Adulto

Más sola que nunca en sábanas ajenas

Adulto Más sola que nunca en sábanas ajenas



Irina Munteanu sexo

El sólo se metió bajo mi vestido, no pidió permiso, arrancó mis medias y mi inocencia. Mientras temblaba, él parecía querer desgarrar mis labios mientras yo aún me resistía a no desear exactamente lo mismo, la mente aún me traicionaba y el deshonor me consumía debajo de las sábanas, mientras su saliva se absorbía en toda mi piel. Mi aroma era cálido y penetrante, la mezcla perfecta del deseo y temor de que nos hallaran entrelazando nuestras almas, de a poco ya me estaba adherida a su espalda y su pálida piel me trastornaba.

Habían pasado horas pero mi cuerpo lo percibía en minutos, minutos que no deseaba que acabaran, pues ya casi era hora de ver salir el sol. Logré romper todas las reglas y aún no comprendía de qué manera podría ayudar a mi cabeza a entender todo lo que había sucedido, era miedo acompañado de la esperanza de volverlo a ver y probar de nuevo esa agridulce experiencia; de pronto ya se había ido, huyó mientras mis ojos se desvanecieron, no pude evitarlo.

Ahora me encuentro más sola que ayer y este cuento de amor no es más que una triste historia sin final. Cariños de una noche, silencios que arrullan a la desesperación de caricias ardientes deshaciendo la piel, mientras sus apariciones fugaces complementan mis tardes malgastadas.

Es verdad que, de pronto, nos convertimos en aquello que odiamos, en eso que nos ofendía descifrar. Hoy sólo soy una página de ese inmenso libro que haz escrito a diario; cada día es peor, tengo el grabado indeleble del sabor amargo a distancia y desasosiego del alma perdida.

Parece mentira que estoy estancada en este odioso ciclo de anhelar que regreses y en cuanto te tengo, suplicarte que me dejes... Porque sigo temerosa a sentir escalofríos al besarte y percibir aquellas inútiles mariposas revoloteando en mi estómago.

No puedo pasarlo por alto, entregarte mi aroma y secretos íntimos, no puedo seguir tus consejos y aparecer esporádicamente en sábanas ajenas, no puedo borrarte, no puedo cambiarte... Ojalá que el tiempo me ayude a olvidarte.


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