Dalí consideraba la cocina un afrodisiaco que lo llevaba hasta al orgasmo, Thomas Alva Edison tocaba con sus dedos los muslos desnudos de su novia cuando iban al teatro, para hablarle en clave morse y excitarla. James Joyce se encendía cuando olía las bragas aromatizadas de algunas prostitutas y Patti Smith se masturbaba mientras escribía un verso poético. Todas estas fantasías secretas son las que la escritora mallorquina Roser Amills recopiló en su obra titulada “Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia”. Estas historias lascivas e ideas oscuras muestran diversas e interesantes formas en las que algunos personajes célebres, escritores, políticos, artistas, etcétera, llegaban al éxtasis sexual a partir de prácticas peculiares.
Creer o afirmar que solo personalidades icónicas como las del libro de Amillis tienen fantasías sexuales irreverentes, sería inocente e hipócrita. Nuestra mente es sucia por naturaleza, por simple morbo, curiosidad e instinto dedicamos algunos segundos de nuestro día a imaginar las posibilidades qué existen de cumplir nuestras fantasías más perversas.
Es difícil aceptar que de vez en cuando nos imaginamos desnudos teniendo relaciones con alguien de nuestro mismo sexo o forrados de cuero con un látigo en la mano derecha y nuestra pareja amordazada boca abajo. Pero es aún más complejo ilustrar aquello que todos desean y nadie expresa.
Cata Gellen es el artista que logró capturar la esencia libidinosa de estos pensamientos ocultos en lo profundo de nuestras mentes. Con trazos simples y confusos, en uno o dos tonos, este ilustrador construye las siluetas que confirman nuestras perversiones.
El placer no se encuentra en los pezones expuestos de una mujer, menos en el falo erecto del hombre, sino en una combinación de movimientos, objetos, sonidos, miradas y por su puesto caricias. Justo esa es la parte más interesante de la serie ilustrativa de este creativo, con solo trazar un rostro o alguna parte del cuerpo, puede transmitirnos la misma sensación que experimentamos al fantasear de manera secreta.
Cada línea en sus imágenes nos lleva al inicio de una historia excitante, mientras que los encuentros sexuales que dibuja nos dirigen al climax que humedece nuestro cuerpo y estimula nuestra mente. Irónicamente, las ilustraciones de Gellen también parecen ventanas entre abiertas: fantasías a medio contar que imploran ser cumplidas.
Lo increíble del sexo, es que la vanidad, el pudor, los prejuicios y límites se desvanecen conforme se funden dos o hasta más cuerpos. Un trío por ejemplo, es el resultado de una apertura de pensamientos; sin caer en la locura, un grupo de personas deciden que el placer no tiene reglas y por lo tanto se entregan a él.
Si quieres conocer más sobre el trabajo de Cata Gellen, visita su Instagram. También puedes comparar el minimalismo de sus ilustraciones con las imágenes sobre cómo es amar y desear a la misma persona toda la vida y finaliza esta ronda de fantasías con la serie de ilustraciones de la mujer sola, precoz y autodestructiva que todas llevamos dentro.
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Ilustraciones:
Cata Gellen