Lo prohibido en el cine: historias de carne, sudor y lágrimas
Adulto

Lo prohibido en el cine: historias de carne, sudor y lágrimas

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Por: Carla S

13 de enero, 2017

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13 de enero, 2017




Lo abyecto es cruel, es vil. Lo abyecto se opone, por definición, al yo. Recurro al francés para hablar del moi, del que nace del padre, de la père-versión, y lo hago tal y como hizo Julia Kristeva en un artículo para La Balsa de la Medusa (revista cuatrimestral que se suspendió por falta de recepción) en el que habla precisamente de esto, de la aproximación a la abyección.

Podemos hablar de abyección en los actos más banales de la vida, como en el sentimiento de aversión hacia los alimentos en descomposición, en la repulsión que sentimos hacia lo que fue y ya no es, y que rechazamos en un acto de náusea. Desde luego, la forma “física” propia de lo abyecto es el cadáver, la muerte, y por lo tanto, es la representación del que sacude violentamente su propia identidad, es una imagen de lo que cae y de lo que se opone rotundamente a la existencia, al yo, a la vida. Eso es lo abyecto.

Como bien definió Jan Sauked, en una de sus series de fotografías, lo bello es representable con Amor, vida, muerte y otras cosas sin importancia.

Posiblemente lo abyecto sea uno de los temas más recurrentes en el arte y en la historia, ya que ésta contiene muerte, dolor, amor y vida.

jan-saudek-foto


En 1961 se publicó en Cahiers du Cinéma uno de los artículos más famosos de la historia, que de mano de Jacques Rivette, señalaba precisamente de lo que estamos sacando al estrado hoy. Rivette criticaba duramente la obra de Pontecorvo: "Kapò". Al cineasta francés le pareció bochornoso que se hiciera una estética del exterminio de los campos de concentración, y exclamaba una máxima aplicable al mundo contemporáneo, incluso saturado actualmente: “El horror formará parte del paisaje mental del hombre moderno”.

kapo

A Rivette no le habría gustado observar que su premonición se cumplió, y la espectacularización que se formó, precisamente, de lo que él había criticado en su momento. Y no sólo con eso,  también con las grandes guerras: la Guerra de Vietnam, el ku klux klan… y por supuesto con los abusos sexuales, las vísceras, el sexo y la sangre. Y es que el director vivió en pleno proceso de silencio adorniano, cuando se crearon obras como la famosa "Nuit et Brouillard" de Resnais, la cual también abordaba l exterminio nazi.

Nuit-et-Brouillard


Actualmente casi no queda nada que abordemos desde el temor y el estremecimiento, bienvenidos seamos a la era de la pornografía y de la intimidad como espectáculo.

La visión del suicidio estético que se ve al final de "Kapò" hoy nos puede parecer una broma macabra al lado del círculo de la mierda en "Saló" (o "Los 120 días de Sodoma"), esa obra maestra de Pasolini que causó y sigue causando tanta controversia y, ¿por qué no?, náusea de lo que está podrido y en descomposición.

120-dias-de-sodoma


Hemos presenciado algo que ya se aventuraba en críticas anteriores, y es que en la contemporaneidad, poco de lo que aparece en pantalla nos asusta. Podría citar autores como Burke para hablar de lo sublime como estética de lo terrible, que se basa en la abyección en su principio más básico. Pero desde luego un indiscutible sería Noel Carroll, quien trata el terror-arte desde los monstruos primigenios del cine en su libro "Filosofía del Terror o Paradojas del Corazón", el cual centra su estudio en el cine de terror para hablarnos de estéticas que en principio pueden ser rechazadas, pero que al fin y al cabo esconden eso, estética.

filosofia-del-terror


En la actualidad, directores como Park Chan-Wook en películas tan épicas como "OldBoy" o "Stoker" nos muestran lo sublime que puede ser la venganza y el dolor; impactantes imágenes que nos hacen saborear el infierno, y disfrutarlo, alejándonos del yo.



Alejarnos del yo fue también lo que hizo Gaspar Noé con "Irreversible", revolviendo nuestro estómago con la violencia explícita sin tapujos ni miramientos, un film confuso que bebe de la fuente del Dogma, de donde salieron Lars Von Trier o Thomas Vinterberg, y hablando de éste último, es necesario mencionar "Festen" de 1998, con el liet motive de los abusos sexuales como bajo continuo. Muchas otras se quedan en el tintero, y posiblemente lo propio sería analizarlas a fondo una por una, se lo merecen.


Como dice Andrés Serrano: El sexo y la muerte son principio y fin de nuestra vida, lo curioso es que sean precisamente los tabúes que la sociedad asume como incómodos. Quizá Rivette tenía razón en negarse a la espectacularización de los genocidios más grandes de nuestra historia, por respeto. Quizá no deberíamos hablar de la abyección como espectáculo, pero sí tendríamos que buscar en nuestro interior y hacer las paces con la ausencia de nuestro yo, no hablamos de hacer leña del árbol caído hablamos de la estética del horror, de lo sublime y de lo más profundo del ser humano, su doble abyecto.


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La polémica y el cine pareciera van de mano; ¿Qué se siete ser hija de una leyenda de la música y grabar la película que retrata su suicidio?, da click aquí para saberlo. 



Referencias: