Razones por las que a las mujeres seguras de su cuerpo no les importa que el sexo dure poco
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Razones por las que a las mujeres seguras de su cuerpo no les importa que el sexo dure poco

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Por: Alejandro I. López

14 de enero, 2017

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Por: Alejandro I. López

14 de enero, 2017




Entre todas las batallas que la sociedad debió librar para el pleno disfrute del ejercicio de la sexualidad femenina, la que se ganó en la década de los 60 con la llegada de la píldora anticonceptiva fue un golpe definitivo a las convenciones y normas morales que férreas, se imponían a la libertad de la mujer.

Su adopción no sólo rompió con la relación entre sexo femenino y reproducción. La píldora como método de contracepción también abrió la puerta al placer e inauguró una nueva actitud de género ante la práctica sexual. Las mujeres se reconocieron a sí mismas como sujetos capaces de tomar lo que histórica y moralmente les había sido negado. La voluntad para disfrutar y ejercer su sexualidad fuera de todo plano reproductivo les devolvió la categoría de receptoras de placer y se transformaron en partícipes idénticos a los hombres en una relación, deseosas de disfrutar lo que por naturaleza y evolución, pertenece a la raza humana.

duracion del coito

Sin embargo, no todo fueron buenas noticias para la práctica del sexo desde entonces. Junto con la emancipación del deseo sobre la reproducción, la multiplicidad de sendas por recorrer camino al placer se redujo a una sola: la penetración. Los besos, caricias, temperaturas, texturas y todo tipo de sensaciones que hacen de ésta la actividad placentera por antonomasia, cedieron ante la errónea caracterización del coito como principio y fin del sexo.

Las prácticas orales, anales, de masturbación, el petting y toda la diversidad de formas de disfrutar del acto sexual se redujo a la mera interacción entre pene y vagina. Esta transformación gradual trajo consigo un doble efecto que si bien significó un aumento cuantitativo, redujo cualitativamente el placer femenino. Al tiempo que cada vez más mujeres se abrieron a tener sexo sin tapujos, la calidad de cada encuentro disminuyó a raíz de la penetración como acto sublime del sexo. 

duracion del coito difuminado

Entonces tomó fuerza una problemática que durante mucho tiempo fue parte de los tabúes propios del tema. Con la llegada del coitocentrismo, un sinfín de hombres y mujeres cayeron en cuenta de una evidente falta de coordinación en el tiempo que ambos dedicaban para llegar al orgasmo.

Por un lado, los hombres se convirtieron en eyaculadores precoces, incapaces de retardar el orgasmo el tiempo necesario para satisfacer a su pareja. Por el otro, las mujeres se hicieron de una incapacidad común para transformar los pocos minutos de sexo en un instante de clímax.

duracion del coito arriba

En la escala de valores deseada al interior de la sociedad, estas "deficiencias sexuales" acarrearon consecuencias negativas para ambos géneros: al mismo tiempo que significó el abandono femenino de su responsabilidad respecto al placer, convirtió al orgasmo de las mujeres en una obligación masculina.

Esta concepción es la culpable del gran mito que rodea a la sexualidad en el presente. Para todo el mundo, un encuentro sexual pleno es aquél donde el hombre, convertido en una frenética bestia de dar placer, embiste durante horas con idéntica intensidad a la mujer, insaciable receptora sexual. La Luna completa su recorrido por la bóveda celeste y dos amantes continúan perdidos en un vaivén de sudor, fluidos y movimientos salvajes. Nada más falso.

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Desde el punto de vista evolutivo y biológico, la sexualidad humana está programada para ser breve y explosiva, todo con tal de cumplir la función reproductiva, razón de ser de la penetración en el reino animal. El desarrollo de la consciencia humana impide que tal actividad se reduzca al espectro de la reproducción y es ahí donde los humanos pueden experimentar todo cuanto deseen con su sexualidad.

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Evadir el coitocentrismo es una obligación en cada hombre y mujer. Existen tantos gustos como personas que practican el sexo y a partir del autoconocimiento y de su pareja sexual, pueden llegar al orgasmo una y otra vez en sesiones breves pero intensas, que no requieren de horas de penetración sin más. Dejarse llevar por el momento, la experimentación y creatividad es un imperativo para una práctica sexual más libre, informada, responsable y sobre todo, placentera.







Referencias: