Obras de arte erótico de la India que no sabías que existían

Jueves, 7 de diciembre de 2017 16:47

|Diego Cera

A lo largo de la historia, el sexo ha sido abordado desde su función reproductora, la meramente placentera y una cercana a lo espiritual.


Quienes han dedicado su vida a la meditación y a buscar la trascendencia del espíritu partiendo de los elementos terrenales, no importando la religión o secta a la que pertenezcan, están de acuerdo en que uno de los mejores medios para lograr ese estado de paz es el cuerpo. Al principio, debido a nuestra educación occidental, nos podría parecer que dicha idea es una de las contradicciones más absurdas del pensamiento religioso de países como la India; no obstante, si consideramos que tanto el placer como la fe son dos experiencias estrictamente sensoriales, el hecho de que se cite al cuerpo como una herramienta para llegar a un estado de iluminación no resulta tan descabellado después de todo.





No hablamos sólo de prácticas ancestrales como el yoga o la meditación trascendental, si eres lo suficientemente astuto, encontrarás que la razón por la que estás dentro de este post no es precisamente tu amor por el arte; algo aún más fuerte que eso te condujo hasta aquí: el erotismo. Es momento de aceptarlo sin vergüenza: te gusta el sexo. ¿A quién no? De allí de donde todos venimos y, para ser aún más sinceros, es donde nos gustaría morir.





De hecho, puesto en términos un tanto más religiosos, tenemos la completa libertad de decir que el orgasmo es la posibilidad de alcanzar —al menos por un momento muy breve— la divinidad. Es por ello que autores y artistas como el asceta hindú Vatsiaiana se dedicaron a estudiar minuciosamente las conductas sexuales humanas, con el fin de crear manuales como el Kama-sutra, cuya validez no está sólo en los aforismos que sirven como consejos sexuales hacia sus seguidores, sino que también se encuentra en la serie de finas imágenes realizadas a mano que retratan una serie de posiciones sexuales inspiradas en el yoga.





El libro escrito alrededor del año 500 d.C. no fue el único "manual sexual" con el que contaron los hindúes. Dentro de la población de Khajuraho, situada al norte del país, ocultos entre los bosques, existen unos extraños pero fascinantes templos cuyas fachadas están adornadas con finas y atrevidas esculturas que representan parejas o grupos de personas manteniendo relaciones sexuales en posiciones distintas. En algunas partes es posible observar incluso algunos animales que forman parte de dichas prácticas.





Si bien es cierto que la función de estas lujosas construcciones es todavía un gran misterio, hay quienes aseguran que se trataba de una manera práctica de enseñar el Kama-sutra a los más jóvenes o a aquellos que no sabían leer. Cualquiera que fuera el motivo, podemos decir casi con seguridad que no se trató de un simple divertimento o una forma de retratar el "placer por el placer" al que estamos tan acostumbrados; pensar que finas tallas son sólo ornamentales es una verdadera falta de respeto hacia una cultura que, antes que un ritual prohibido, veía en el sexo la forma más pura de acercarse a los dioses.





Ya sea por la vía artística o espiritual, si algo debemos de apreciar de estas obras de arte es la forma en la que aún en nuestros días, con todos los medios que tenemos para acercarnos al erotismo, este tipo de expresiones sigen siendo objeto de nuestra fascinación. Tratar de comprenderlas en todo su esplendor nos aleja de su significado más próximo: el carnal, para llevarnos a una vía de iluminación que nunca antes habíamos visto y que en realidad era más que evidente.


Diego Cera

Diego Cera


Articulista Senior
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