Consejos del Marqués de Sade para tener la relación más perversa de todas
Adulto

Consejos del Marqués de Sade para tener la relación más perversa de todas

Avatar of Cultura Colectiva

Por: Cultura Colectiva

26 de marzo, 2017

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26 de marzo, 2017






Dolmancé: Sólo deseo terminar de una vez con este ridículo ceremonial. Vamos, caballero, estamos instruyendo a esta bonita joven, enseñándole todo lo que tiene que saber una señorita de su edad y, para una mejor instrucción, no dejamos de unir la práctica a la teoría. Ahora le falta la escena de un miembro eyaculando; ya estamos en ello, ¿quieres darnos un ejemplo?

El caballero: Es una propuesta demasiado agradable para rechazarla, y la señorita tiene los suficientes encantos como para que la lección obtenga los efectos deseados.

Dolmancé: Hablemos menos, caballero, y actuemos más. Dirigiré la escena, es mi derecho. El objeto de la misma es mostrar a Eugenia el mecanismo de la eyaculación. Pero, como resulta difícil observar ese fenómeno a sangre fría, vamos a colocarnos los cuatro de frente y muy cerca el uno del otro. Tú masturbarás a nuestra amigo; yo me encargaré del caballero. Cuando hay que masturbar a un hombre, otro hombre se las arregla infinitamente mejor que una mujer. Como sabe lo que le conviene, conoce perfectamente lo que hay que hacer a los otros… Vamos, coloquémonos.

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Señora de Saint-Ange: ¿No estamos demasiado juntos?

Dolmancé: (Apoderándose del caballero). Nunca será demasiado, señora; es preciso que el pecho y el rostro de nuestra amiga queden inundados con las pruebas de virilidad de su hermano; debe arrojarle el semen en las narices. Como soy el maestro de la bomba, dirigiré los chorros de manera que tapen a Eugenia. Durante todo este tiempo tienes que masturbarla minuciosamente en las partes más lúbricas de su cuerpo. Eugenia, libera por completo tu imaginación a los supremos extravíos del libertinaje; piensa que los más bellos misterios van a consumarse ante tus ojos...

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El pasado relato fue extraído del libro “La filosofía en el tocador”, escrito por el Marqués de Sade. En la obra, una adolescente se encierra un fin de semana con dos hombres maduros y una duquesa para conocer los secretos del sexo. Durante las largas jornadas sexuales los personajes van descubriendo, de la manera más erótica posible, como disfrutar y divertirse con sólo una vagina y un pene.

Este libro sirve como guía para aquellos que quieren experimentar su sexualidad sin prejuicios, miedo o pudor. ¿Estás seguro que quieres leer los siguientes extractos?




Espera, Eugenia, voy a enseñarte ahora una nueva manera de sumir a una mujer en la voluptuosidad más extrema. Separa bien tus muslos... Dolmancé, ya veis que, de la forma en que la coloco, su culo queda para vos. Chupádselo mientras su coño va a serlo por mi lengua, y hagámosla extasiarse entre nosotros de este modo tres o cuatro veces seguidas si se puede.

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¿Qué lo quiere hacer metido entre los senos? Nos tendemos en la cama, colocamos el miembro viril en medio de los dos pechos, lo presionamos, y al cabo de unas cuantas sacudidas el hombre se corre de tal modo que nos inunda las tetas y algunas veces la cara.

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El goce de la boca es infinitamente más agradable, tanto para el hombre como para la mujer. La mejor forma de gustarlo es que la mujer se tienda a contra sentido sobre el cuerpo de su jodedor; te mete la polla en la boca y, con la cabeza entre tus muslos, te devuelve lo que le haces, introduciéndote su lengua en el coño o sobre el clítoris; cuando se adopta esta postura hay que agarrar, empuñar las nalgas y cosquillearse recíprocamente el agujero del culo, episodio siempre necesario para el complemento de la voluptuosidad.

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Voy a meterle mi polla en el culo mientras, doblada en vuestros brazos, la magreáis como mejor sepáis; en la postura en que os coloco, ella podrá devolvéroslo: os besaréis la una a la otra. Y tras algunas correrías en el culo de esta criatura, variaremos el cuadro. Yo os encularé, señora; Eugenia, encima de vos, con vuestra cabeza entre sus piernas, me dará a chupar su clítoris: de este modo le haré perder leche por segunda vez.

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Se divide en dos clases: la activa y la pasiva: el hombre que encula, bien a un muchacho, bien a una mujer, comete sodomía activa; es sodomita pasivo cuando se deja joder. Con frecuencia se ha puesto en tela de juicio cuál de estas dos formas de cometer sodomía era más voluptuosa: con toda seguridad lo es la pasiva, puesto que se goza a la vez de la sensación de delante y de la de atrás; es tan dulce cambiar de sexo, tan delicioso imitar a la puta... entregarse a un hombre que nos trata como a una mujer, llamar a ese hombre amante, confesarse su querida.

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Vamos, Eugenia, la víbora va a vomitar su veneno. Preparaos; que vuestros ojos estén fijos en la cabeza de este sublime miembro; y cuando, en prueba de su pronta eyaculación, lo veáis hincharse y matizarse del púrpura más bello, que vuestros movimientos adquieran toda la energía de que son capaces. Que los dedos que cosquillean el ano se hundan lo más profundo que puedan, entregaos por completo al libertino que goza de vos; buscad su boca para chuparla; que vuestros atractivos vuelen, por así decir, hacia sus manos!... ¡Se corre, Eugenia, ahí tenéis el instante de vuestro triunfo!

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Agustín, tiéndete en el borde de esta cama; que Eugenia se acueste en tus brazos; mientras la sodomizo, masturbaré su clítoris con la soberbia cabeza de la polla de Agustín, que, para ahorrar su leche, tendrá cuidado de no correrse. El querido caballero, que sin decir una palabra se la menea suavemente oyéndonos, tendrá a bien tenderse sobre los hombros de Eugenia, exponiendo sus hermosas nalgas a mis besos, yo se la menearé por debajo; es decir, teniendo mi aparato en un culo, menearé una polla con cada mano. En cuanto a vos, señora, tras haber sido yo vuestro marido, quiero que os convirtáis vos en el mío; ¡poneos el más enorme de vuestros consoladores! 

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Referencias: