, que reflejaban escenas espontaneas, fueron las primeras en llegar a Europa.  En sus comienzos se imprimían en papeles naturales con la ayuda de bloques de madera que tenían las figuras talladas. Dentro de esta técnica hubo obras que consistían en manuales sexuales llamados "shugan". También se representaron  geishas, actores de "kabuki" (teatro japonés), luchadores de sumo, de "chonin" (burguesía nipona), samuráis y paisajes típicos como: volcanes, costas, puentes, campesinos trabajando.

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Con colores planos y luminosos, sin adornos exagerados, centrándose en la sencillez como un "haiku", el arte japonés imprime un nuevo sentimiento de sencillez.  Ejemplo de ello es  la cubierta de la revista ya citada, Le Japon Artistique, en la que aparece una única flor combinada con la tipografía, elementos que juegan  con el vacío.

Estas características fueron una auténtica revelación para los artistas europeos del siglo XIX, ya que al ser una corriente más delicada, sentó las bases para las nuevas corrientes impresionistas, post-impresionistas y el Art Noveau, configurando un nuevo lenguaje. La literatura, la vestimenta femenina, los perfumes y los espectáculos se empaparon con la llegada del arte japonés.

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 Los recursos de los que se apropiaron los pintores fue el predominio del dibujo lineal, los colores planos, sin sombras; formatos alargados, encuadre cortado, la diagonal, el uso de siluetas, contornos definidos y la decoración ordenada y orgánica. Muchos son los europeos que se apropiaron de esta escuela: Manet, Pierre Bonnard, Henri de Toulouse-Lautrec, Mary Cassat, Degas Renoir, James McNeill, Monet, Vincent Van Gogh, Camile Pissarro, Paul Gaugin, Gustav Klimt, entre otros.

Dos de los principales artistas japoneses fueron: Kitagawa Utamaro y Katsushika Hokusai.

Utamaro fue considerado como uno de los mejores grabadores de ukiyo-e, se le conoce especialmente por sus composiciones de mujeres "bijinga" (término genérico para mujer hermosa). En 1804, en la cúspide de su éxito, tuvo problemas legales por publicar grabados sobre una novela histórica prohibida. Los grabados, titulados "Hideyoshi y sus 5 concubinas", representaban a la esposa del caudillo militar Toyotomi Hideyoshi y sus concubinas; en consecuencia, fue acusado de insultar la dignidad de Hideyoshi. Fue sentenciado a pasar 50 días esposado (algunos sostienen que cayó en prisión durante 50 días) y esta experiencia lo dejó tan abrumado que terminó con su carrera como artista.

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Housai, de los principales representantes de la escuela conocida como "pinturas del mundo flotante", como también se le conoce a la estampa, fue autor de una obra inmensa y variada. Por ejemplo, en el Hokusai Manga muestra la vida diaria de su población, con una gran exactitud y sentido del humor. Realizó grabados de paisajes, las "Treinta y seis vistas del monte Fuji", "Cien vistas del monte Fuji", "La gran ola de Kanagawa"  y "Fuji en días claros", las que aseguraron su fama dentro del Japón como en el extranjero. A mediados del siglo XIX sus grabados, así como los de otros artistas japoneses, llegaron a París. Allí eran coleccionados especialmente por parte de artistas impresionistas de la talla de Vincent Van Gogh, Claude Monet, Edgar Degas y Henri de Toulouse-Lautrec.

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En cuanto a artistas occidentales, Toulouse-Lautrec fue uno de los más destacados. Abandonó el impresionismo lírico de los estilos anteriores para comenzar a utilizar grandes zonas de colores lisos yla figura femenina estilizada, reduciendo la importancia del texto para que el espectador se centrara en la imagen. Utilizaba líneas negras de gran riqueza para la definición de zonas, una composición asimétrica y el uso del color rojo. Las temáticas abordadas eran similares: la vida cotidiana, imágenes del teatro, calle, reuniones sociales, estaciones del año, la naturaleza y la técnica del encuadre fotográfico (el personaje principal no estaba centrado), rápido y fugaz, con una sensación de movimiento.

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La seducción de Extremo Oriente, visto como un lugar opuesto a occidente, misterioso y provocativo, Japón nos ha atraído hacia su legado cultural, la riqueza de sus tradiciones y su vertiginoso desarrollo. En las últimas décadas el éxito de la industria japonesa explica el contexto de una nueva etapa en la que la influencia japonesa se produce en un mundo totalmente globalizado, que permite apropiarnos de nuevas corrientes culturales, marcadas por el poder de innovación de la nación del Sol Naciente.


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Referencias: